| 10/21/2015 10:00:00 AM

Japón no sabe si debe profundizar su programa de estímulo ante pocos resultados

La próxima reunión del banco central japonés será a finales de octubre y en ella se sabrá si continuará el programa de compra de papeles que busca mejorar las condiciones de la economía.

Japón lleva más de dos años desplegando una política de impulso sin precedentes para atacar la bajísima inflación que ha enfrentado por años y de paso aumentar el crecimiento económico pero la estrategia parece no estar dando resultado. Profundizar o no ese camino es la decisión que enfrentará su banco central la próxima semana.

En abril de 2013 el Banco de Japón comenzó su “relajamiento cuantitativo y cualitativo” pero en agosto pasado la inflación proyectada cayó por debajo de cero. A esto se suma que la actividad económica no da señales de recuperación y este año crecería sólo un 0,6% de acuerdo con el más reciente pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esta situación contrasta con la de Estados Unidos donde tras nueve años de estímulo hay señales de recuperación, fue posible dejar de inyectar dólares al mundo y las autoridades podrían iniciar en los próximos meses la normalización de las tasas de interés.

En el país asiático cerca del 40% del mercado espera que el emisor implemente medidas adicionales en su reunión de finales de mes, de acuerdo con la última encuesta de analistas de Bloomberg.

Incluso el FMI dijo que la entidad “debería estar lista para un mayor relajamiento, preferiblemente extendiendo sus compras bajo el programa de relajamiento cuantitativo y cualitativo a activos de más largo plazo. También debería considerar dar mayor guía a los mercados moviéndose a una comunicación más orientada a los pronósticos de política”.

Sin embargo, las declaraciones recientes de las autoridades y en especial las del ministro Taro Aso apuntarían a que esto no ocurrirá. Aso dijo en los últimos días que una decisión en ese sentido es improbable dado que hay un superávit de dinero en la economía y que la actividad económica sigue débil.

Por ahora los prospectos sobre el país oriental siguen deteriorándose, incluso en el frente fiscal. Fitch Ratings aseguró que la clave allí no estará tanto en la estrategia oficial del gobierno para controlar sus cuentas sino en el compromiso de sus líderes para cumplirla. Vale recordar que Fitch rebajó la calificación de Japón al nivel A.

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