| 7/27/2017 12:01:00 AM

Calificadoras de riesgo advierten con repetir la historia de los 90

Dos de las tres calificadoras de riesgo le han hecho advertencias recientes a Colombia por su desempeño fiscal, tal como sucedió antes de la última pérdida del grado de inversión.

Entre 1999 y el 2000, como consecuencia de una caída en los precios de materias primas, Colombia perdió el grado de inversión que había logrado en los 90 y lo recuperó apenas en el 2011 cuando el precio promedio del barril de petróleo rondaba los US$100.

Sin embargo, las advertencias recientes de las calificadoras de riesgo luego de la nueva caída en los precios del petróleo, sumada a su consecuente desaceleración global, hacen temer que el país pueda perder un escalón en su calificación o incluso dos, algo que lo dejaría sin grado de inversión.

En esta ocasión los primeros países en perder escalones en su calificación de riesgo fueron Rusia y Brasil y recientemente les siguió Chile, un país que no sufría modificaciones en su calificación hace 21 años y aunque no perdió su grado de inversión, es una muestra del fenómeno que vive la región.

La firma Alianza Valores recuerda que la última disminución en la calificación que recibió Colombia fue en el 2002, luego de una caída en el precio del petróleo de 60% en 1998 y empezaron Standard & Poor’s y Fitch con la disminución de BBB- a BB+ en 1999. Meses después la calificadora Moody’s siguió la tendencia e incluso se adelantó al calificar a Colombia con BB, nivel en el que ya no se tiene el grado de inversión y al que llegaron más tarde las otras dos calificadoras.

Fuente: Alianza Valores

En esta ocasión, han pasado cerca de 15 meses desde la caída del precio del petróleo en cerca de 70%, por lo que por tiempo las calificadoras ya estarían próximas a hacer sus movimientos, que durarían poco más de tres años, según Alianza.

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Sin embargo, advierte Camilo Silva de Valora Inversiones que “el país moderno en cuanto a la exposición que había de mecanismos financieros como TES, bonos y demás, nunca ha sufrido lo que es perder el grado de inversión”, un hecho que tendría un impacto mucho mayor sobre el mercado nacional.

La pérdida del grado de inversión para cualquier país significa la salida de amplios volúmenes de recursos extranjeros ya que los grandes portafolios de inversión en el mundo tiene parámetros estrictos de inversión en los países según su calificación y si tienen o no el grado de inversión.

“Eso generaría un flujo negativo, una salida de inversión extranjera muy grande que distorsionaría todo el componente macro de Colombia”, advierte Silva. La razón es que dichos portafolios tendrían que liquidar los TES y acciones de Colombia que tienen y convertir esos pesos en dólares, lo que podría empujar la tasa de cambio nacional hasta los $3.400.

Con un dólar a ese precio, la inflación subiría nuevamente por lo que el Banco de la República tendría que volver a subir sus tasas de interés para controlarla y así se desencadenarían más efectos sobre una economía ya desacelerada como la nuestra.

Por su parte Alianza señala que “si bien es muy posible que la reducción en un escalón al BBB- sea una oportunidad más para comprar Colombia, el incumplimiento de las viejas promesas fiscales y la alta probabilidad de fallar también las nuevas, implica que debemos conocer cada detalle del invierno que está a punto de empezar”.

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El invierno al que se refiere la firma es precisamente la disminución de las calificaciones, que podría llevar a una salida de capital que le complicaría aún más el panorama al país.

Alianza advierte que las materias primas siguen siendo “el hilo conductor de los países latinoamericanos. No es coincidencia que todos hayamos tenido el mismo ritmo: rebajas a principio del 2000, grandes mejoras entre 2003 y 2013, y algunos, reducciones recientes en el 2016 y 2017”.

Durante la reciente reducción de precios, todos los países han implementado cambios o reformas necesarias para mantenerse a flote y de hecho “los diversos actores continúan negando que sus economías hayan sufrido un choque de crecimiento permanente”, advierte la firma.

Colombia además se enfrenta a la debilidad de sus socios comerciales que han sufrido el mismo impacto y Estados Unidos que por ahora no ha crecido como se esperaba pues su nuevo presidente aún no logra implementar su prometido programa económico y genera dudas sobre una reforma tributaria, luego de que ni siquiera pudiera pasar ante el Congreso la modificación al Obamacare.

A todo esto debe sumarse la coyuntura política del país. El 2017 no solo ha registrado varios escándalos por corrupción sino que es preelectoral, lo que implica modificaciones en el gasto público.

“En los años de elecciones normalmente se limita mucho el crecimiento porque el gasto se tiene que apretar y los gobiernos tienden a dedicarse mucho más a las elecciones que a poner a funcionar la economía en general, es decir que desvían gastos por obvias razones a todo lo que tiene que ver con ese evento”, explica Silva.

Las elecciones presidenciales del 2018 traen una incertidumbre adicional pues como señala el fundador de Valora Inversiones, “en la actualidad la encuesta que veas no sabes quién va a ser el presidente y no sabes solamente quién va a ser sino de qué ala del poder pueda ser si es de derecha, de izquierda o de centro”.

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Con las próximas presidenciales se podría definir si el país mantiene algunas de sus políticas actuales y hace modificaciones para recomponerse económicamente o cambia radicalmente su modelo actual.

Y “si un inversionista extranjero ya vio en la región que la izquierda no funcionó y llega la izquierda a Colombia, pues simplemente dice ‘yo prefiero salir de aquí porque ya sé esto a dónde va’ y ese es el momento en el que nosotros estamos”, concluye Silva.

Las advertencias de las calificadoras

Recientemente Colombia ha recibido disminuciones en su proyección de crecimiento para este año por parte de actores del mercado, calificadoras, entidades multilaterales y hasta el mismo Gobierno que junto con el Fondo Monetario Internacional, están ahora en el grupo de los optimistas con un pronóstico de 2%.

Fitch fue la primera calificadora en emitir una alerta para Colombia y días después le siguió Moody’s. Para ambas firmas, el crecimiento del país y el cumplimiento de sus metas fiscales está en riesgo por cuenta del comportamiento del sector petrolero este año.

Aunque en su momento las tres calificadoras se mostraron satisfechas con la reforma tributaria aprobada de diciembre y hasta le devolvieron la perspectiva estable al país, ahora les preocupa que con la llegada de un menor crecimiento este año, el Gobierno recibiría menos ingresos de los esperados y de este modo tendría problemas para estabilizar y reducir su déficit.

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