| 10/27/2015 5:00:00 AM

América Latina no se rinde aún ante la incertidumbre mundial

En momentos de fuerte hostilidad para las economías emergentes, un grupo de países latinoamericanos demuestra que entrar en recesión no es una opción.

Si hay una región a la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) bajó sus perspectivas de crecimiento de forma radical, es Latinoamérica. El organismo espera una contracción de hasta 0,8% en 2016.

El continuo descenso de las materias primas, la presión del endurecimiento de la política monetaria por parte de la Reserva Federal y en especial la incertidumbre del crecimiento de China, han diezmado las economías de la región.

Para Anders Borg, ex ministro de finanzas de Suecia y actual presidente de la Iniciativa del Sistema Financiero Mundial del WEF (Foro económico mundial) “transformar una economía con más de mil millones de personas (China) a partir de un modelo exportador a una senda basada en la productividad interna no es una tarea fácil”.

La fuerte dependencia de las exportaciones latinoamericanas al crecimiento extranjero tiene serias repercusiones que fácilmente puede acrecentar una crisis interna ya existente.

El equipo de los luchadores

Todo indica que Brasil, se contraerá en 3% al finalizar este año. Su inflación está cerca al 9% y el descontento público sumado a la caída libre del petróleo, el hierro y la soja (sus principales exportaciones) son el preámbulo de un panorama sombrío.

Sin embargo, América Latina no es solo Brasil.

El camino de la prudencia macroeconomía, el buen manejo de la deuda y el afán por diversificar la economía
ha sido tomado por un grupo de países que han encontrado en la unión un fuerte respaldo en épocas de austeridad.

Chile, Colombia, México y Perú. Los cuatro integrantes del bloque comercial más prometedor de la región, la Alianza del Pacífico, lideran las expectativas de crecimiento.
Pero, ¿Cómo han logrado estos países mantenerse en lo que el FMI ha definido como el peor año para la economía mundial desde el 2009?

La confianza se mantiene


Aun cuando las monedas de estos países se han depreciado fuertemente, los bancos centrales no han perdido credibilidad ni han desgastado sus reservas internacionales intentando corregir este movimiento de mercado.

Siguiendo este esquema, es posible que las tasas de cambio se incrementen en los próximos meses. Sin embargo, esta medida está encaminada a generar confianza, ya que las presiones inflacionarias “se corregirían en el corto plazo por un gasto de los hogares deteriorado y un mercado laboral estancado”, argumenta Borg.

Esta crisis se puede utilizar para realizar las reformas tributarias pertinentes que reduzcan la carga impositiva de las nuevas empresas. “Sería muy racional reducir las barreras de entrada en el sector minorista para incentivar la competencia y reducir los precios, especialmente a los sectores de bajos ingresos”.

Prudencia fiscal

Los precios más bajos de las materias primas hicieron sentir sus efectos en las finanzas públicas. Para solventar este problema, la austeridad fiscal se ha presentado a las puertas de estas cuatro naciones. El déficit fiscal promedio de los integrantes de la Alianza del Pacífico es del 3% y ninguno de ellos tiene una deuda pública superior al 50% del PIB.

No es sorpresa que Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial en la reunión anual celebrada hace pocas semanas en Lima afirmara que países como Perú o Colombia aún tienen cierta maniobrabilidad fiscal para seguir con sus programas de gasto social e inversión pública.

No hay que perder progreso social

Un efecto secundario de la desaceleración económica, el estancamiento en la lucha contra la pobreza, preocupa a los países latinos. Es fundamental salvaguardar la cohesión social sin dañar la fortaleza fiscal.

Para esto, los gobiernos latinoamericanos, han realizado enormes esfuerzos por ampliar la inclusión financiera e invertir más en educación, cuya deficiencia es responsable de la poca productividad laboral, la creación de informalidad y en últimas de la pobreza.

“Las crisis pueden ser utilizadas como una palanca para impulsar las reformas necesarias para aumentar la eficiencia. Si hay dinero disponible, este es el momento para gastarlo” respalda el ex ministro de finanzas de uno de los países económicamente más estables del mundo.




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