| 11/2/2017 9:53:00 AM

Colombia cierra otro ciclo con más dudas que respuestas en competitividad

La debilidad de las instituciones, las altas tasas de tributación, las barreras a la libre competencia, los vacíos del mercado laboral y la deuda con la innovación, son solo algunos de los factores que alejan a Colombia del desarrollo, según lo alertó el más reciente informe del Consejo Privado de Competitividad (CPC).

El Informe Nacional del Competitividad 2017-2018 es el último que se presenta durante el Gobierno del presidente, Juan Manuel Santos, y coincide con un momento coyuntural de la economía nacional. Una de las sensaciones que quedan es que Colombia cierra un ciclo con más interrogantes que respuestas en materia de competitividad.

“Nos queda mucho camino por recorrer, tenemos muchos problemas, pero no podemos mantenernos en ese constante pesimismo que tal vez es uno de los factores más nocivos para la competitividad”, dijo el primer mandatario.

Santos dijo que el pesimismo “frena la inversión” y añadió que este es un “problema generalizado” en el mundo, incluyendo por su puesto a Colombia.

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“Es innegable que hay una distorsión total frente a lo que el mundo ve de Colombia y lo que nosotros vemos. Son dos mundos distintos”, insistió.

Durante la presentación del informe en Bogotá, el CPC recordó que en 2010 culminó un período de "bonanza" en el que el país había crecido a las tasas más altas desde los años 60. Sin embargo, es claro que varias de las enfermedades de la competitividad fueron heredadas justamente de ese período, como la corrupción.

El documento señaló que tras varias reformas laborales y tributarias, en su momento el país logró llegar a recibir una Inversión Extranjera Directa superior a los US$10.000 millones. Además, recordó que la productividad mantenía un lento ritmo de crecimiento de 0,4% anual desde el 2000.

Sobre los avances del país, el informe concluyó que la estrategia económica del presidente Santos produjo algunos éxitos de “suma importancia”. Sin embargo, alertó sobre múltiples rezagos que deben ser resueltos.

En este sentido menciona que el deterioro del ambiente económico por la desaceleración de los principales socios económicos y el fin del boom de los commodities, acentúan los cuellos de botella que impiden al país acercarse a la visión que definió en 2006: ser una de las tres economías más competitivas de América Latina en 2032.

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Debilidad institucional                               

Según la presidenta de la CPC, Rosario Córdoba, una de las anclas al desarrollo de la competitividad es la debilidad institucional, la cual se profundizó por los recientes escándalos de corrupción y escándalos estatales.

Uno de los datos más alarmantes es que el 13% de los empresarios del país contribuye a las campañas políticas porque espera recibir beneficios a cambio. Además, el 43% de las empresas encuestadas no cuenta con ninguna práctica relacionada con las contribuciones políticas.

La corrupción es un síntoma de una enfermedad más profunda, la debilidad estatal. Las gobernaciones con peores resultados en el Índice de Gobierno Abierto y el Índice de Transparencia de las Entidades Públicas, son aquellas ubicadas en zona de periferia y con menores capacidades estatales”, destacó el informe.

Fractura en el mercado laboral

Otro de los mayores problemas está en mercado laboral, en el cual la inflexibilidad de los salarios, la falta de cooperación en las relaciones entre trabajadores y empleados, y los efectos de los impuestos y subsidios sobre los incentivos a trabajar, dificultan la formalidad laboral y empresarial.

Como dato preocupante sobresale que tres de cada cinco empleados colombianos son informales.

El informe también muestra que los costos laborales no salariales directos, como pensiones y salud, representan entre el 39% y 52% del salario de un trabajador formal. De otro lado, expuso que los impuestos y las contribuciones laborales a cargo de las empresas en el país ascienden al 18,6% de sus utilidades.

El dilema de la inversión

Así mismo, alertó sobre la eficiencia del mercado de bienes, en donde las barreras a la libre competencia y las altas tasas de tributación deterioran los incentivos para invertir por parte de las empresas.

Uno de los aspectos que preocupan es que la inserción de la economía colombiana en el mercado internacional sigue siendo baja luego de más de dos décadas de internacionalización.

Y es que mientras el comercio de bienes y servicios como porcentaje del PIB era de 35,4% en 1990, este se redujo a 34,7% en 2016.

Esto se debe principalmente a los pocos incentivos que existen en el país para exportar: gran dispersión arancelaria y aumento en las barreras no arancelarias, que afectan a más del 76% de los productos importados.

¿Una Colombia más educada?

De otro lado, en cuanto a las condiciones básicas para competitividad, la investigación concluye que es “particularmente preocupante”  el nivel de calidad no solo de las instituciones del Estado sino también de la salud y educación básica.

Colombia también es débil en términos de investigación y desarrollo, a pesar de haberse destinado el 10% de las regalías al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación para fomentar mayores capacidades productivas.

Sin embargo, el CPC lamenta  los “innumerables problemas” que ha tenido el fondo en su tarea de destinar los recursos, lo cual ha mantenido estancado al sector.

Algunos de estos casos son escandalosos como lo puso en evidencia la Contraloría, cuando descubrió que en varias regiones se despilfarraron los recursos de innovación en asaderos de pollos y otros fines que nada tenían que ver.

Vale la pena destacar que en 2014 Colombia contaba con la mitad de investigadores por cada millón de habitantes en comparación a México y el 10% del total de Argentina.

Uno de los datos reveladores es que la proporción de empresas manufactureras innovadoras pasó de 34,3% de 2009 a 19,3% en 2015.

Los aspectos positivos

Según el informe, el desarrollo del mercado financiero, el tamaño del mercado y el ambiente macroeconómico son las áreas de mejor desempeño para Colombia.

El CPC dice que estos resultados se deben, en parte, a las reformas económicas que el Gobierno realizó. Por ejemplo, destaca que la ley 1.530 de 2012, por la cual se creó el Sistema General de Regalías, así como la regla fiscal del mismo año, dieron al país una “solidez macroeconómica”.

Y aunque destaca que el país logró avances clave en infraestructura de transporte tras décadas de retraso, con unas inversiones cercanas al 3% del PIB, aún el impacto de mediano y largo plazo no se refleja en los indicadores de competitividad.

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