| 4/13/2009 12:00:00 AM

El país según Zárate

¿Cómo acelerar la salida de la crisis?¿Debe bajar el precio de la gasolina?¿Bajarán las tasas de interés?¿Qué hacer con la política fiscal, financiera y de empleo? El director del Banco de la República Juan Pablo Zárate respondió estas preguntas en su primera entrevista extensa desde que asumió su cargo.

Economista hasta el tuétano. Claro, inteligente, buen conocedor de la situación del país. Así es el nuevo director del Banco de la República, Juan Pablo Zárate.

¿Cómo acelerar la salida de la crisis?¿Se debe bajar el precio de la gasolina?¿Qué pasará con el precio de los alimentos? ¿Bajarán las tasas de interés?¿Qué hacer con la política fiscal, financiera y de empleo? Esas son algunas de las preguntas que respondió el funcionario a Dinero.com, en su primera entrevista extensa desde que asumió su cargo.

¿Hasta cuándo puede durar el problema de caída en la producción doméstica?
Es muy difícil saberlo porque depende mucho de cuánto dure la recesión externa. En todo caso lo que es claro es que tanto la inflación como la inflación esperada han mostrado un buen comportamiento en los últimos meses y factores que venían presionando mucho como el precio de los alimentos, han dejado de presionar.

En cambio en la parte de crecimiento los datos muestran una desaceleración más profunda de lo que esperábamos. Eso refuerza la idea de que en el balance de riesgos, mientras las expectativas de inflación sigan así, el crecimiento tiene un espacio muy importante.

¿Cuándo va a llegar lo más duro de la crisis?
Nuestra profesión para pronosticar eso es muy mala. Yo no me metería en eso. Lo que diría es que Colombia en 2008 ya anticipó parte de una desaceleración en el último trimestre del año pasado. Por eso se ven crecimientos tan negativos. Una parte ya ha ocurrido.

¿Qué se debe hacer para que la crisis sea más corta?
Yo creo que hay que utilizar los ahorros que Colombia tiene en general. Por ahorro me refiero a varias cosas.

De un lado creo que una política fiscal que implique un gasto más alto es conveniente en este momento. De otro, que la política monetaria se debe seguir utilizando contracílicamente. Esto es que bajen las tasas de interés mientras las tasas de inflación sigan bien. En términos de política financiera, el esquema de la Superintendencia ha sido muy bueno en tener medidas contracíclicas y complementarlo con unas reservas. Creo que es el momento de admitir que esas provisiones sean utilizadas en el momento en que se dañe la cartera.

Esas tres medidas son las que deben ser utilizadas más profundamente.


¿Qué ocurrirá con la inflación de alimentos en lo que queda del año?
Entiendo que los modelos del Banco muestran que puede seguir teniendo un descenso importante. Los niveles de precios de los alimentos del año pasado ya eran altos, entonces este año no habrá que esperar una gran inflación adicional.

¿No cree que se debe bajar el precio de la gasolina?
Lo que se debe pensar es cuál debe ser la política de precios domésticos de la gasolina hacia mediano plazo.

Creo que hacia el mediano plazo hay que tener un mecanismo que suavice el movimiento de los precios, pero que vaya transmitiéndoles las señales de escasez a los agentes. En ese contexto, esquemas como los fondos de estabilización de precios me parecen razonables.

Son mecanismos que suavizan un poco. Reconocen que ese precio se coordina otros precios y que puede generar choques de oferta, pero a la vez, aunque más lentamente, va transmitiendo señales de precios.

Los fondos de estabilización como el que está funcionando y que funcionan en otros países, me parecen deseables.


¿Se mantendrá la estabilidad del sistema financiero?
Se viene un año de muy bajo crecimiento. Lo natural en esos años es que la cartera se dañe. Eso es lo que va a pasar y eso es lo natural, lo esperable en todas partes del mundo. Una parte de la cartera se va a dañar. Sin embargo, ¿que es lo relevante? Me parece que es lograr que a pesar de que la cartera se dañe, el ahorro del público siga estando seguro y los bancos en capacidad de originar nuevos créditos.

Los estudios de estabilidad financiera que han hecho el Banco de la República y otras instituciones muestran que es posible que la cartera se dañe, pero que aún así, que el sistema tendrá unas buenas relaciones de solvencia y puede dar crédito. Eso da tranquilidad con respecto a la estabilidad.

En la década de los noventa se dio una situación desafortunada. La actividad en el sector real se deterioró en un momento de tasa de interés altas. Como lo ha señalado el gerente del Banco, el de ahora es un episodio en que hay espacio para una política monetaria contracíclica y eso tiene un efecto importante en la estabilidad financiera. En el momento en que se va a dañar la cartera, por lo menos el sistema tiene el alivio de las tasas de interés.

¿En qué hay que modificar la regulación financiera colombiana?
Creo que las ideas que estaban en la reforma financiera se mantienen. En sus cosas centrales, la crisis no las ha puesto en duda.

Pero adicionalmente hay otro paquete de medidas que la crisis comienza a mostrar como reformas necesarias. Lo diría así: hay medidas necesarias para momento de auge, cuando el sistema financiero está tomando riesgos y hay medidas necesarias para el momento de destorcida cuando esos riesgos se revelan y lo que se necesita son soluciones para problemas específicos.

Creo que en lo primero el mundo está todo pensándose otra vez en la arquitectura del sistema financiero. No hay una idea decantada. Creo que sería óptimo esperar a ver cuál es el resultado de toda esta reflexión en el mundo sobre este tema.

En lo segundo creo que es bien importante que en la reforma financiera se introdujeran todas las medidas prudenciales para solución de problemas de entidades específicas, instrumentos de salvamento, si hay algunos problemas de acceso a la liquidez de entidades específicas. Ese paquete de cosas se tratará en la reforma financiera.

¿Cree que hay que hacer otros ajustes fiscales para mantener la tasa de interés de largo plazo en niveles reducidos?
Creo que en el gobierno pasado se hicieron unas reformas muy importantes en el campo fiscal que aportarán buena parte de la sostenibilidad a mediano plazo.

Para los problemas de largo plazo, como las tasas de interés de largo plazo y en el mediano plazo, dónde están los vencimientos de la deuda, ya hay reformas muy importantes como la del SGP y la de pensiones. Creo que con esas dos reformas la estructura fiscal desde el punto de vista de sostenibilidad ya tiene alguna robustez.

En la coyuntura actual, creo por el contrario, que lo que muestran los indicadores del año 2008 y hacia 2009 es probablemente la necesidad de tener una política fiscal más expansiva. El gobierno ya propone una política expansiva... para mí no es sencillo opinar sobre esto... yo participé en el diseño de la última política fiscal... pero en términos generales me parece, primero, que ya hay reformas importantes hacia el mediano plazo. Segundo, que el año 2008 si algo muestra es que la política fue probablemente más restrictiva de lo necesario.

Mire los datos de 2008. Vamos a tener equilibrio en el sector público consolidado. Vamos a tener un déficit del gobierno nacional central más bajo de los últimos 16 ó 17 años, al tiempo que la economía tuvo una desaceleración importante. Eso me parece que muestra que la política debía haber sido un poquito más expansiva.

Y tercero, para este año, es que debemos tener una política más expansiva.

Muchos dicen que no se aprovechó la época de las vacas gordas para hacer un mayor ahorro fiscal...
Yo nunca estuve de acuerdo con esa posición, pero ¿es que el año pasado es un año de vacas gordas? Con un crecimiento de 2,5% del PIB y que haya equilibrio fiscal.
Creo que no se puede decir que hubo irresponsabilidad fiscal en ese año.

¿Finalmente, qué hacer para reducir el desempleo?
Entiendo que en buena parte del mundo lo que se hace en épocas como estas es reentrenar parte del mercado laboral y retener gente que está en la población económicamente inactiva. Creo que esto tiene toda la lógica por dos razones. Primero porque es el momento en que los precios sombra del entrenamiento son más baratos: la gente está en la calle o en la informalidad. Y segundo, porque después de estas crisis también vienen renovaciones del aparato productivo y probablemente la crisis es el momento óptimo para hacer esa reconversión de la fuerza laboral que es tan costosa.

Deberían alinearse los incentivos. Que la malla de seguridad social haga que la gente no salga al mercado laboral y que sea el momento de reentrenamiento para los trabajadores.


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