| 9/22/2015 5:00:00 AM

Críticas a la Fed dejan en claro el alto nivel de confusión mundial

La información económica disponible da para todo; para decir que es mejor comprar, para decir que es hora de vender, para ser optimista o muy pesimista.

La Fed ha sido la última semana blanco de las críticas por tener que reconocer que está confundida dada la complejidad a que ha llegado la interacción de la economía mundial.

Una parte relevante en la comunicación de la Reserva Federal tras su última reunión dejó sensaciones mixtas, pero sorprendió a los expertos por la importancia que se le dio a China en las discusiones para la toma de decisiones de su política monetaria. En parte la sorpresa es culpa de los analistas de las principales entidades financieras en Wall Street, quienes desde que se intensificó la debilidad económica y el estrés financiero de las bolsas chinas desplegaron estimaciones, gráficos y argumentos para indicar que el efecto de la economía China sobre la de Estados Unidos era prácticamente nulo. Su narrativa seguía argumentando que la Fed subiría las tasas porque la economía estaba vigorosa y en ese contexto la noticia de mayores tasas era positiva.

Sin embargo, la Presidente de la Fed, Janet Yellen, dejó claro que el problema no era la desaceleración China sino los abruptos eventos financieros que generaron un tsunami financiero en el resto del mundo y que podían causar una caída más profunda en la economía china, como también generaban otros efectos secundarios importantes como la caída de precios de materias primas, salidas de capital hacia Estados Unidos de los países emergentes y fortalecimiento del dólar. Eventos que se traducen en menores presiones de inflación en Estados Unidos.

En esa línea de argumentación, no subir las tasas o hacerlo más gradual era también muy positivo mientras se entendiera que China no comprometía la recuperación económica y generaba un efecto transitorio de menor inflación.

Pero la Fed fue más allá para contradecir a quienes indicaban que la fuerte corrección de las bolsas chinas no influiría en la economía mundial y que ello pudiese afectar a Estados Unidos. Por lo mismo dejó saber que las tasas subirán en forma mucho más lenta y hasta un punto menor que lo que habían previsto en junio pasado los gobernadores del Comité de Política de la entidad.

La reacción de los mercados, similar a las críticas de analistas, frente a la Fed obedece a que la comunicación es confusa y contradictoria, la entidad hizo hincapié en que la economía americana seguiría su moderada expansión de la mano de la sólida recuperación del mercado laboral.

La lectura del resto del mundo

Curiosamente el día antes de la reunión los mercados celebraban con subidas de las acciones y caídas en el precio del dólar que las bajas inflaciones llevarían a aumentos de tasas de interés más graduales, lo que mantendría el impulso al crecimiento mundial y permitiría a otras economías, entre ellas muchas emergentes con baja inflación, también adelantar una política monetaria expansiva.

Pero el confuso tono económico a la baja de la Fed causó que se debilitara ese reciente optimismo. Dejar las tasas quietas y señalar la probabilidad de tasas bajas por más tiempo fue visto como una alerta a un escenario negativo.

La respuesta de los mercados podría ser la opuesta a la esperada por las autoridades norteamericanas. La aversión de riesgo, el castigo a las bolsas de valores y los precios de las materias primas, puede implicar más salidas de países emergentes y el fortalecimiento del dólar.

Una posibilidad es que la Fed trate de corregir la interpretación que se ha dado a sus mensajes a través de declaraciones de sus miembros. Pero también es posible que no lo haga si siente que no puede afirmar que no hay un contagio económico y financiero global de China y del resto de economías emergentes, en especial en Asia.

En el segundo caso, tanto el Banco Central Europeo como el de Inglaterra, el de Japón y el de China tendrán que robustecer su estímulo económico como ha sugerido Alberto Bernal de Bulltick. Países donde se preveían aumentos de tasas de interés como México se descartarían. En países afectados por los bajos precios de las materias primas la situación sería menos predecible. Una mayor desaceleración global mantendría presiones a la baja en el crecimiento pero también de debilidad en sus monedas y presiones al alza en la inflación. Ese sería el caso a corto plazo más probable para Colombia.
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