| 8/12/2015 5:00:00 AM

La conservación del medio ambiente es más eficaz si se respetan los derechos de los indígenas, según informe

Millones de indígenas son expulsados de sus territorios “en nombre de la conservación de la naturaleza”. Esta postura ha condenado a la pobreza y a la marginalidad a comunidades ancestrales de varias regiones del mundo, advirtió un informe de la organización Survival International (SI).

El informe, titulado “Los parques necesitan a los indígenas”, expone el “lado oscuro de la conservación ambiental” y lanza una interesante propuesta para crear un modelo basado en el respeto de los derechos humanos de los aborígenes.

Laura de Luis, vocera de Survival, le dijo a Dinero que “la forma más económica” y efectiva de conservar los ecosistemas es con la ayuda de los aborígenes, quienes tienen un gran conocimiento en la gestión de los recursos de esos entornos.

Survival sostiene que la presencia de los indígenas contribuye a la protección del medio ambiente, ya que gracias a ellos se pone freno al pastoreo excesivo, la deforestación, los incendios y la caza furtiva que aqueja a las reservas naturales.

 “No es una coincidencia que el 80% de la biodiversidad del planeta se encuentre en las tierras indígenas, y que la gran mayoría de los 200 lugares con mayor riqueza natural del mundo sean territorios de estos pueblos”, complementa el informe.

Y agrega que en la actualidad existen 120.000 zonas protegidas en todo el mundo, que cubren aproximadamente el 13% de la superficie terrestre del planeta. 

Las comunidades indígenas, según cifras recogidas de distintas fuentes, representan el 5% de la población mundial, así como el 15% de los pobres y la tercera parte de los 900 millones de indigentes de las zonas rurales a nivel global.

Entre los países con un mayor porcentaje de esa población destacan Papúa Nueva Guinea ( 77% ), Bolivia (70%), Guatemala (47%), Perú (40%) , Ecuador (38%) , Mynamar (33%) , Laos ( 30%) , México y Nueva Zelanda (ambos con el 12%).

¿Qué explica el estudio?

La investigación de esa organización internacional, fundada en 1969, relata la situación de los “pigmeos” bakas (Camerún), los bosquimanos (Botsuana), las tribus que habitan en reservas para tigres en la India, entre otras comunidades.

Survival identificó que las expulsiones de los indígenas, en la mayoría de los casos “se justifican en aras de los intereses de la lucrativa industria turística”, la cual se fundamenta en la creencia de que los viajeros “quieren ver tierras vírgenes y vida salvaje, no personas”.

A esta situación se suman las notorias diferencias culturales, ya que para las autoridades ambientales es incompresible que estas poblaciones cacen animales para alimentarse. 

Los indígenas, por lo tanto, “se enfrentan a arrestos, palizas, torturas e incluso la muerte a manos de patrullas antifurtivos”, apuntó la vocera de Survival, quien considera que los indígenas tienen que convertirse en los protagonistas de la conservación ambiental.

“Es obvio que aquellas personas que dependen de su tierra para sobrevivir están más predispuestas a proteger su medioambiente que los guardas forestales malpagados, trasladados lejos de sus familias”, insistió la organización en el estudio.

¿Cómo está la situación de los indígenas en Colombia?

En Colombia esa porción de la población se ha visto afectada por el avance progresivo de la industria de extracción de materias primas y el conflicto armado que se ha extendido por varios departamentos del país. 

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, se mostró preocupada porque esas comunidades todavía sufren una grave discriminación y son marginados de servicios básicos como la salud y educación.

Pillay advirtió que aún se mantiene la “indiferencia ante las preocupaciones ambientales” de estos pueblos y se agudiza la exclusión en los procesos de toma de decisiones. 

"La construcción de la paz debe hacerse con la plena participación de los pueblos indígenas y fortalecerse a través del respeto y reconocimiento de sus conocimientos”, añadió Todd Howland, representante en Colombia de la misma entidad.

El alto funcionario concluyó que el Estado y la sociedad “deben ahondar sus esfuerzos para respetar, proteger y garantizar” los derechos de los indígenas, y “difundir con orgullo sus culturas".

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