| 12/16/2015 12:05:00 AM

El problema de subsidiar los combustibles fósiles

El mundo invierte cada año un valor cercano al 6,5% de su PIB subsidiando los combustibles fósiles con resultados contradictorios a los objetivos buscados. Colombia no es la excepción.

En el marco del COP21, la humanidad busca ponerle fin a la era de los combustibles fósiles y avanzar hacia un mundo sostenible y amigable con el medio ambiente. Aunque las naciones se muestran optimistas por lograr acuerdos universales, hay ciertos temas que parecieran ir en sentido contrario.

Entre estos, se encuentran los subsidios a los combustibles. Y Colombia es experta en la materia.

Aunque en el interior del país la gasolina en Colombia puede parecer costosa, en términos internacionales la realidad es otra. Según The Global Petrol Prices, el país tiene el cuarto galón de gasolina más económico de América Latina. Sin embargo, esto se debe en gran medida a la devaluación del peso que hace que su valor en dólares sea menor.

Entonces, sin tener en cuenta esto, se puede afirmar que está entre las más costosas de América del Sur según Global Petrol Prices. Lo interesante es que esto sucede a pesar de que en los últimos años el Gobierno ha asumido un costo billonario en subsidios a los combustibles.

Según la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) entre 2008 y 2014 el costo de estas ayudas económicas ascendió a los $20,1 billones. Solo durante los primeros 8 meses de 2014, el monto de estos subsidios llegó a los $2,2 billones.

Pero, esto no es solo un tema colombiano.

En 2013, la Agencia Internacional de Energía (AIE) estimó que los subsidios al consumo de combustibles fósiles ascendieron a US$548.000 millones, mientras que los subsidios para las energías renovables ascendieron a US$121.000.

Con esta comparación de los gastos de subsidios se revela como la energía renovable está en desventaja. En total, a nivel mundial, los subsidios a los combustibles fósiles pueden ser del orden de US$600.000 millones por año, de los cuales la AIE estima que alrededor de US$ 100.000 millones es proporcionado a los productores.

Sin embargo, como afirma la AIE “nadie sabe el número real bajo el que operan los subsidios económicos”. No obstante, hay cierta evidencia que deja en duda los beneficios de estas prácticas.

¿Cuánto se gasta en subsidios?

Para el Fondo Monetario Internacional (FMI) no solo hay que eliminar estos subsidios, hay que hacerlo lo más pronto posible y de forma gradual.

¿La razón? Según explica el organismo, estos son muchas veces los responsables de los déficits fiscales en los países. El problema se acrecenté cuando la época de bonanza ha terminado y son necesarios recursos para empujar la economía.

Y no son pocos recursos. El FMI estima que estos subsidios a los combustibles fácilmente pueden representar el 6,5% del PIB mundial en 2015. De estos, casi el 75% está relacionado con daños al medio ambiente y el 25% afectan al calentamiento global.

Además, el costo de seguir subsidiando estos combustibles dificulta el acceso a las fuentes de energía renovable. El mundo actualmente ayuda económicamente a los recursos fósiles casi 6 veces que a los renovables.

Lo impactante, es que según The Overseas Development Institute por cada dólar invertido en subsidios para combustibles fósiles el retorno es de casi el 30%. Por el contrario, invertir el mismo dólar en energías renovables regresa casi el 125%.

¿Un futuro sin subsidios?


América Latina gasta anualmente entre el 5% y el 10% de su PIB en estas ayudas. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estas asignaciones económicas representan asignaciones importantes de recursos con resultados poco concluyentes en materia de reducción de la pobreza.

La AIE estima que solo el 8% de estos subsidios llega a la gente por pocos recursos. Adicional, las externalidades en salud y contaminación incrementan más el costo total de mantener estas prácticas.

De eliminarse estos subsidios, las finanzas públicas pueden verse muy beneficiadas, las energías renovables tomar impulso y las emisiones se reducirían hasta un 11% en la región.

En definitiva el mundo desea ser sostenible. Países, empresas y organismos multilaterales aspiran que el mundo deje de subsidiar estos agentes contaminadores y se prepare para gravar a los generadores de gases de efecto invernadero, una solución más rentable y amigable con el medio ambiente.

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