| 5/26/2015 5:00:00 AM

Sin petróleo, ¿podría Colombia crecer al 5%?

Es un supuesto importante del plan de desarrollo y seguramente lo será en las cuentas fiscales que se proyecten en junio para los próximos años. Con crecimiento hay moderados riesgos para los ingresos tributarios y de problemas de deuda pública. ¿Cuáles son los riesgos de los riesgos?

Después de la ola de altos precios de las materias primas, los países de América Latina tendrán que probar que saben nadar y tienen un plan para no naufragar, que van livianos de deuda y déficit fiscal y usando como flotador la flexibilidad cambiaria. Para el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, Colombia requiere hacerlo con solidez fiscal, siendo muy conservador con los recursos públicos, y promoviendo una mejor distribución del ingreso.

En la conferencia sobre fusiones y adquisiciones realizada la semana pasada en Colombia, el ministro de Hacienda, expuso ante un auditorio de interesados en conocer el entorno de los negocios y las empresas, la evolución de la economía colombiana y la visión del gobierno sobre el futuro del país al final de la bonanza por altos precios de petróleo y otros recursos naturales.

El auditorio, principalmente empresarios e inversionistas del exterior, implicaba un acercamiento importante entre el gobierno y un sector privado internacional que busca oportunidades en países con estabilidad económica y un marco de política robusto, lo que significa mejor posicionado para enfrentar escenarios externos menos favorables.

El ministro hizo énfasis en los 27 proyectos de infraestructura que el país tiene para superar las barreras que hoy impiden un mayor crecimiento de la productividad. Hizo uso del ejemplo sobre los costos absurdos del transporte interno y señalo que el valor de esos proyectos estaría cerca a los US$13 mil millones. Reseñó que la mayoría de los proyectos están en proceso de hacer el cierre financiero y que ello debe quedar listo este año así como en 2016 se iniciarían las construcciones, que durarían entre 4 y 5 años.

"No solo durante la fase de construcción se ayudaría al crecimiento, también luego aportarían mucho a la productividad económica, por lo que los proyectos previstos deberían aportar cerca de 1% de crecimiento anual", dijo Cárdenas. A su vez, indicó que si bien hoy en día es un propósito común y general en casi todos los países estructurar programas de proyectos de inversión en infraestructura, a juicio del Director Adjunto del Fondo Monetario Internacional, David Lipton, nadie tiene un programa integrado y planeado tan completo de su concepción como Colombia.

El otro factor clave en el futuro económico del país sería la culminación exitosa del proceso de paz. El ministro de la cartera de Hacienda mostró optimismo por parte del gobierno, y lo denominó uno de los grandes cambios para los negocios del país. Varios estudios sobre los costos del conflicto como otros sobre los beneficios de la paz, indican que el proceso podría aportar al menos otro 1% de crecimiento anual, según el ministro. Los principales sectores beneficiados serían agricultura, minería y turismo.

Si Colombia logra crecer al 5%, el ingreso por habitante podría estar en casi US$9.500 en el año 2018, pero incluso entonces sería la mitad del ingreso por habitante menos alto de los países denominados desarrollados como Portugal. El reto de Colombia es lograr en la siguiente década ser un país desarrollado y hacerlo reduciendo las desigualdades sociales y de distribución del ingreso. Por ello ha dicho que en Colombia el gobierno se autodenomina progresista y de centro izquierda, lo que Tony Blair llama la tercera vía.

¿Lograra Colombia superar sus propios escollos que le impiden su desarrollo? En ambos frente el país registra muy malos antecedentes históricos, sea por problemas en el funcionamiento institucional e intereses que suelen atravesarse como palos en la rueda en la bici que sube la cuesta que va hacia progreso.
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