| 10/21/2015 5:00:00 AM

La desaceleración de América Latina amenaza fuertemente la creación de empleo

En palabras del economista jefe para América Latina, Augusto De la Torre “la incertidumbre que genera 2015 acerca del crecimiento económico y la creación de empleo en la región es muy grande”.

No es un buen momento para América Latina y el Caribe (ALC). Los pronósticos de crecimiento han caído, las materias primas parecen no repuntar, China continua desacelerándose y la recuperación del mundo desarrollado es lenta.

Tomando en cuenta los anteriores factores, el Banco Mundial se encuentra particularmente preocupado por un nuevo aumento de la desigualdad, de la mano de la pérdida de empleos y la baja de los salarios.

La dependencia externa complica el asunto


En general, América Latina puede dividirse geográficamente entre, los países del norte (México y Centroamérica) y las naciones suramericanas. Mientras que los primeros dependen en gran medida de los resultados de Estados Unidos, para los segundo el factor China es predominante.

Y es en este punto donde se producen las diferencias más significativas en la generación de empleo. El crecimiento de Estados Unidos es positivo lo que afectará positivamente la creación de nuevos puestos de trabajo en Centroamérica y el Caribe.

Para los países del sur las materias primas representan una cadena atada a China. Si China no se expande más rápido, las naciones suramericanas empezarán a ver cómo la creación neta de empleo (diferencia entre la creación y destrucción de empleos) se reduce cada vez más hasta el estancamiento, caso que actualmente padecen Brasil y Argentina, explica el informe titulado Empleos, salarios y desaceleración Latinoamérica 2015, del Banco Mundial.

En el siguiente grafico se mide la elasticidad de algunos países de ALC respecto al crecimiento de las principales economías del mundo. Una particularidad de la región más desigual del planeta es su fuerte dependencia a lo que sucede en otras regiones del planeta, en particular los países desarrollados (gris) y China (rojo).



Fuente Banco Mundial, Empleos, salarios y desaceleración Latinoamérica 2015

Los papeles se invierten

Mientras que la entrada de las mujeres con edades superiores a 40 años engrosó las cifras de empleo durante la década de bonanza, ahora son los hombres jóvenes quienes abandonan el mercado laboral con mayor rapidez.

Pero, ¿Por qué? Para comenzar son los hombres jóvenes quienes tienen mayor probabilidad de ingresar en el mercado laboral con baja educación o informalidad. Esto significa que en un proceso de desaceleración, las empresas dirigirán sus recortes en ellos.

Este fenómeno va de la mano con el hecho de que el salario de las personas con menor educación (rojo) aumentó más rápido que los de aquellos que tienen mayor nivel educativo (gris) en toda la región, en especial en Suramérica.

Al mismo tiempo refleja por qué el desempleo en personas mejor capacitadas supera al de los menos especializados. Colombia en específico tiene un panorama complicado.



Fuente Banco Mundial, Empleos, salarios y desaceleración Latinoamérica 2015

La calidad del empleo está cayendo. Los bajos niveles de productividad trajeron como consecuencia una altísima tasa de rotación de empleos, explica el informe. Esto a su vez dificulta la estabilidad de ingresos y en una crisis o ralentización económica puede aumentar seriamente la desigualdad.

“Latinoamérica no puede darse el lujo de reducir sus políticas sociales”

Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, explica que no hay protección social, seguros de salud y pensiones que garanticen un futuro sostenible, lo que motiva a quienes no tienen estabilidad de ingresos a ser trabajador por cuenta propia.

Y de ahí surgen dos nuevos inconvenientes.

Por otro lado, afirma Shifter “ya hay una inminente fuga de cerebros ya que los salarios de los altamente calificados no aumentan” y observan en el mundo desarrollado con mejores condiciones y perspectivas económicas un futuro más llamativo.

En segundo lugar, “las cifras indican que los nuevos trabajadores por cuenta propia son en su mayoría informales”
lo que en últimas se traduce en un círculo vicioso o trampa de desigualdad.

Es por esto que si América Latina no quiere perder sus logros en la reducción de la desigualdad no debe sacrificar su gasto en políticas sociales en momentos de desaceleración. Aún hay diversos países (entre ellos Colombia) con buena manejo macroeconómico y de deuda que les da cierta maniobrabilidad para continuar con sus proyectos.
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