| 11/17/2015 12:05:00 AM

El yuan sería aceptado muy pronto como moneda reserva

Es un reconocimiento al cambio económico mundial y el ascenso de China como potencia. ¿Será la nueva moneda reserva un factor de estabilidad o un canal de mayor volatilidad? ¿Le hará contrapeso al dólar?

En el marco de la reunión del G20 en el fin de semana, el FMI esperaba que se respaldara su visión de que en 2016 la economía mundial crecerá a su mayor tasa desde 2011, después de un 2015 creciendo a la menor tasa desde 2009. Sin embargo, el tema central, al igual que un mes antes, fue China, no solo por su menor crecimiento sino por las acciones que se espera puedan detener la caída de su economía. 

El G20 hizo gran énfasis en llamar a la cooperación internacional para apoyar a dicha economía en ese proceso junto a la decisión de darle un mayor protagonismo en el mundo.

Tanto el gobierno como las cuotas de organismos como el FMI y el propio G20 estuvieron sobre la mesa para reconocer la importancia global de China, con la contraprestación esperada de que sea una economía más abierta e integrada al mundo y ello ayude a reducir los desequilibrios del comercio internacional.

China representa casi el 10,6% de las exportaciones mundiales, el doble de las exportaciones de Japón o Reino Unido, pero cuenta con una moneda que representaba a finales de 2014 menos de 1,1% de las reservas internacionales en poder de bancos centrales.

La reunión del G20 era un escenario propicio para reconocer al yuan como una moneda que, igual que el euro, la libra esterlina, el dólar y el yen, haría parte de los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI. Pero esta situación posiblemente será formal solo tras la reunión del Directorio del FMI el 30 de noviembre, cuando al menos el 70% de los votos sean afirmativos. 

A estas alturas el procedimiento final es solo un trámite, dado que en septiembre Estados Unidos se manifestó a favor de aceptar el yuan e incluso Christine Lagarde, en el inicio del G20 había empezado por manifestar públicamente su posición a favor.

Los cambios para el yuan tendrán efectos prácticos a partir de octubre de 2016. Desde ese momento las operaciones de financiación que el FMI haga con cerca de 180 países usando los DEG incluirán el yuan. 

Pero muchas circunstancias también hacen prever que los cambios ya están en marcha. Por ejemplo en octubre, cuando se había filtrado un informe del propio FMI en que se recomendaba darle el beneplácito al yuan de pertenecer a los DEG, la moneda había mostrado un importante movimiento de apreciación en los mercados, el mayor desde 2005. 

Con el yuan como moneda reserva, una parte importante de su apreciación podría provenir de una demanda equivalente a casi US$500.000 millones para constituir reservas por parte de diferentes bancos centrales y como parte de una demanda mundial en activos financieros denominados en esa moneda. Sin embargo otros estimativos sugieren un monto de demanda mucho menor, entre US$40.000 y US$100.000 millones.

El movimiento de la moneda sin embargo permanece indescifrable, pues si la moneda fuera totalmente convertible en un contexto de dólar fuerte, explicado por las mayores tasas de interés de la Reserva Federal, el yuan podría debilitarse en lugar de fortalecerse a lo largo de 2016.

El reto hacia adelante sin duda será que el yuan sea una moneda de libre convertibilidad con la cual se puedan realizar pagos y transacciones internacionales. Habrá que ver si la entrada de esta moneda se convierte en un factor adicional de volatilidad financiera mundial o en un mecanismo de estabilidad y diversificación del riesgo. Eso apenas está por saberse.

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