| 10/8/2012 10:00:00 AM

Clase media: la ‘carne de cañón’ de la tributaria

El proyecto fiscal que pretendía generar igualdad tributaria, parece ser todo lo contrario, según expertos económicos que ven con preocupación las medidas que gravan los ingresos de la población.

Y es que la nueva Reforma Tributaria presentada la semana pasada por el Ministerio de Hacienda, contempla en como uno de los principales puntos, el pago del impuesto de renta por parte de los trabajadores que ganen a partir de $2.300.000.

Para Eduardo Sarmiento, director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela Colombiana de Ingeniería, esta idea es de la misma familia de la flexibilización laboral que supone que el desempleo se origina en rigideces laborales y se corrige con la reducción de los salarios.

Es así como se recortaron las compensaciones de horas extras y dominicales, se crearon las cooperativas laborales y se incrementó la tributación indirecta.

“Todo esto fue un fracaso, por lo que uno se pregunta ¿quién garantiza que cuando las empresas tengan mayores ganancias, vayan a contratar trabajadores formales?. Lo más probable es que se apropien de ese dinero o resuelvan otros asuntos laborales”, señaló Sarmiento.

Según el argumento del ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, en Colombia solo 1,1 millones de personas declaran renta, por lo cual, el objetivo del proyecto es hacer más equitativa la tributación, a través del Impuesto Mínimo Alternativo (Iman), que propone que desde este monto la tarifa a pagar sea progresiva hasta llegar al 5 % para los sueldos de $8 millones.

Sin embargo, muchos analistas no están de acuerdo y por el contrario acusan a la reforma de ser regresiva e inequitativa.

Para Aurelio Suárez, analista económico, líder gremial y político, los grandes perdedores será la clase media, el Instituto de Bienestar Familiar y el Sena, pues al parecer $2.300.000 es una suma considerable para el gobierno, cuando para las personas es obvio que no lo es, y el ICBF y el Sena son entidades que pueden quedar colgando en términos de recursos.

“Pierden en primer lugar las clases medias y las medias bajas, porque sus ingresos serán gravados severamente, también pierde el Instituto de Bienestar Familiar y el Sena, porque sus presupuestos serán inciertos”, señaló Suárez.

Del mismo modo, Eduardo Pizano aseguró que la implicación, para las personas que ya pagan el impuesto a la renta, la reforma tributaria traerá un mayor esfuerzo económico del que tenían presupuestado. “Los empleados que hoy pagan un determinado impuesto de renta, con la reforma, van a terminar pagando tres veces más de lo que pagan actualmente en impuestos”, reiteró.

Mientras la reforma se discute en el Congreso, Simón Gaviria, ex presidente de la Cámara de Representantes, cree que las medidas que tocan a los asalariados es uno de los temas que se deben filtrar más.

“Nos genera franca preocupación que una reforma tributaria que acertadamente busca generar más igualdad, se imponga este tipo de gravámenes sobre una base gravable de $2,3 millones. La retención en la fuente para quienes tienen este ingreso, es algo que ya se había quitado en la ley de primer empleo”, reconoció.

El Concejal Miguel Uribe, del partido Liberal y perteneciente a la Comisión de Hacienda respecto a la reforma señaló como un ‘ataque a los contribuyentes’ las nuevas modificaciones que obligaran a la clase media pagar más impuestos.

Es así como la mayoría de los analistas coincide en que la estructura de esta reforma tributaria, constituye un proyecto regresivo, que no tendrá efectos considerables en la creación de empleos formales, pues no existen garantías para estos supuestos y que más que plantear equidad, fuerza una mayor carga tributaria en la clase media del país, constituyendo los objetivos de la reforma, como inciertos.
                                                               
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