| 1/26/2015 5:00:00 AM

Ganadores y perdedores con el precio del petróleo

En América Latina, el efecto de la caída en los precios del crudo será negativo, pues los desbalances externos de Venezuela, Ecuador, Brasil, México y Colombia harán que la región se estanque en crecimientos del 1% en 2015.

La Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, había alertado sobre los riesgos de menores volúmenes petroleros en Colombia a lo largo del 2013-2014. Hacia finales del año anterior se vino a cristalizar también el riesgo latente de reversión de los precios del petróleo hacia su media histórica, agravándose entonces los pronósticos de deterioro en la cuenta externa y fiscal de Colombia para el periodo 2015-2016.

Al cierre del 2014, el consenso del mercado apuntaba hacia precios del Brent de unos US$75/barril a lo largo del 2015. Sin embargo, en el arranque del 2015 se han visto dichos precios desplomándose aún más hacia la franja US$45-50/barril, donde se han estado combinando “blufs” de oferta por parte de Arabia Saudita-Estados Unidos, con debilidades en la demanda por parte de China y Europa.

Ahora se vienen manejando nuevos escenarios del Brent cercanos a los US$69/barril, lo cual implica que la mezcla del colombiano tan solo promediaría unos US$60/barril a lo largo de este año (un descenso de casi el 32% respecto de los US$88/barril registrados en 2014).

La buena noticia es que diversos analistas ahora pronostican que este descenso en el costo de los combustibles podría acelerar el PIB-global, elevándolo al 3.3% en 2015 y al 3.8% en 2016, respecto al estancamiento en 3% anual observado en 2013-2014.

Sin embargo, aún está por verse si los recortes en inversión, especialmente petrolera, lograrán ser compensados por el mayor consumo de los hogares, donde los riesgos de deflación están ayudando a incrementar la capacidad adquisitiva de estos últimos.

En efecto, la zona Euro ofrece señales mixtas, donde se espera un crecimiento de 1.5% en 2015 y de 2.2% en 2016 frente al 0.9% observado en 2014. En cambio, Estados Unidos se proyecta como uno de los grandes ganadores, acelerando su crecimiento hacia su potencial del 3% frente al 2.4% registrado en 2014.

Para contrastar las características de esta recuperación pos-Lehman (2009-2015) resulta útil comparar Estados Unidos con España. Recordando que ambos sufrieron estruendosos estallidos de sus burbujas hipotecarias, generándose tensión financiera y necesidades de grandes salvatajes fiscales. En el caso de Estados Unidos, el desempleo pasó del 5% al 9.9% (2007-2009), mientras que España pasó del 8.8% al 25.6% (2007-2013),

España como importador neto de combustibles y Estados Unidos como país autosuficiente, se estarán beneficiando de la coyuntura de desplome de los precios de petróleo (antes comentada). Lo primero es que la inflación se ha reducido a niveles del 0.8% anual en Estados Unidos y ya se tiene deflación del -1.1% anual en España. Pero la diferencia está en que, mientras el impulso en Estados Unidos es ya una realidad dados los buenos niveles de empleo, en España se requerirán acciones decididas por parte del Banco Central Europeo para proveer mayor liquidez e impulsar los diferentes negocios.

Lo segundo es que, si bien la compresión salarial está volviendo a ambos países más competitivos en sus exportaciones, la trayectoria devaluacionista del Euro ha tardado mucho en llegar. Solo durante la segunda mitad del 2014 se observaron cotizaciones de 1.25 dólares/euro frente al 1.34 de inicios de ese año; la buena noticia es que ahora se perfila hacia la franja 1.10-1.15. Pero la zona Euro deberá recargarse no solo en la corrección cambiaria, sino también en ganancias de productividad tecnológica, como las que ha venido aplicando Estados Unidos. Solo de esta manera la zona euro logrará reducir sus niveles actuales de desempleo del 11.5% y perfilarse hacia crecimientos sostenibles cercanos al 2.5%-3% anual.

En síntesis, el desplome de los precios del petróleo tendrá posiblemente efectos positivos para la economía global, acelerándolo en el rango 0.3% a 0.5%. Sin embargo, sus efectos serán dispares, beneficiando más a los Estados Unidos y a la zona euro que a los mercados emergentes. De hecho, los llamados BRICs difícilmente estarán creciendo más del 5% en 2015, después de haberlo hecho un 5.5% en 2014 frente al promedio de décadas anteriores del 8%.

En el caso particular de América Latina, el efecto de la caída en los precios del petróleo será claramente negativo, pues los desbalances externos de Venezuela, Ecuador, Brasil, México y Colombia harán que la región seguramente quede estancada en crecimientos del 1% en 2015, similares a los del 2014.
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