| 6/21/2012 7:00:00 PM

Angelino Garzón: una vida llena de sacrificios, trabajo y polémicas

El vicepresidente nació en una familia humilde, en donde el sustento de la casa era producto de vender gallinas vivas y frutas en la plaza de mercado de Buga. Cargó talegas de golf de los más importantes personajes. A los 19 años ya era presidente de un sindicato. La violencia le arrebató a una de sus hijas. Esta es su historia.


La fachada de la casa en la que nació Angelino Garzón, hace 65 años, ha cambiado muy poco: parece detenida en el tiempo. Y aún sigue siendo de un solo piso. Lo único que revela el paso de los años es que hoy sus paredes están pintadas de amarillo y gris, y que el amplio solar que bordeaba el costado sur ya no existe.

La vieja casona está incrustada en pleno corazón de Buga, Valle, en una esquina del humilde barrio Santa Bárbara. Fue exactamente en ese lugar donde transcurrieron los primeros años de vida de Angelino. Allí, en un espacio de no más de 110 metros cuadrados, vivía con Concepción Garzón, su madre, y sus tres hermanos mayores: María, Gonzalo y Gloria. A su padre, no lo conoció y de él poco o nada recuerda: murió cuando apenas era un niño. Quizás por eso siempre ha llevado con orgullo el apellido materno.

Fue ella, tal vez la persona más importante en la vida de Garzón. Y no solo por el hecho de ser su madre sino porque a punta de sacrificios le inculcó valores como el trabajo, la honestidad y el estudio. Tenía la autoridad moral para hacerlo.

No en vano desde altas horas de la madrugada, todos los días, doña Concepción se dedicaba a vender gallinas vivas y frutas en la plaza de mercado de Buga.

Los años transcurrieron y ya era el momento de cursar el bachillerato. En esa época ingresó al colegio Académico de Buga, una institución reconocida en el Valle por sus protestas, los paros sistemáticos y la beligerancia de sus estudiantes.

Rumbo a Cali


Sin terminar el bachillerato, Angelino se marchó a Cali y allí se radicó junto a su madre en el barrio Meléndez en una casa muy humilde. “Era una especie de invasión y la casita apenas tenía lo justo”, le contó a Dinero Gloria Garzón, hermana del Vicepresidente.

Sin embargo, las ansias de superación lo llevaron al colegio Santa Librada en el que finalmente recibió su diploma de bachiller. En sus últimos años de colegial, Garzón supo mezclar lo académico con un trabajo en el Club Campestre de Cali, en donde cargaba las talegas de golf de los más encopetados empresarios, políticos y personajes de la sociedad vallecaucana.

A los 19 años lo contrató la Siderúrgica del Pacífico (Sidelpa) en donde estuvo al frente del control de calidad de los metales y, al mismo tiempo, vivió su primera experiencia en una negociación laboral. A los pocos meses de haber aterrizado en la empresa, la asamblea lo eligió, por encima del presidente del sindicato, para que actuara como conciliador en el trámite de un pliego de condiciones.

De ahí pasó al Dane a hacer encuestas en buena parte de los municipios del Valle. Hasta que en 1971 se unió al Partido Comunista Colombiano.

La vena política


El verdadero salto de Garzón a la vida pública fue en 1991, cuando, bajo el gobierno de César Gaviria, fue convocada la Asamblea Nacional Constituyente. El entonces naciente partido político M19, vinculó a Angelino a su lista.

Garzón fue quien le dio ese acento de corte social a la redacción en los apartes que hacen referencia a los derechos del trabajador y la libertad de sus oficios.

Con esa misma convicción ideológica, de defensa por la lucha de las clases populares, militó hasta 1994 en la Alianza Democrática M19, al lado de figuras como Antonio Navarro Wolff y el actual alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Los años siguientes se mantuvo al margen de los partidos políticos y estudió comunicación Social en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

El 2000 fue sin duda el año que partió en dos su historia. En una conversación con Dinero, Garzón y su hija Ángela recordaron entre lágrimas el trance más difícil de sus vidas: la muerte violenta de su hija y hermana Paula. Cuando apenas tenía 25 años, la joven apareció asesinada en el apartamento de su novio y hasta hoy no hay un solo sospechoso. “Por eso mi mensaje contra la impunidad siempre ha sido tan fuerte”, dice el Vicepresidente.

Garzón hizo parte de la Comisión Facilitadora para un acuerdo con las Farc encaminado a liberar a los 12 diputados del Valle, secuestrados el 11 de abril de 2002. En plena actividad intermediadora, Fabiola Perdomo, esposa del diputado Juan Carlos Narváez, y Ángela Giraldo, hermana del diputado Francisco Giraldo, le plantearon la opción de lanzarse a la Gobernación del Valle. Y así lo hizo.

Como gobernador también se caracterizó por su popularidad. Al mejor estilo de Hugo Chávez, personalizó el canal regional de televisión Telepacífico y en él acaparó varios espacios para comunicar detalladamente sus consecuciones en materia social.

Tal vez su buena gestión en el valle fue la que impulsó al presidente Uribe a nombrarlo embajador de Colombia ante las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza en enero de 2008.

Y aunque el guiño de Santos a Angelino, seguramente, fue pensado milimétricamente, también pesó el hecho de que los dos compartieron ministerios durante el gobierno Pastrana -Santos en la cartera de Hacienda y Garzón en la de Trabajo- y forjaron una estrecha amistad. Al final esa unión y la popularidad de Santos, heredada de Uribe, los llevó a la Casa de Nariño.

No acababan de saborear las mieles del triunfo, cuando a Garzón le dio un infarto. Desde la clínica Shaio -en donde fue intervenido quirúrgicamente- el recién elegido Vicepresidente.

Más allá de su fracaso para llegar a la presidencia de la OIT el único paso que le haría falta dar a Garzón es convertirse en el primer Presidente de izquierda en la historia del país.


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