| 6/17/2015 5:00:00 AM

Los supuestos fiscales y la estrategia del gobierno

Con su presentación del Plan Financiero 2016 y la estrategia fiscal de mediano plazo del gobierno, se dieron a conocer algunos de los supuestos y ejercicios de sensibilidad. Para controlar la deuda pública, la estrategia es crecer y crecer. La contracara es un alto déficit de cuenta corriente, lo que podría representar una delicada vulnerabilidad externa.

En un primer ejercicio el gobierno ha detectado que para 2016 los ingresos fiscales son sensibles ante cambios en los precios del crudo, la tasa de cambio y la producción, de la siguiente manera:

  • Un incremento de US$1 en el precio de referencia Brent generaría ingresos para la Nación por cerca de $530 mil millones en 2016.
  • Una depreciación de la tasa de cambio de $10 frente al dólar se traduciría en un mayor ingreso por $121,5 mil millones.
  • Un aumento de 10 KBPD en la producción proporcionaría $170.000 millones el año entrante.
La visión de largo plazo contempla precios del petróleo por un periodo prolongado. Es una versión mixta de quienes creen que el mercado permanecerá con sobre-oferta de petróleo pero que en 2015 y 2016 hay un moderado repunte del precio en parte gracias a una mayor demanda.

Sendas de precios canasta colombiana (USD/bbl)

Fuente: Grupo Técnico Minero Energético y Bloomberg; cálculos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público

La perspectiva de producción de petróleo es muy incierta pero el gobierno ha otorgado los beneficios y la flexibilidad para que la inversión y la producción no se contraigan. Fedesarrollo es más pesimista en este frente que el gobierno.

Sendas de producción (KBPD)

  Fuente: ANH y Ecopetrol, cálculos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público

Según el gobierno, la estrategia fiscal de mediano plazo para los próximos diez años permitirá una reducción de la deuda bruta según el nivel de crecimiento económico. Sus estimaciones, indican que de ser el crecimiento  superior al 4,0% a partir de 2017 y cercano a 5% entre 2019 y 2022, la deuda se reduciría a 33,2% en 2022.  En un panorama diferente, con un crecimiento partiendo de 2,6% en 2016,  la deuda se ubicaría en 36,4% en 2022.

El documento del gobierno señala que crecimientos más bajos, tasas de interés más altas, balances fiscales primarios (no se tienen en cuenta los gastos por intereses) negativos y depreciaciones reales del peso aumentarían el saldo de deuda haciéndola mayor como proporción del PIB, pero que en con un 90% de probabilidad la deuda bruta no llegaría a corto plazo a un nivel que comprometa la sostenibilidad de la misma.

Sobre tasa de cambio, el gobierno no revelo sus supuestos, como tampoco lo hizo un ejercicio de  sensibilidad del presupuesto a inflación y tasas de interés como en años anteriores.

 Lo que el gobierno hizo explícito es la debilidad de la cuenta corriente, lo que supone escenarios de mayor tasa de cambio y muy probablemente mayores tasas de interés.  Especialmente, para 2015 espera un deterioro de cuenta corriente, al pasar de 5,2% del PIB en 2014 a 5,6% en 2015. De 2016 a 2020, la vulnerabilidad se mantendría alta pues rondaría niveles de 5% del producto interno bruto.

Proyección balance cuenta corriente y comercial de bienes y servicios no factoriales
(% del PIB)
 
Fuente: Banco de la República y cálculos DGPM-MHCP
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