| 12/6/2017 12:01:00 AM

Así ve el Banco de la República a la industria

El gerente del Emisor no tiene duda sobre el repunte que tendrá la industria nacional, aunque no oculta su preocupación por la demora que ha tenido dicho proceso.

Con la caída de los precios del petróleo y una devaluación que alcanzó el 90%, se esperaba que las exportaciones no tradicionales, y en general la producción industrial, reaccionaran con el paso de los meses para impulsar nuevamente la economía.

Sin embargo, dicha recuperación no se vio y la situación de la industria es preocupante, como lo admite Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República. Vea aquí la segunda parte de su diálogo con Dinero.

El Gobierno está convencido de que la recuperación firme ya empezó. ¿Usted cree que la recuperación con las cifras que hay ya es sólida?

Como dije antes, la economía crecerá bastante más el año entrante (pronóstico de 2,7%) que éste (entre 1,6% y 1,8%). Pero aún no creceremos al potencial de 3,3% - 3,5% estimado por algunos para Colombia. Ello conduce a una mayor capacidad subutilizada (la llamada brecha del producto).

¿Cuáles van a ser los motores de crecimiento?

Siempre es difícil hablar de “motores” y es más fácil continuar discutiendo cuál es nuestro crecimiento potencial y las razones por las cuales no hemos regresado a tasas superiores a 3,3%.

Con respecto a su pregunta concreta, se observa un repunte en agricultura, obras civiles y servicios sociales, y un crecimiento sostenido en el sector financiero. La minería creció poco en 2016 y también en 2017, pero se recuperará parcialmente en 2018 gracias a los mejores precios del petróleo y del carbón. Comienza a verse un repunte en la inversión en algunos sectores (pero la dinámica del consumo es lenta).

Las tasas de interés que fija la Junta se han reducido 300 puntos básicos, de 7,75% a 4,75%,  entre diciembre de 2016 y noviembre de 2017 y ello dinamizará el crecimiento, y la economía mundial por fin está creciendo a tasas altas. Ello significa mayores exportaciones, remesas hacia el país y más turismo internacional. Las exportaciones de café, flores y banano crecen en forma dinámica, y también lo hacen las exportaciones de manufacturas a los Estados Unidos y a Ecuador. Van muy bien las cifras relacionadas con las visitas de extranjeros a Colombia.

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El Fondo Monetario menciona el Dividendo de la Paz, las 4G, la reforma tributaria, la mejora en el clima de los negocios y las menores barreras al comercio como posibles fuentes de mayor productividad en el futuro.

En agricultura, ¿qué tanto la base estadística del año pasado podría estar distorsionando esos resultados que vemos hoy?

Siempre que se habla de crecimiento alto o bajo hay “problemas de base”. Sin embargo, el repunte de la agricultura es real, en sectores importantes como café, flores y banano, impulsados en buena parte por una tasa de cambio favorable a las ventas en el exterior. Ojalá que las lluvias recientes no afecten negativamente la producción agrícola del país.

La industria también es clave y las cifras son muy frustrantes, ¿qué está pasando?

Primero lo que no está pasando. Circula la versión de que las mayores exportaciones de coca que reportan algunos analistas están llevando a más lavado de dinero y a mayores niveles de contrabando, impactando negativamente la dinámica del sector industrial. No me convencen las explicaciones que amarran la dinámica de la economía colombiana a la coca. Si así fuese, nuestra economía estaría disparada (nuevamente, confiando en los reportes de los analistas sobre la producción y exportación de coca en el país). En cuanto a la cadena coca, lavado, contrabando, y manufactura, la Encuesta de la Andi muestra que el contrabando como problema es hoy mucho menor que en 2015 y 2016, y solo en textiles y en maquinaria es alto y mayor hoy que en esos años.

Y entonces, ¿que sí está pasando?

Es difícil explicar por qué el sector industrial creció en 2016 a una tasa cercana a 4% pero decrece en 2017. Soy optimista, sin embargo, sobre la dinámica de ese sector en el futuro a medida que se siente el impacto de la nueva tasa de cambio, 90% más alta que en algunos meses de 2014. Venezuela dejó de ser un mercado importante para nuestras manufacturas, y la revaluación del pasado seguramente golpeó al sector. Pero, como mencioné antes, las exportaciones de manufacturas están creciendo a tasas altas. Aquellas a Estados Unidos están creciendo a una tasa anual de 14%, y a Ecuador crecen 22%. Y la tasa de cambio alta también ayuda a competir con las importaciones.

Esta demora para la recuperación, ¿se debe también a superar la enfermedad holandesa?

La tasa de cambio real  se revaluó 27% entre 2003 y 2012 y ello sin duda golpeó sectores transables importantes como la agricultura y la industria. Una revaluación aún mayor (35%) tuvo lugar entre 1992 y 1997. Para evitar estas oscilaciones en la tasa de cambio se requiere diseñar fondos de estabilización que permitan colocar los excesos de divisas en el exterior. ¿Qué pasa en Suecia o Noruega cuando hay una bonanza de gas? Los recursos se dejan afuera, y cada año ingresan al país los intereses devengados, sin mayores traumatismos cambiarios. Por supuesto, también reduciría la volatilidad cambiaria una menor dependencia de las exportaciones de bienes primarios, los cuales tienen un peso superior al 75% de nuestras ventas totales en el exterior.

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No solo queremos una tasa de cambio menos volátil, sino también una tasa de cambio alta que permita a nuestros productores competir afuera y competir con los bienes importados. Los altos niveles de ahorro y los bajos niveles de protección arancelaria y para-arancelaria  han permitido que los países asiáticos tengan niveles altos de la tasa de cambio y puedan competir en los mercados internacionales. Colombia, por el contrario, ahorra y comercia poco.

Los bancos centrales nada pueden hacer para combatir procesos de devaluación o revaluación de larga duración como los descritos. Podrían controlar parcialmente las oscilaciones de corto plazo, pero para ello tendrían que sacrificar la capacidad de adoptar una política de tasas de interés contracíclica. El país aprendió de esa dura lección en 1999 y decidió intervenir poco en los mercados cambiarios, con gran éxito en la política monetaria.

Insistimos: ¿la recuperación de la industria podría haberse visto afectada por esa enfermedad holandesa?

No tengo duda que esas oscilaciones fuertes y duraderas de la tasa de cambio afectan negativamente al sector productivo pero, como lo dije antes, no las curan los bancos centrales.

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