Revista Dinero

Empezó a regir el beneficio del Gobierno para los créditos de vivienda. Se espera que la medida reactive la economía.

| 5/7/2013 6:00:00 AM

¿Hogares pueden endeudarse en vivienda?

A ciencia cierta es un tema que cada colombiano debe mirar comparando sus ingresos con sus egresos. Sin embargo, no deja de preocupar un sobreendeudamiento.

El Gobierno Nacional tomó el riesgo de reactivar la economía a través, entre otras alternativas, subsidiando en 2,5% el interés de los créditos de vivienda, es decir, abaratando los créditos.

Lo anterior se espera que se traduzca en el impulso del sector constructor y el jalonamiento de los subsectores que depende de éste.

Frente al tema, el director ejecutivo de Fedesarrollo, Leonardo Villar, señaló que el Pipe, Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo, está diseñado especialmente para impulsar el sector constructor, debido a su indiscutible efecto en la generación de trabajo y la dinamización de la industria.

Para Villar, el mejor indicador que refleja el estado del sector es la generación de empleo y es preocupante la caída de 120.000 puestos de trabajo en la construcción durante el último año.

Sin embargo, los menores costos de los créditos hipotecarios de vivienda tiene muchas aristas: la preocupación por una burbuja hipotecaria; la falta de suelos para la construcción, especialmente en Bogotá y la capacidad de los hogares colombianos, como los más importantes.

Vivienda cara

El tema no tiene discusión, la vivienda está costosa. Pero no se ha podido confirmar si hay burbuja, es más, los expertos la descartan.

Camacol en varias oportunidades ha manifestado el valor obedece al mismo mercado y a la relación oferta (muy poca) – Demanda (muy alta). Por un parte, la oferta se ha desacelerado en ciudades como Bogotá, mientras que en Medellín y municipios aledaños a la capital colombiana ha crecido.

En cuanto al valor, Bogotá es una de la ciudades más caras, pero no se quedan atrás capitales como Santa Marta y Cartagena.

De acuerdo con cifras de la entidad, 960 mil hogares no tienen casa propia y con la reducción de tasas de interés se busca beneficiar en esta primera etapa, por lo menos a 50.000 familias de estrato medio, con ingresos entre $2,2 millones y $5,5 millones.

La trillada frase ‘casas en el aire’

En el foro “el Papel de la Actividad Edificadora en el Ciclo Económico” de Camacol, Leonardo Villar, director ejecutivo de Fedesarrollo recordó que Bogotá  tiene una participación importante en el total de la actividad, y concluyó que “los problemas tienen que ver con el suministro de servicios públicos y con la incertidumbre que genera la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial para el desarrollo de nuevos proyectos”.

Sandra Forero, presidenta de Camacol, reiteró que se necesitan decisiones administrativas de carácter local en cuanto a la habilitación del suelo urbanizable necesario para responder con el lanzamiento de nuevos proyectos.

"Si la oferta responde a la demanda, seguramente hablaremos de efectos plenos de la medida y una reactivación del sector y de la cadena de valor, con el impacto lógico en el empleo, la productividad de la industria y el valor agregado", aseguró.

Capacidad de endeudamiento

Si un colombiano puede o no salir corriendo a endeudarse para vivienda lo determina desmenuzando su bolsillo. A los analistas lo que les preocupa, es si existe la posibilidad de un sobreendeudamiento y una afectación a la economía.

Alejandro Reyes, gerente de investigaciones de Ultrabursátiles, indica que si sólo se mira la cartera hipotecaria se podría concluir que los colombianos tendrían la capacidad para endeudarse en vivienda.

La cartera de vivienda, de acuerdo con datos de marzo de 2012, representa el 3,6%% del PIB, prácticamente nada si se compara con Chile que pesa el 22% de su Producto Interno Bruto o Panamá que alcanza el 27,2%.

Otra situación se presenta si se suma la cartera hipotecaria y la cartera de consumo. El resultado de esa sumatoria, 13,53% del PIB, podría calificarse como “relativamente alto”.

Incluso algunos informes del Banco de la República destacan que un porcentaje alto de los ingresos de los hogares se está destinando al pago de créditos. Y el más reciente reporte de la Superintendencia Financiera señala que en febrero de este año los desembolsos entre créditos de consumo y comercial sumaron $23 billones, los hipotecarios sólo $913 mil millones.

La preocupación radica en que los colombianos no son precisamente los más ahorradores, lo que implica que para el préstamos de vivienda no tendrían ese 30% exigido para comprar casa nueva. Además los créditos se están concentrando en las mismas ‘cabezas’.

Esos dos escenarios llevan a concluir que lo más probable es que los hogares salgan a conseguir el 30% con créditos de consumo (tarjetas de crédito, libranzas) y que sea el mismo grupo de hogares los benefactores de las oportunidades que están dando el Gobierno y las entidades bancarias.

“La gente igual va a salir corriendo a endeudarse para aprovechar los préstamos más económicos. Tal y como corrido en 2006 cuando hubo una recorte de este tipo de préstamos, las personas salieron a conseguir el 30% requerido para comprar vivienda en los créditos de consumo y éste llegó a un crecimiento del 50%”, indica reyes.

La preocupación de los analistas y del Banco de la República, radica en el sobreendeudamiento. Hasta que punto los hogares colombianos pueden mantener las deudas o el cumplimiento de sus acreencias, ese es el riegos que existe. La idea es que al final del día no pierdan lo que se adquirió.

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