| 4/7/2016 12:01:00 AM

Reacción en cadena: así se transmite el mal del petróleo por todo el país

Comienza en Puerto Gaitán, Barranca y Yopal y ya va en Bogotá. No es evidente pero está cambiando la vida de todos nosotros. Dinero reconstruye el choque petrolero desde el pozo a su bolsillo.

Después de varios años de bonanza, Puerto Gaitán volvió a ser un pueblo pobre. Esa es apenas una parte del problema. Muchas cosas están cambiando en Colombia por culpa del desplome de los precios internacionales del petróleo, que pasaron de unos US$100 dólares a mediados de 2014 a US$35 en las últimas semanas.

Las petroleras recibían unos $212.000 por barril en los buenos tiempos mientras que a finales del año pasado cobraron $110.000. Una verdadera crisis. Para sobrevivir, firmas como Ecopetrol, Pacific E&P y muchas otras iniciaron una ola de recortes de gastos e inversión buscando ahorros por miles de millones de dólares.

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El impacto lo sintieron primero los proveedores. Julio Parra* tiene una empresa de servicios a pozos en la región y le contó a Dinero que ya despidió a cerca de 2.000 trabajadores. Calcula que tiene el 98% de su maquinaria paralizada y está recortando hasta en 40% los pagos a las compañías que normalmente contrataba. Para hacer su trabajo Parra pagaba altas sumas en transporte, maquinaria, servicios de alimentación para sus trabajadores, ambulancias y hasta helicópteros. Su situación no es muy diferente a la de otros en la industria de servicios petroleros. “Esto es una bola de nieve y en ese sentido se va sintiendo en todos los sectores”

“Hoy encuentras en los cascos urbanos de Puerto Gaitán, en los caseríos cercanos a la explotación petrolera a la gente que está desempleada. Muchos de ellos en un estado de desesperación, esperando que reactiven su contrato. Las empresas ganaderas y agrícolas tienen una sobre oferta de mano de obra”, dijo Héctor Vaca, sindicalista de la USO. Vaca agregó que la mayor competencia por trabajo en el campo está haciendo que los jornales ofrecidos se reduzcan.

El problema salta a las cuentas públicas

Un análisis de Fitch Ratings encontró que Yopal y Barrancabermeja son las ciudades que se verán más afectadas por el fin del boom y en menor medida Villavicencio. Su economía está altamente concentrada en servicios relacionados con el petróleo. El arriendo de apartamentos, la construcción de centros comerciales y hoteles, e incluso las frecuencias aéreas se orientaron a atender la demanda de los petroleros.

“El problema fue cuando el ciclo cayó tan rápido que no hubo espacios de hacer reajustes de precios”, explicó Carlos Vicente Ramírez director senior de Fitch.

Fitch tiene escenarios en los que los ingresos de los municipios petroleros se verían afectados. Las alcaldías podrían recaudar menos en predial y en el impuesto de industria y comercio por cuenta del cierre de establecimientos, la menor dinámica de la construcción y las pérdidas de las firmas. Además, las regalías pueden reducirse más si los malos precios continúan. Este conjunto de factores podría impactar la inversión pública en esas zonas a partir de este año.

Sin embargo, el problema fiscal no es sólo de ellos. El gobierno central recibía unos $24 billones de renta petrolera en 2013 pero este año no tendrá un solo peso.

¿Qué hizo el gobierno ante el problema? Aprobó una reforma tributaria en 2014 para financiarse en 2015 y tramitará otra más antes de que termine el año. Es probable que en ella se eleve el IVA, que pagamos todos los consumidores, a partir de 2017.

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El gobierno central también sacó las tijeras. En 2014 el presupuesto nacional era de $199 billones y al año siguiente fue recortado a $194,7 billones. Para 2016 el presupuesto era de $215.9 billones pero ya se ‘aplazaron’ $6 billones. Una parte de esos recortes restringió los planes de inversión en distintos sectores.

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La pelota ya va en otras ciudades

María Victoria Gerrón es ingeniera química, hizo una maestría y otros estudios y trabajó por una década en Ecopetrol. Pero perdió su trabajo. Como ella varios profesionales han salido de las petroleras y están buscando nuevas oportunidades.

“Sabíamos que había una alta probabilidad de que no se renovaran contratos y entonces comencé a trabajar con redes de mercadeo y logré salir con la mentalidad de generar ingresos sin ser empleada”, dijo. También creó su propia empresa para ofrecer servicios outsourcing en su área a petroleras, empresas de química o de turismo. Ya le pasó una carta a Ecopetrol pero todavía no ha obtenido ningún contrato.

El cambio de vida para los ejecutivos medios y altos de la industria petrolera está teniendo cierto impacto en la mecánica de los arriendos. Desde 2015 la ocupación de apartamentos y oficinas se ha vuelto más lenta.

“Si se demora un tiempo en arrendarse, el propietario lo primero que hace es ajustar el valor del arrendamiento. Pero el mercado está dinámico, los propietarios están ajustando sus precios y se están volviendo a ubicar esos inmuebles”, dijo la presidenta de Fedelonjas, María Clara Luque. Este efecto se ha sentido en algunas zonas de estrato alto en Bogotá y en ciudades como Yopal.

Colliers International aseguró que las empresas petroleras, que por años fueron grandes ocupantes de oficinas empezaron a desocupar espacios desde el año pasado. Estas compañías liberaron sitios que antes estaban completamente ocupados como Santa Bárbara en Bogotá según la firma. Ecopetrol por ejemplo desocupó el edicio Guadalupe (en la foto) donde anteriormente funcionaban algunas de sus oficinas como pudo confirmar una ex trabajadora.

Otra víctima es el hotel Suites 109 que está pidiendo pista para iniciar una reorganización. La firma le dijo a la Superintendencia de Sociedades que buena parte de su actividad estaba vinculada a las petroleras y la crisis del sector la tiene al punto de no poder atender todas sus obligaciones. Suites 109 no había sido admitida a reorganización al cierre de esta nota.  

Lo malo, lo bueno y otros impactos para el bolsillo   

La caída del precio del petróleo es protagonista de dos factores que también están cambiando la vida de hogares y personas: la subida del dólar y el alza en las tasas de interés. Los viajes al exterior cuestan mucho más y lo mismo está pasando con la tecnología. A futuro los colombianos quizá debamos acostumbrarnos a una vida más modesta. Quizá no es del todo malo.

Según analistas, el fin de la fiebre del petróleo obligará a que Colombia se concentre en otros sectores y puede hacer que algunas regiones retomen actividades como la agricultura y la ganadería. El turismo ya está sintiendo las ventajas de un dólar caro y está creciendo mientras que la industria empieza a reaccionar. Muchos empresarios están viendo oportunidades de negocio para reemplazar con sus productos aquello que ya no podremos comprar en el exterior. Todas estos sectores son grandes generadores de empleo.

Ciudades como Cartagena o Manizales tienen una economía más diversificada y no sentirían un impacto tan directo como las regiones petroleras. Ellas también pueden tener y crear oportunidades en una nueva economía. Adicionalmente podría ser el momento para que las empresas locales se reinventen. Algunos analistas creen que muchas de ellas se volvieron un poco ‘gordas’ durante el boom y ahora deberán ser más eficientes y creativas.

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El proceso de trasmisión del choque petrolero a la economía colombiana está todavía produciéndose y aún es difícil estimar el impacto específico por sector. A nivel agregado la economía, que creció por varios años a un promedio de 4,5%, reducirá el ritmo de expansión. Este año podría crecer menos de 3% según el Banco de la República.

El lado bueno de ese pronóstico es que de todas maneras el país va a crecer y no a contraerse. La última vez que este país tuvo un crecimiento del PIB negativo fue en 1.999 (-4%) y la mayoría de la gente aún tiene malos recuerdos de esa época. En todo caso son tiempos duros. Ojalá el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, tenga razón cuando les dijo a sus accionistas que ‘las crisis no duran para siempre’.

 *Nombre cambiado a petición de la fuente. 

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