| 3/3/2015 6:00:00 AM

Lo bueno y lo malo de la Ocde

La Asobancaria hizo un análisis de los comentarios hechos por la Ocde reconociéndole aciertos y desaciertos vistos desde el sistema financiero colombiano.

El desarrollo financiero es claramente uno de los aspectos claves en el proceso de convergencia en materia de mejores prácticas e impulso de la actividad productiva. La Ocde, en este campo, acierta en muchos de sus diagnósticos. Por ejemplo, señala la Asociación Bancaria que para tener una mayor inclusión social en Colombia, el desarrollo del mercado financiero, a través de una mayor competencia, es imperativo.

Aquí vale la pena comenzar destacando que, si bien la profundidad del crédito en el país ha aumentado desde la crisis financiera de finales de los noventa, ésta sigue siendo baja en relación con los países miembros de la Ocde y de allí que los desafíos en este frente se mantengan vigentes, un aspecto que Asobancaria ha venido señalando desde tiempo atrás. Así mismo, bien han sabido destacar que, en particular, las pequeñas y medianas empresas (Pyme) son las que enfrentan más problemas de acceso al crédito.

Según el informe, los indicadores de rentabilidad y los márgenes de intermediación de la banca son elevados en comparación con las economías de la Ocde, por lo que recomiendan mejorar la eficiencia en costos y la libre competencia en el mercado. Igualmente, la Ocde ha venido insistiendo en los efectos perjudiciales sobre el costo y el acceso a la financiación que se derivan de algunos aspectos regulatorios.

Igualmente, la Ocde ha venido insistiendo en los efectos perjudiciales sobre el costo y el acceso a la financiación que se derivan de algunos aspectos regulatorios. Particularmente, las inversiones obligatorias en los títulos de desarrollo agropecuario (TDA) que financian al Finagro, y el impuesto a las transacciones financieras (GMF), dificultan el acceso de la población al sistema financiero, un diagnóstico acertado y que la banca también ha venido señalando de forma reiterativa.

Si bien algunas de estas recomendaciones van en la dirección correcta, Asobancaria enfatiza en algunos puntos que a su juicio merecen algunas precisiones relacionadas con el diagnóstico sobre los niveles de rentabilidad, eficiencia y competencia de la banca.

Señala que, por un lado, la Ocde ha errado en señalar que la evolución del ROA y del margen de intermediación de la banca en Colombia muestra una tendencia creciente entre 2005 y 2010, un diagnóstico “sin duda impreciso” en la medida en que, por el contrario, tanto el retorno sobre activos (ROA) como el margen de intermediación han venido mostrando una senda decreciente y en convergencia hacia los niveles de las economías desarrolladas en la última década. De otro lado, la eficiencia del sistema bancario, medido en la relación gastos-administrativos/activo, ha venido presentando también una tendencia decreciente en los últimos años, un aspecto en el que la Ocde hace omisión.

Añade que además erra en señalar que los principales indicadores de competencia bancaria ubican a Colombia por debajo de la mayoría de países a nivel regional y mundial.

Esto dado que contrario a lo que sugiere la Ocde, los principales indicadores de rentabilidad del sistema bancario vienen reduciéndose desde 2005. Si bien el ROA y el ROE alcanzaron niveles elevados en el período posterior a la crisis de 1998-1999, su tendencia ha sido notoriamente descendente desde entonces.

El ROA, que se ubicaba en niveles en torno al 3.8%-3.0% una década atrás, ha caído a niveles cercanos a 1.8%, mientras el ROE ha pasado, en el mismo periodo, de niveles cercanos a 25% a niveles de 13%. Estas reducciones en la rentabilidad de la banca colombiana son precisamente el reflejo de una mayor competencia entre entidades, generando menores retornos en beneficio de una mayor colocación de crédito.

El margen de intermediación, por su parte, también ha caído en los últimos diez años, pasando de 10.3% en 2005 a 7.7% en 2014, contrario a la tendencia ilustrada por la Ocde. Aclara Asobancaria que es importante resaltar que, si bien el margen de rentabilidad se ubica aún por encima del que exhiben las economías desarrolladas, esto responde en buena parte a trabas regulatorias que han dificultado un mayor descenso.

Concluye la Asobancaria con que en efecto, frente a los resultados de distintas economías, se observa una relación directa entre la relación de solvencia y el margen de intermediación. Sin embargo, a pesar de las exigencias regulatorias que dificultan la reducción del margen de intermediación, la banca ha logrado disminuirlo gracias a una mayor eficiencia.

No se puede desconocer que la competencia creciente en el sistema bancario ha generado que las entidades reduzcan sus gastos administrativos al tiempo que incrementan la colocación de activos, especialmente de cartera.
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