| 11/11/2010 7:20:00 AM

Guerra de monedas, ¿llegarán a un acuerdo en el G20?

La cumbre del G20, en Seúl, Corea del Sur, inicia hoy en un punto crucial. Al no llegar a un acuerdo sobre las monedas, los países podrían verse obligados a volver al proteccionismo vía aranceles y control de capitales extranjeros.

Los datos de balanza comercial de Estados Unidos (EU) y China apuntan a que la disparidad comercial entre estas dos naciones se mantendrá. El déficit comercial de EU, que mide la diferencia entre las importaciones y exportaciones de un país, se redujo a US$44.000 millones en septiembre. Esto como resultado del aumento en las exportaciones y a que las importaciones cayeron en un 1%.

Sin embargo, aunque el déficit comercial con China se redujo a US$27.800 millones, la cifra continúa cerca de los máximos históricos.

Por su parte, China anunció un enorme superávit comercial para octubre, el cual ascendio a US$27.150 millones, un aumento del 61% frente al superávit de septiembre. Adicionalmente, el déficit comercial entre los dos países imprime mayor tensión a estas reuniones. El mes pasado, China envió US$25.000 millones en productos a los EU y les compró US$7.000 millones.

Frente a este desequilibrio, Estados Unidos ha propuesto limitar a un 4% del PIB tanto los superávit como los déficit. En el fondo esto promovería que China aumentara sus compras al exterior. Sin embargo, no es muy viable que la Unión Europea, encabezada por Alemania acepte la medida.

Diferentes analistas y portavoces consultados por agencias de noticias, coinciden en que es probable que en la cumbre G20 no se llegue a ningún acuerdo preliminar. "Cada país tiene su posición, y de momento no quiere ceder", indicó a la agencia Efe uno de los portavoces de la cumbre, Kim Yoon-Kyung.

Sin embargo, lo que puede pasar es que de la reunión se expida un comunicado señalando que los países deberían adoptar tasas de cambio flexibles, sin referirse específicamente sobre el caso de China.

Al ser esta la conclusión de la cumbre de las economías más fuertes del mundo, los países tendrían que entrar a aplicar barreras de protección al comercio y a los capitales extranjeros. Estados Unidos ya dio el primer paso y en septiembre presentó un proyecto de Ley en donde se aplicarían aranceles a algunos productos provenientes de China, solo falta que sea aprobado por el congreso y firmado por el presidente Obama.

La guerra de monedas

El tema central de la cumbre G20, no es más que el intento de los países industrializados de salir de la crisis vía exportaciones, al ver que su consumo interno no despega. Para favorecer el comercio con el exterior, estos países, han decidido controlar sus monedas y así debilitarlas para que sus productos sean más baratos en el extranjero, frente a monedas más fuertes, como el dólar.

Como principales actores de esta ‘guerra’ se encuentran Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo. Por un lado, el país del norte, acusa a China de mantener su moneda, el yuan, devaluada por medio de la compra de reservas de moneda extranjera. Analistas internacionales han llegado a la conclusión de que esa moneda está 40% por debajo de su valor real.

En respuesta, Estados Unidos decide aumentar la oferta de dólares por medio de la compra de bonos del Tesoro a largo plazo de US$600.000 millones, y de la misma manera tratar de impulsar el comercio de sus productos con el mundo.

El problema de la guerra entre estas dos naciones, son los desequilibrios que generan en las demás economías del mundo,  pues castiga a quienes no intervengan su moneda, ya sea por políticas económicas o porque no tienen la capacidad financiera de hacerlo. Los países de América Latina, entre esos Colombia, no son ajenos los efectos de un exceso de oferta de dólares en el mundo, pues el capital de los inversionistas internacionales ha llegado a estos países, disparando las divisas y haciendo menos competitivos sus productos. Esto finalmente los obliga a entrar en la 'guerra', para también proteger sus industrias.

Así entonces, las posturas de los países en medio de la ‘guerra’ en torno a la política cambiara están ahora todavía más distanciadas y dificultan que en Seúl se alcance el acuerdo de coordinación internacional que viene reclamando el Fondo Monetario Internacional, la Organización para la Cooperación de Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Mundial y la Eurozona.

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