| 10/15/2010 7:00:00 AM

Con el Banco no se metan

Alguien no está haciendo su tarea bien. Los resultados de la última encuesta de la Andi sobre revaluación muestran que el énfasis de la acción de los gremios no debería estar puesto sobre el Banco de la República, sino quizás sobre sus propios afiliados. Análisis.

El elemento más interesante de la encuesta de la Andi de agosto está en las respuestas a las preguntas sobre el efecto de la revaluación en las empresas industriales. En los resultados del mes, el 60% de los encuestados manifestó estar siendo afectado por la revaluación. Hace tres años, el 54% había respondido en el mismo sentido.

Ese aumento justificaría la campaña del Consejo Gremial para forzar una mayor intervención del Banco de la República que impida la apreciación del peso. La cúpula gremial le propuso al Emisor que aumentara con compras de dólares el valor de las reservas internacionales de Colombia a US$35.000 millones, desde los US$27.300 millones en que se encuentra en la actualidad. Ese es un primer error grave.

Pero además, los resultados de la encuesta muestran que el énfasis de la acción gremial no debería estar puesto sobre el Banco de la República, sino quizás sobre sus propios afiliados.

Protección gratuita
En la encuesta de agosto, la Andi les preguntó a los industriales que se habían defendido de la revaluación en alguna forma, si usaban coberturas cambiarias como opciones o forwards. El 46,8% dijo haberlas usado. La cifra ha venido subiendo. En 2007 el 31,6% de ellos manifestó que había comprado coberturas en el mercado financiero.

El Banco de la República en el último Reporte de Estabilidad Financiera, ofrece un dato más preciso. Señala que el 40,1% de las empresas grandes del país se cubren y apenas el 18,8% de las medianas y el 11,7% de las pequeñas.

¿La cifra muestra que hay un trabajo para que los gremios adelanten en generar una mayor cultura de administración de riesgo entre sus afiliados? Tal vez no, por una razón perturbadora. Entre los industriales encuestados por el Banco de la República para el Reporte de Estabilidad, la segunda razón que con más frecuencia aducen para no cubrirse es que perciben que el Emisor intervendrá en el mercado para controlar el nivel de la tasa de cambio.

Este es quizás el punto central de este problema. Una intervención fuerte les quita el incentivo a los empresarios para cubrirse. Pero peor aún, la intervención como la pide el Consejo gremial equivale a que todos los colombianos asuman el costo de hacer el cubrimiento cambiario que deberían hacer con sus propios dineros los 6.432 exportadores que, según Proexport, hacen ventas permanentes al exterior.

De la forma como la propone el Consejo, la compra de dólares del Banco le pone un piso al tipo de cambio. La prueba es que hoy nadie cree seriamente que el dólar caiga este año por debajo de $1.700. La última encuesta de expectativas del República muestra que nadie espera que baje de $1.720.

El efecto negativo de la intervención se puede ver en el mercado de Forwards. Mientras en 2008 el valor de estos instrumentos aumentó 54% en dólares, en 2009, en la parte más fuerte de la revaluación, se redujo 6,2%. Entre enero y agosto de este año el valor de los forwards apenas creció 19% frente al mismo período de 2009.

El agravante de las metas de tipo de cambio que se mantienen ‘in pectore’ está en que facilita la tarea de quienes quieren especular contra el peso, aumentándole así al país el costo de la defensa cambiaria. De alguna forma, como decía el tesorero de uno de los bancos más grandes del país, es entregarles las balas a los especuladores para que nos disparen.

Quizás la acción del Consejo Gremial podría estar centrada en convencer a sus afiliados para que usen coberturas y en encontrar formas de mercado – sin subsidios -, para bajar el costo de los forwards, que son caros porque comprometen capital bancario.

Las demás estrategias
Pero el cubrimiento financiero no es la única forma de defenderse de la revaluación. Otra de ellas es la de importar insumos. Si bien es cierto que esta es una opción que no les sirve a todas las empresas, la encuesta de la Andi señala que solamente el 36,4% de los empresarios aumentaron la importación de sus materias primas.

Un estudio reciente muestra que las importaciones de las empresas manufactureras representan, en valor, un 50% de sus exportaciones. Esto varía por sector pero indica que no todo es costo como resultado de la apreciación del peso y que todavía hay espacio para que algunas empresas se muevan en este sentido, incluso con ayuda gremial.

Otra vía para defenderse de las variaciones adversas en el tipo de cambio está en vender a nuevos mercados que ofrezcan mejores precios. Eso es lo que han hecho unos pocos floricultores que venden en mercados como el de Rusia o Japón en los cuales pueden aumentar sustancialmente el margen frente a las ventas a Estados Unidos, o los confeccionistas que les fabrican a marcas caras y no maquilan confecciones de márgenes estrechos.

La encuesta de la Andi muestra que solo 25,5% de los encuestados entraron a mercados nuevos. Otra vez, parecería que la acción de los gremios podría ayudar mucho más en ese frente.

Los esfuerzos por diversificar mercados en exportaciones no tradicionales no han dado resultados. En 2003 el 64% de las exportaciones no tradicionales iban a cinco mercados. En 2009 el 66% de ellas se concentraron en cinco mercados.

Finalmente las empresas pueden reducir el efecto de la revaluación si consiguen créditos en dólares y a tasas más bajas. Eso lo han hecho muchos empresarios. El porcentaje de encuestados que manifestó haber contratado créditos externos pasó de 9% en 2009 a 20% en agosto pasado.

Lo que es paradójico es que El Consejo Gremial propone controlar este tipo de deudas, sobre todo si son de corto plazo, para evitar la entrada de dólares.

Si lo consigue, esa medida no solo afecta a sus afiliados que tratan de bajar sus costos para competir, sino que resulta inútil. El director de Investigaciones Económicas de Bancolombia, Daniel Niño, demuestra que la solución a la revaluación está más en la aprobación de la Regla Fiscal, en la reforma al régimen de regalías y en limitar la entrada de dinero de Ecopetrol y no en el control a la entrada de capitales y al endeudamiento.

Calcula que la entrada de dólares al país entre 2011 y 2020 será de casi US$178.000 millones. Para controlar su efecto, dice, el BR tendría que comprar casi US$43.500 millones. Pero además, sostiene que no se haría nada controlando la entrada de capitales y el endeudamiento

Con esa opinión coincide el codirector del Banco de la República, Juan Pablo Zárate, quién dijo en rueda de prensa el jueves que la Junta considera que los costos de los controles de capitales son mayores que sus beneficios.

En conclusión, la idea de que todos los males del país están en la revaluación es equivocada; que todo el problema se resuelve cuando el Banco de la República decida comprar dólares también. La acumulación de reservas es una forma costosa de asegurarse, abre espacio para el riesgo moral y limita el desarrollo de los mercados forward. Además, cabría pensar que en vez de meterse con el Banco, los gremios se podrían gastar más tiempo mirando la viga en su ojo.

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