| 4/13/2015 5:35:00 AM

Colombia en la región, menos vulnerable

El grupo de investigaciones de Bancolombia desarrolló un indicador de condiciones externas que explica el comportamiento de las tasas de cambio en la región, y la vulnerabilidad de las economías latinas a los posibles choques externos. Colombia, una de las menos sensibles.

Los países en desarrollo fueron considerados por años como el motor de crecimiento global y después de haber gozado de las perspectivas más optimistas, hoy en día están afectados por la desaceleración económica, la desvalorización de sus monedas y otros activos financieros, y la mayor acumulación de riesgos que incrementan la vulnerabilidad ante choques externos.

“El cambio de paradigma del mundo emergente refleja diferentes factores internos. Sin embargo, consideramos que un determinante fundamental del auge y posterior declive de las economías en desarrollo es un deterioro significativo de las condiciones externas en las que se desenvuelven estas economías”, señala el documento de análisis del Grupo Bancolombia.

Por varios años, las economías emergentes estuvieron impulsadas por el aumento en los precios de las materias primas, una amplia liquidez global, un período prolongado de debilitamiento del dólar y una reducción sustancial de las primas de riesgo. Estas tendencias se revertieron, lo que explica, en buena parte, -según Bancolombia- la depreciación de las monedas emergentes, así como del ajuste a la baja en las perspectivas de crecimiento del mundo emergente

Ante esta coyuntura, los investigadores de la entidad financiera crearon un indicador de condiciones externas (ICE) para economías latinoamericanas. “Este indicador es un referente para comprender los retos y las oportunidades que la economía mundial impone a nuestros países, y contribuye a explicar el comportamiento las tasas de cambio en la región”.

Dicho indicador recoge información de los factores globales que tienen mayor incidencia en las monedas de la región como los precios de las materias primas, las condiciones de liquidez globales, los precios de la deuda emergente en dólares, las acciones y los títulos del Tesoro de EE.UU. y la producción industrial mundial.

Técnicamente, el ICE se construye como el promedio de los indicadores estandarizados de los factores mencionados. La interacción y el grado de influencia de estos factores sobre las tasas de cambio han variado a partir de la crisis global de 2008.

En el ICE un valor de cero indica condiciones externas neutrales, en tanto que lecturas positivas son consistentes con un entorno constructivo para los activos latinoamericanos. Por el contrario, cuando el ICE se ubica en terreno negativo, esto es señal de que el contexto internacional es desfavorable para las monedas de la región:





Según explica el informe de Bancolombia, la evolución del ICE que se evidencia en las gráficas muestra que el deterioro de las condiciones externas para América Latina en los últimos meses es dramático. Dice el documento que la conjugación actual de las variables globales es tan desfavorable que solo se compara con lo observado en la parte más dramática de la crisis financiera global. Cuando este episodio llegó a su punto culminante con la crisis de Lehman Brothers, la reacción de los bancos centrales en el mundo fue tan contundente que en el transcurso de unos pocos meses el panorama internacional para América Latina cambió de forma positiva y se mantuvo en dicha tendencia hasta el primer semestre de 2014.

“Las diferentes dimensiones que recoge este índice nos sugieren que en el mediano plazo América Latina seguirá enfrentando retos externos significativos, lo que afectará el desempeño económico de la región en los años venideros y limitará el espacio de recuperación de las monedas latinoamericanas”, concluye la investigación.

Menos vulnerables
Adicionalmente, el grupo de investigaciones económicas analizó el grado de vulnerabilidad de las economías latinoamericanas ante los desafíos globales. “Realizamos una recopilación de indicadores económicos de varios países de América Latina que permiten establecer el nivel de vulnerabilidad intrarregional y la exposición relativa de Colombia ante choques externos negativos, asociados por ejemplo a una normalización de las condiciones monetarias en EE.UU. Con ello concluimos que Colombia cuenta con una robustez relativamente superior a la de otras economías de la región para lidiar con los posibles impactos externos negativos que puedan venir en adelante”.



De acuerdo con Bancolombia, dentro de la región, y comparado con sus pares emergentes, Colombia sobresale como una de las economías menos vulnerables a un choque externo, debido al buen balance de sus indicadores macroeconómicos y al marco de políticas, dentro de las cuales se destaca la tasa de cambio flexible, la línea de crédito flexible con el FMI, el régimen de inflación objetivo y el cumplimiento de la regla fiscal.

Del lado de la política monetaria, afirma Bancolombia que los incrementos de inflación recientes podrían continuar deteriorando las expectativas de inflación. “Por ello hemos señalado que el Emisor tendría espacio para incrementar su tasa de interés con el propósito de mantener las expectativas de inflación ancladas a la meta y de esta manera, contar con un mejor margen de maniobra ante un choque externo negativo”, asegura la investigación.

En el frente de las finanzas públicas, la capacidad de respuesta dependerá de la holgura del presupuesto público y el apego al marco de manejo prudente definido en la regla fiscal. “Del lado de la liquidez, la línea de crédito flexible con el FMI y el nivel de reservas internacionales brindan al país herramientas de acción ante escenarios de condiciones restrictivas en el financiamiento externo”, finaliza el documento.


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