| 1/13/2016 12:05:00 AM

¿Estanflación en América Latina?

Cuando la desaceleración económica y las altas tasas de inflación se unen en la región más desigual del planeta nada bueno puede pasar. El dilema surge: ¿control de precios o empujar el crecimiento?

La dependencia de las materias primas, la falta de preparación durante la época de la bonanza minero-energética, el retraso en productividad e innovación y la gran participación de los bienes importados en las canastas de consumo básico, según diversos analistas, llevó a la región a un escenario de estanflación o en el mejor de los casos un lento y doloroso periodo de transición económica.

En principio, cuando el crecimiento se frena, la inflación debería tomar la misma senda y tender a la baja. Estados Unidos, Japón y la Unión Europea pueden dar fe de este proceso y hasta que sus economías no se reactiven con la fuerza necesaria, por la débil producción y demanda interna, los precios no sugerirán un incremento.

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Teniendo en cuenta este panorama, el Banco Mundial afirmó que se espera que la inflación mundial crezca levemente en 2016, de la mano de una recuperación en el consumo, pero que seguirá siendo baja según los datos históricos.

Entonces, América Latina, cuyas perspectivas de crecimiento fueron fuertemente golpeadas a la baja tanto por el FMI, como por Cepal y el Banco Mundial, ¿por qué padece una inflación tan alta con crecimientos tan débiles?

Inflación que afecta el motor del crecimiento 

En primer lugar, la región, es muy dependiente de los precios de las materias primas de las cuales es netamente productora. El desplome de los precios del petróleo (-75% desde junio de 2014), del carbón, del cobre, de la soja, entre otros, afectaron tanto la cuenta corriente de los países que el desequilibrio externo obligó a las monedas a devaluarse y en consecuencia a los precios de los bienes importados a elevarse.

¿Por qué? Gran parte de la canasta básica es transable y muchos de estos incrementos se trasladaron a los precios de la producción nacional. Además, América Latina tiene el infortunio de estar entre las zonas del planeta con mayor riesgo al cambio climático y un Fenómeno de El Niño como el que actualmente enfrenta la región reduce la oferta alimentaria obligando a importar más.

Al mismo tiempo, la producción industrial se encuentra debilitada tanto por el sector externo como por el alto costo de la inversión en capital a causa de la tasa de cambio, frenando también el crecimiento. Inclusive, la generación de empleo puede ponerse en riesgo si los precios continúan en aumento y ejercen presión salarial sin que la economía este en la capacidad de generar los puestos suficientes.  

Por otro lado, el déficit fiscal, producto de menores ingresos por materias primas y aumento de la deuda externa en dólares, puede precipitar nuevos ajustes tributarios que, aunque son políticas austeras en periodos de desaceleración, no son particularmente útiles para fomentar el consumo y el crecimiento, explica el FMI. 

Los puntos de crecimiento que los países latinoamericanos han perdido por la reducción de las exportaciones (14% menos en 2015 según el BID) se ha visto compensados levemente por el comercio minorista y la inversión pública, especialmente en infraestructura.

No obstante, es claro que un crecimiento menor al 2% en AL no es compatible con una inflación superior al 5%. Sin embargo, estas cifras son estimaciones de agosto. La actualidad es muy diferente. 

Fuente: BID

¿Qué se viene para 2016?

Al finalizar la primera semana del año nuevo se sabía que América Latina podría reducir su PIB un 0,9% en 2015, que no podría crecer en 2016 y que Brasil tiene una inflación a diciembre superior al 10%. Chile y Perú han registrado presiones inflacionarias y aumentos de tasas de interés. 

Colombia no se queda atrás, con una inflación de 6,77% en 2015 y un crecimiento que si bien fue de 3,2% en el tercer trimestre, varios de sus principales motores (construcción, comercio y servicios) pueden debilitarse por los efectos inflacionarios, los futuros aumentos de la tasa de interés y el recorte en el gasto público. 

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Los pronósticos de los organismos internacionales hablan de crecimientos menores para gran parte del planeta, incluyendo a los principales socios comerciales del país. De hecho, China podría tener el crecimiento más bajo desde el 2009 en el dato del cuarto trimestre de 2015, según un sondeo realizado por Reuters. 

La calificadora Moody’s ha llegado a estipular precios del crudo por debajo de US$20 en vista de que la producción no se reducirá en el corto plazo, la demanda de China seguirá débil y los recientes conflictos entre Arabia Saudí e Irán dificultan nuevos acuerdos en el tema.

Si esto es cierto, las exportaciones de América Latina serán las más afectadas entre las regiones del planeta, según el Banco Mundial. De suceder, el déficit en cuenta corriente daría lugar a una tasa de cambio lo suficientemente alta para incrementar la inflación y con ello nuevos ajustes tributarios y de política monetaria que tendrían efectos negativos en el crecimiento del corto y mediano plazo.

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