| 8/3/2015 5:00:00 AM

Cuatro estrategias para hacer más competitiva a América Latina

A pesar de las falencias en los sistemas de educación, innovación y emprendimiento, la región tiene un gran potencial bruto que hace falta descubrir. Estas estrategias lo ayudarán a ser más competitivo.

En un estudio realizado por el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en ingles) se establece que las brechas de destrezas son uno de los principales problemas sociales y económicos de nuestra era. Más que en ninguna otra región emergente, ni América Latina ni el Caribe (ALC) pueden satisfacer a las compañías en cuanto a las destrezas necesarias para sus operaciones.

Además, según las Encuestas de Emprendimiento del Banco Mundial (BM), el 36% de las empresas afirman que se les dificulta encontrar una fuerza laboral adecuadamente calificada en la región, siendo el porcentaje más elevado que en ninguna otra región del mundo, comparado con el promedio mundial de 21% y el 15% de la OCDE.

También se evidencia la fortaleza de algunas barreras culturales que impiden el emprendimiento. La mayoría de los estudiantes de programas MBA en ALC afirman que sus planes no son abrir un negocio sino ser empleados de una compañía multinacional grande. La falta de emprendimiento es un problema crónico de ALC.

Los siguientes son los modelos investigados por el WEF que pueden producir mejores fuerzas laborales con destrezas para el siglo XXI y ayudarles a los países a adquirir una mejor velocidad de escape de la trampa del ingreso medio.

Nuevos enfoques hacia las destrezas para el siglo XXI

Estas destrezas están muy relacionadas a la revolución tecnológica, a la globalización y a las nuevas realidades laborales del mundo. La Universidad de Melbourne tiene un proyecto llamado Evaluación y Enseñanza de Destrezas para el Siglo XXI el cual ha categorizado las destrezas para el siglo XXI en cuatro amplias categorías:

Maneras de pensar: que incluye la creatividad, la innovación y el pensamiento crítico.

Maneras de trabajar: se refiere a la comunicación, la colaboración y el trabajo en equipo.
 
Herramientas para trabajar: basadas en nuevas tecnologías de comunicación e información y en la alfabetización en la era de la información.

Destrezas para vivir en el mundo:
cuestiones como el desarrollo en la vida y desarrollo de la carrera; así como responsabilidad personal y social.

Nuevos modelos para la educación

Las nuevas tecnologías pueden ayudar a mejorar las políticas educativas. Hoy día la revolución digital y la explosión de cursos abiertos masivos en línea (MOOCs) están produciendo una gran disrupción y un cambio en la industria de la educación. La educación se está moviendo de un modelo de fábrica a uno digital y personalizado.

Esto tiene el potencial de mitigar tanto el problema de acceso como algunos de los problemas de calidad. Sin embargo, existen varios obstáculos para poder aprovechar al máximo esta oportunidad. Por tanto, es fundamental expandir los esfuerzos de medición a otros tipos de destrezas para el siglo XXI, las no cognitivas o socio-emocionales, y hacerlas piezas clave de los esfuerzos de reforma.

Nuevos modelos de capacitación

El Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) afirma que los actuales sistemas de capacitación son “generalmente obsoletos, y están desacreditados y desconectados de las necesidades del sector privado”, que “sus operaciones son inefectivas, las tasas de cobertura son deficientes y los niveles de calidad y relevancia son pobres”.

Por ejemplo, el gasto público en la capacitación promedia sólo en 0.4% del PIB regional. Sólo un pequeño porcentaje de los trabajadores recibe algún tipo de capacitación en Colombia (24%). De acuerdo, con las Encuestas sobre el Emprendimiento del BM, sólo el 43% de las empresas ofrecen capacitación a sus empleados.

Una mayor calidad y pertinencia; mejor anticipación de las destrezas; un monitoreo y una evaluación más rigurosos pueden ayudar a marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso empresarial.

Estrechar la cooperación público-privada

Tradicionalmente el sector privado ha dependido de que los gobiernos eduquen y capaciten a sus futuros empleados.

Lo que se necesita es una nueva mentalidad empresarial para lograr la participación de la educación y la capacitación y para desarrollar la fuerza de trabajo de la industria. El profesor de Harvard, Michael Porter, le ha llamado a esto la estrategia del valor compartido.

Las compañías con dicho método contemplan las necesidades de la fuerza laboral de su industria desde una vertiente más amplia, construyen asociaciones público-privadas, participan proactivamente con los proveedores de educación y capacitación a fin de alinear su currículo con las destrezas necesarias para el empleo, y hacen esfuerzos para combinar la educación formal y la capacitación con las oportunidades de aprendizaje en el trabajo.



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