| 4/23/2012 2:00:00 PM

Guerra cambiaria ataca sin compasión a la economía

Colombia enfrenta limitaciones para utilizar de manera agresiva su arsenal de medidas cambiarias para combatir el alza de su moneda, debido a que el mayor factor local de apreciación, la inversión extranjera directa, es a su vez uno de los principales motores del crecimiento de su economía.

En opinión de la mayoría de analistas, la cuarta mayor economía de América Latina se abstendría de imponer controles sobre el ingreso de ese tipo de capitales, que en el primer trimestre anotaron un crecimiento del 30 por ciento interanual a 4.280 millones de dólares, destinados en su mayoría a la explotación y exploración de petróleo y minerales.

Como una espada de doble filo, el ingreso de capitales al país permite apuntalar la economía y desarrollar proyectos de infraestructura que permanecían archivados, pero golpean al sector industrial y exportador que reciben dólares por sus ventas externas pero deben pagar sus costos de producción en pesos. "El éxito (económico) trae también sus aspectos negativos o sus consecuencias, que hay que manejar en forma inteligente", dijo recientemente un resignado presidente Juan Manuel Santos en un foro con empresarios españoles en Bogotá.

El peso, al igual que otras monedas de la región, se ha apreciado con fuerza en los últimos meses por el caudal de dinero que ingresa al país tras la enorme inyección de liquidez en Estados Unidos y Europa para paliar sus crisis, al buscar los inversores economías más estables y mejores condiciones para sus recursos.

Aunque el peso ha frenado levemente su apreciación por la aversión al riesgo ante los temores por la situación en Europa, se cotiza a 1.775 unidades, no muy lejos del nivel de 1.750, considerado por el mercado como el punto clave para que se activen los anuncios de medidas.

La moneda acumula una apreciación del 8,8 por ciento en lo que va del 2012, una de las más altas del mundo en ese periodo, al tiempo que suma un 37 por ciento desde el 2004.

Mas palabras que hechos

Ese ritmo llevó al ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, a iniciar hace varias semanas una intervención verbal, alertando que el Gobierno actuaría de ser necesario. "A pesar de que la devaluación del dólar obedece a un fenómeno global, el Gobierno continúa analizando de manera permanente medidas que disminuyan el ritmo de apreciación del peso colombiano", dijo un comunicado del Ministerio.

Pero hasta ahora la advertencia se ha limitado a un llamado que hizo el ministro al directorio de siete miembros del Banco Central -del cual hace parte- para que intervenga de una manera más intensa y profunda contra el alza de la divisa.

La tendencia se mantiene a pesar de que el Gobierno ha tratado de quitar presión al mercado manteniendo miles de millones de dólares en sus cuentas fuera del país producto de emisiones de bonos y de dividendos de su petrolera, Ecopetrol.

La medida más probable que ven los analistas es que el Banco Central aumente las compras de dólares, actualmente de 20 millones en promedio al día, con lo que ha acumulado 780 millones de dólares para sus reservas en lo que va del año.

La intervención del banco colombiano palidece frente a la de países como Brasil, que además de las compras masivas para enfrentar lo que ha llamado "una guerra cambiaria", ha adoptado medidas para encarecer el ingreso de capitales que incluyen alzas de impuestos y rebajas en las tasas de interés, o de Perú, que en lo que va del año ha adquirido más de 7.000 millones de dólares.

"No descartamos un aumento en el monto de compras diarias de dólares del Banco Central, o de otras medidas por parte del Gobierno orientadas a suavizar las presiones de apreciación" del peso, escribió Credit Suisse en una reciente nota.

"Esas medidas, a nuestro juicio, podrían tener éxito en desacelerar la apreciación, pero nosotros no esperamos que se revierta la tendencia", agregó.

Tales medidas, no obstante, podrían llevar a ampliar la ya holgada liquidez interna, lo que se podría traducir en brotes inflacionarios en momentos en que la mayor preocupación del Banco Central es el crecimiento del crédito.

"Hay espacio para comprar dólares con un riesgo gigantesco y es que expande liquidez y tendrían que adoptar un mecanismo para drenar ese exceso de pesos en la economía", explicó Camilo Pérez, director de estudios económicos del Banco de Bogotá.

Aunque en menor medida, algunos analistas no descartan que el Gobierno y el Banco Central echen mano de otras herramientas para mitigar el impacto de un peso altamente apreciado en el sector industrial y exportador.

Entre las posibilidades se considera un encarecimiento al endeudamiento externo para evitar que se filtren recursos utilizados para hacer operaciones "carry trade", que consiste en endeudarse en divisas de baja rentabilidad para comprar activos denominados en monedas que pagan mejores rendimientos.

También se podría adoptar un control al ingreso de capitales de portafolio, pero sería menos probable porque podría afectar el desarrollo de la reciente unión bursátil Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), conformado por Colombia, Chile y Perú.

"Aunque las autoridades económicas reconocen que es poco lo que puede hacer el Gobierno para frenar la apreciación del peso sin distorsiones costosas, (...) el Gobierno de Santos podría impulsar medidas adicionales, tales como los controles de capital, a fin de contener las crecientes presiones políticas de los exportadores", anotó en un informe Eurasia Group.

"A pesar de que no se pueden descartar restricciones al financiamiento externo de corto plazo y otros controles de capital, creemos que el Gobierno es poco proclive a utilizarlos", señaló en un reporte Felipe Hernández, estratega para América Latina de RBS.


Reuters/Dinero.com
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