| 12/26/2015 12:05:00 AM

"La disminución de la renta petrolera se sentirá con mayor impacto en el 2016": director de Gestión Legislativa

El debilitamiento de la demanda mundial y la mayor oferta de petróleo condujeron a una caída significativa de los precios del crudo, acelerando la devaluación y ésta, a su vez, aumentó la inflación.

La caída de los precios del petróleo y la alta carga tributaria afectaron la inversión y el crecimiento económico. Terminaremos el año con un crecimiento del PIB cercano al 3%, una inflación alrededor del 6.7%, un déficit en la balanza comercial del orden de los US$15.000 millones y un déficit en la cuenta corriente entre el 6% y el 7% del PIB.

Por la alta inflación el Banco de la República tomó la decisión de subir del 4.5% al 5.75% la tasa de interés. La inflación principalmente se está dando por factores de costos y por falta de oferta agrícola ante las condiciones climáticas adversas, por ello, consideramos que en el corto plazo, los aumentos en la tasa de interés afectarán más el consumo, la inversión y el crecimiento, que una reducción significativa de la inflación. lea también: El consumo podría definir el crecimiento del mundo en 2016

 Serían deseables, para contrarrestar el incremento de los precios, otras medidas como la anunciada por el gobierno de reducir los aranceles de importación de alimentos y una mayor intervención en el mercado cambiario, particularmente cuando caen más los precios del petróleo. La medida diseñada para ofrecer los US$500 millones parecería más enfocada a generar expectativas de intervención que a una efectiva participación en el mercado cambiario.

Las perspectivas para el cuarto trimestre y para el 2016 no son las mejores. En efecto, la alta inflación y las mayores tasas de interés afectarán el consumo; la caída de los precios de los commodities, la alta tributación y el aumento en las tasas de interés, afectarán la inversión. 

La disminución de la renta petrolera (de más de 20 billones en el 2014 a 3 billones) se sentirá con mayor impacto en el 2016.  Estas limitaciones fiscales conducirán a un mayor endeudamiento y/o a un mayor gasto público. Es de esperarse que la mayor devaluación estimule paulatinamente las exportaciones, baje la brecha en el déficit comercial y en el déficit de la cuenta corriente, y reoriente el consumo hacia productos nacionales. 

Podría esperarse una mejoría en la industria por la devaluación y por la puesta en funcionamiento de la refinería de Cartagena, pero se daría un menor ritmo en las ventas del comercio minorista por el aumento en las tasas de interés y por la disminución de la oferta comercial ante las menores importaciones.

Análisis del director de Gestión Legislativa, Javier Hoyos.
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