| 12/7/2017 9:44:00 AM

Banrep: Colombia está en buen camino a la recuperación

En la tercera parte de su diálogo con Dinero, el gerente del Banco de la República explicó los puntos que debe cuidar ahora la política macroeconómica del país y por qué cree que el PIB del país retornará a su potencial.

Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, destaca el ajuste ordenado que ha tenido la economía del país tras la caída de los precios internacionales del petróleo, que incluso evitó la salida de capital extranjero y así le dio más tiempo al país para ajustarse a sus nuevos ingresos.

Esta es la última parte de la entrevista de Dinero con el gerente Echavarría.

¿Es un nuevo episodio de victoria en la política macro colombiana?

Sí. El ajuste ha sido ordenado, la inflación va para nuestra meta de 3% y la dinámica de crecimiento será mayor en el futuro. Es la razón por la cual sigue llegando inversión extranjera directa al país, y por la cual los extranjeros continúan comprando bonos del Gobierno. Los montos de inversión extranjera directa al país han caído apenas 3% cuando se excluye la venta de Isagen de los cálculos. Una dinámica inflacionaria como la que se vivió en 2016 hubiera producido desastres en otros tiempos.

¿Ya empezó a reaccionar la economía a las bajas en tasas de interés?

Las reducciones de tasas afectan la economía a través de muchos canales: un menor costo para la inversión y un mayor incentivo al consumo, más liquidez y caja en la economía, una tasa de cambio más elevada, mayores exportaciones y menores importaciones (entre otros). Y la literatura reciente muestra el impacto de una reducción “típica” en un país típico: la inflación solo comienza a afectarse dentro de un año en muchos sectores que se caracterizan por tener precios rígidos (como la industria), mientras que la producción, las ventas y el desempleo comienzan a reducirse rápidamente, alcanzándose su máximo impacto en un poco más de año y medio.

Todos estos efectos probablemente se estén dando, luego de nuestras reducciones de tasas, máxime cuando los bancos privados han reducido sus tasas al mismo ritmo de las nuestras. Ello ha sucedido con las tasas comerciales, las ordinarias, y las preferenciales. También con la DTF, aun cuando un poco menos. Las tasas de consumo se han reducido poco en el período de bajas (i.e. desde noviembre de 2016), pero también crecieron mucho menos que las nuestras en el período de incrementos, entre abril de 2014 y octubre de 2016. Además, bajarán a medida que los bancos vean reducciones  en el riesgo de prestar. De todas formas el crédito de consumo sigue creciendo a tasas anuales reales superiores al 7% (cuando el consumo y la economía crecen mucho menos).

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En el informe de inflación más reciente, advierten nuevamente sobre la situación externa...

Las exportaciones de Colombia se redujeron desde US$58.800 millones en 2013 hasta US$31.400 millones en 2016, el mayor choque externo sufrido por la economía colombiana en décadas, solo comparable con el que tuvo lugar a comienzos de la década de los 1930s y durante la Guerra de los Mil Días (así lo muestra Leonardo Villar en Fedesarrollo). No es extraño, entonces, que el déficit de cuenta corriente haya estado cercano a 6,5% del PIB en 2015. Sin embargo, se ha corregido con fuerza, y para finales de 2017 se esperan valores cercanos a 3,7%. Pero algunos miembros de la Junta consideran que ese proceso no ha terminado y que es necesario continuar el ajuste hasta que nos encontremos en niveles (al menos) cercanos a 3%. Los niveles altos de déficit han sido de todas formas financiados por flujos de capital altos y por compras de bonos gubernamentales por parte de extranjeros.

¿Es bueno depender tanto de flujos de capital “golondrina” para financiar nuestro déficit externo?

Como dije antes, la inversión extranjera directa continúa llegando al país, y los extranjeros continúan comprando bonos del Gobierno. Esos flujos de corto plazo se han reducido de manera importante en la mayoría de países de la región, pero no en Colombia. Y están viniendo al país, pues consideran que estamos haciendo un ajuste ordenado en la economía, que estamos “haciendo el trabajo” (así lo manifiestan ellos mismos).

Los flujos de inversión extranjera y de capitales de portafolio han permitido que Colombia haga el ajuste fiscal y externo en forma gradual, sin grandes traumatismos (y ello es bueno), pero no podemos confiar excesivamente en estos capitales, particularmente en los de portafolio. Tenemos que terminar los procesos de ajuste. Algunos analistas consideran que los flujos de portafolio pueden ser muy volátiles en ciertas ocasiones.

¿Cuánto llevamos en esa tendencia? ¿Podrían “escaparse” si la FED sube tasas?

En los últimos 4 años subió de 5% a 35% la participación de los extranjeros en el acervo de bonos colombianos de renta fija, un incremento mucho más pronunciado que en los demás países de la región (en Perú llegaron a representar más de 60% pero han disminuido). Como lo dije antes, los flujos de inversión extranjera han sido históricamente más estables, y no es deseable confiar excesivamente en los capitales de portafolio para financiarnos eternamente (hay que hacer el ajuste). Dicho lo anterior, no creo que los cambios en las tasas de la FED tengan un impacto excesivo, pues la mayoría de analistas ya los han descontado. He visto analistas que hablan de un nuevo incremento este año, y uno o dos incrementos el año entrante.

Pero el tema de cuenta corriente les viene preocupando desde hace rato...

El nivel de déficit comercial, y la relación entre deuda externa y PIB son altos en Colombia, cuando se comparan con otros países de la región, pero los choques y el ajuste también han sido mayores que en el resto de América Latina. Es importante completar ese ajuste y movernos hacia un déficit externo más cercano a 3% del PIB. El efecto de los choques que sufrió la economía (alimentos, tasa de cambio, IVA) ya se diluyó, y solo falta que termine el proceso de ajuste en nuestra cuenta corriente.

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El otro frente clave del ajuste es el fiscal, ¿cómo están viendo ese balance?

La Junta ha manifestado en diferentes oportunidades que la reforma tributaria era necesaria para mejorar el balance macroeconómico del país y evitar una reducción en nuestra calificación internacional, y creo que ello se logró, al menos en parte. También puede mencionarse que la comisión de expertos liderada por Fedesarrollo recomendó elevar el IVA, reducir el impuesto a las empresas y elevarlo a las personas. Habría que evaluar en qué medida se lograron esas recomendaciones. Por supuesto, el ajuste fiscal también dependerá del comportamiento del gasto, y es importante seguir de cerca las recomendaciones que hará la nueva comisión de “expertos” en ese campo. El mayor crecimiento estimado para los próximos años también ayudará a mejorar las finanzas del gobierno.

¿Y sobre las propuestas para meterse con la regla fiscal?

La regla fiscal es un mecanismo que conduce a más ahorro en los tiempos de “vacas gordas” para gastarlo durante los períodos de lento crecimiento. Ello es claramente saludable. De otra parte, limita el nivel de endeudamiento público en el país, y ello también parece saludable. En ocasiones es conveniente limitar el grado de discrecionalidad del gobierno. O de la Junta del Banco, cuando acordamos que nuestra meta de inflación de largo plazo es 3% (no se cambia de año en año).

¿Y flexibilizarla?

Puede ser. El diseño de la actual regla considera un nivel de deuda gubernamental cercano a 39,9% en 2017 y 28,7% en 2026. ¿Qué sucedería si se consideraran escenarios alternativos?  Pero estos son temas sobre los cuales el Banco de la República tiene poco que opinar, a menos que lo fiscal esté sobre determinando la política monetaria. Y ese no es el caso hoy.

El sector financiero parece que va bien. ¿Cómo lo ve?

El Banco de la República presentó la semana pasada el nuevo Reporte de Estabilidad Financiera. Allí se muestra la relativa fortaleza del sector financiero en Colombia. En un escenario “estresado” de muy bajo crecimiento (menor incluso que el actual), se muestra que la rentabilidad de los bancos se reducía fuertemente, pero con pérdidas mínimas. En otras palabras, no se veían pérdidas importantes de los bancos privados en ese escenario “estresado”. También se muestra que los niveles de solvencia se elevaban marcadamente (este resultado se debe a que el denominador cae y el numerador se mantiene relativamente constante en la relación entre patrimonio y rentabilidad).

También se muestra que los indicadores de calidad (por mora y por riesgo) se han deteriorado, pero a niveles comparables a los de 2008-2010, durante la crisis internacional, y que mejorarían marcadamente si la economía comienza a crecer al 2,7% proyectado para 2018. Finalmente, algunos de los malos indicadores obedecen en buena parte a temas puntuales relacionados con Electricaribe y con la Ruta del Sol II. Entiendo que esos problemas están en vía de solución.

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Así que el balance es de tranquilidad...

La posición de los bancos es sólida y lo será aún más cuando la economía crezca a mayores tasas. Se muestra en ese Reporte de Estabilidad Financiera, adicionalmente, que el pago de amortizaciones e intereses equivale en Colombia al 18,4% de los ingresos de los encuestados. Esta cifra es mucho menor a aquellas consideradas como críticas en la literatura internacional (entre 30% y 40%) y es relativamente similar a la cifra observada entre 2011 y 2015. La cifra para 2016 fue atípicamente baja en la serie, cercana a 14,7%.

El próximo año es electoral, ¿qué análisis hacen sobre esa coyuntura y su impacto en la economía?

Ojalá haya un debate presidencial con toda la altura posible, para que se discutan los temas de largo plazo de este país. Las reformas que necesita Colombia para elevar la productividad y crecer mucho más.

¿Cuál es la agenda de largo plazo que necesita el país?

El banco central puede mantener una inflación promedio cercana a su meta de largo plazo (3%), y puede contribuir a estabilizar el ciclo o a reducir el efecto de los choques sobre el crecimiento, pero es utópico pretender que nosotros determinaremos el crecimiento del país en los próximos 20 años. Para ello se requiere ahorrar más y elevar la productividad.

El ahorro depende en buena medida de la situación fiscal y  de las características del sistema pensional; la productividad, de la educación y la salud, de las carreteras y los puertos, de los bienes públicos que instalemos en el campo; de la seguridad jurídica con que operen los empresarios; del nivel de competencia y de apertura de la economía. La lista es gigantesca y no es tarea del banco central asignar prioridades. Ojalá que estos temas reciban un trato preferencial en la campaña presidencial.

Un reciente estudio del Fondo Monetario Internacional muestra que la productividad (la llamada productividad multifactorial) ha caído quinquenio tras quinquenio en Colombia desde 1991. Y esa es la variable que ha permitido crecer a la China, a la India, al Asia, a Chile y a Perú.

Ya hay argumentos para buscar una nueva reforma al Banco con el fin de que se preocupe del crecimiento tanto como de la inflación. ¿Qué piensa?

La tarea del Banco de la República es trabajar para preservar el poder adquisitivo de la moneda, con crecimiento estable, y contribuir a evitar crisis financieras. En eso estamos y es muy importante que el país así lo entienda.

¿Las elecciones afectan las decisiones de inversión?

Nosotros estuvimos con empresarios en el Caribe hace dos semanas y varios de ellos dijeron que paralizaron sus proyectos de inversión esperando a ver quién será el próximo presidente de Colombia. Estuvimos en Medellín la semana pasada pero no se mencionó ese tipo de argumentos. Nuevamente, un debate presidencial de altura ayudaría a tranquilizar las aguas. Por supuesto, una porción importante de la macroeconomía del país la maneja la Junta del Banco de la República, y sus decisiones son independientes de las características del gobierno de turno. Como he dicho en varias ocasiones, lo importante es hacer la tarea cuando toque hacerla.  Ello también crea estabilidad hacia el futuro.

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