| 5/27/2015 5:00:00 AM

¿Ahorramos para las futuras generaciones?

El objetivo de crear fondos soberanos no siempre se cumple pues existen muchos casos de mala gestión o corrupción. Una razón para crearlos es ahorrar para las futuras generaciones.

Una lección que dejaron los años 70 apuntaba a la necesidad de ahorrar e invertir los ingresos extraordinarios que la escalada en los precios de las materias primas había provocado en los países exportadores en lugar de gastarlos como ocurrió entonces. La figura nació al considerar que la volatilidad de los precios de las materias primas implicaba cambiantes ingresos y efectos negativos para la estabilidad de los presupuestos de los países, lo que exponía al resto de la economía a cambiantes condiciones y podía acarrear mayores negativos efectos sobre las empresas y los hogares de una caída en los precios internacionales de los productos primarios.

En las últimas décadas cerca de 30 países ricos en materias primas establecieron nuevos fondos soberanos, siguiendo ejemplos de otros países que los idearon para atesorar parte de los ingresos de recursos no renovables, que pertenecían a las generaciones futuras, para orientar su uso en inversiones que impulsaran programas alternos de desarrollo y evitar el despilfarro o la corrupción de quienes quisieran apropiárselos de forma indebida.

Sin embargo, no todos esos fondos soberanos constituidos en el exterior, para cumplir los objetivos anteriores y evitar presiones de los ingresos extraordinarios sobre la tasa de cambio, se constituyeron en jurisdicciones con fuertes normas para el cumplimiento de sus reglamentos y hacer transparente el cumplimiento de sus objetivos. Algunos han sido usados en forma opaca como mecanismos para financiar sistemas pensionales públicos, para establecer gastos no reconocidos en el proceso normal para aprobación del presupuesto o para financiar a otros países o a activos por razones no siempre económicas.

El asunto es importante porque a marzo de 2015 había 71 fondos soberanos administrando cerca de US$7 billones, el doble que en 2007. El 60% son fondos relacionados con el petróleo y el gas.

El más grande de los fondos soberanos pertenece a Noruega donde las exportaciones de industrias extractivas son el 75% de las exportaciones del país y aportan el 30% de los ingresos del gobierno. Sus recursos suman casi US$900 mil millones, no solo supera en valor el tamaño de la economía (US$500 mil millones) sino que es poco más de dos veces el tamaño de la economía colombiana.

Noruega con calificación de 98 sobre 100 según Natural Resource Governance Institute, tiene la mejor estructura legal e institucional, las prácticas de reporte, los controles de seguridad y calidad y gobierno sobre sus recursos naturales. Por otro lado, cerca de 20 países tienen fondos soberanos con calificación débil o fallida, inferior o igual a 50.

La última calificación de Colombia es de 74, obteniendo la novena mejor calificación. Pero el país obtiene 50 y 45 en percepción y control contra la corrupción y el cumplimiento de la ley respectivamente.

A pesar de la bonanza de las industrias extractivas, hace un año el fondo soberano del país no estaba operativo tras ser tardíamente diseñado en 2011. Al menos por esta vía no hubo prácticamente ahorro de la reciente bonanza para las generaciones futuras ni se hizo caso a las lecciones de hace 45 años.
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