| 5/1/2012 10:00:00 AM

América Latina creció, ¿pero mejoraron las condiciones laborales?

Los índices de crecimiento económico en América Latina son envidiados en muchos de los países del primer mundo, especialmente en un momento en que varios países de Europa se sumen en la recesión. Pero, ¿se ha traducido esta prosperidad en una mejor calidad de la realidad laboral latinoamericana?

En su último informe sobre el mercado laboral, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertó sobre el deterioro del mercado laboral en buena parte del mundo y señaló que en algunos países las perspectivas son más duras, especialmente en el Sur de Europa. En cambio, el organismo puso a América Latina como ejemplo de ciertos signos positivos.

Para el economista Miguel Ángel Malo, uno de los que intervinieron en la confección del informe, la situación de América Latina tiene la particularidad de que mientras "que todo el mundo ha sido golpeado por una crisis financiera, América Latina se encuentra con una situación más saneada". Y esto, apunta, de alguna manera parece haber protegido al mercado laboral.

La región de América Latina y el Caribe tendrá en 2012 un crecimiento del 3,7% según estimaciones de la Cepal.

Aunque estos números significan una leve disminución con respecto al 4,3% de 2011, contrastan con las previsiones para Europa, donde países como España y el Reino Unido entraron oficialmente en recesión.

Crecimiento del empleo

La comisión proyecta que el crecimiento de 2012 estará liderado por Haití (8,0%), seguido de Panamá (6,5%), Perú (5,0%), Ecuador (5,0%) y Argentina (4,8%).

Para Jürgen Weller, especialista de la Cepal, el crecimiento económico tuvo repercusión en la mejora de las condiciones laborales. "En efecto, durante los años de crecimiento económico relativamente elevado - interrumpido en 2009, pero retomado a partir de 2010- se registraron mejoras tanto en la cantidad como en la calidad del empleo en la región", explica a BBC Mundo desde Santiago de Chile.

"Así, la tasa de desempleo regional cayó a niveles no vistas desde inicios de los años noventa. Los nuevos empleos surgieron sobre todo por la demanda laboral de las empresas, por lo que aumentó la proporción de empleo asalariados, sobre todo en empresas más formales", agrega.

Según la comisión, los mercados laborales continuarán creciendo, aunque con tasas menores a los años anteriores, lo que permitiría que el desempleo se ubique en un rango entre 6,6% y 6,8%.

¿Mayor protección?

Weller destaca que en los últimos años "aumentó la proporción de empleo con contrato y con protección sociolaboral".

Pero matiza que, aunque los salarios reales crecieron, "frecuentemente lo hicieron por debajo de los incrementos de la productividad".

"A dichos avances contribuyó también el esfuerzo realizado en muchos países sobre todo a partir de la década pasada por ampliar la cobertura de la protección social y por formalizar relaciones laborales informales", resalta el especialista.

"Sin embargo, no se puede negar que persisten grandes brechas, sobre todo, respecto a la calidad del empleo que afecta sobre todo a las mujeres, las personas de menor nivel educativo y los jóvenes", puntualiza.

Economía formal e informal

Pero esta no sería la única disparidad en el efecto del beneficio económico. También existen, según malo, diferencias entre los países de la región.

Es decir, crecimiento económico no necesariamente significa que aumente la proporción de la economía formal y que crezca el salario de los trabajadores.

"Lo que vemos es que incluso en los países en que ha mejorado el empleo ha habido un aumento también en las formas no estándar de trabajo, es decir a tiempo parcial, informal", le explica Malo a BBC Mundo.

Y pone como ejemplo a Colombia, donde señala que "ha habido un incremento de la tasa de empleo y al mismo tiempo ha habido un crecimiento de la incidencia del trabajo no estándar".

Esta situación no se repite en otros países de la región. "Chile, Paraguay, Uruguay o Perú, al mismo tiempo que incrementaban su tasa de empleo han visto reducir de manera relativa la incidencia de esas formas no estándar de empleo", explica el economista y profesor de la Universidad de Salamanca.

Un caso diferentes es el de Argentina, donde "el peso del empleo en negro (informal) dentro del total es muy grande, cerca del 40%", según explica el economista Daniel Roiter en diálogo con BBC Mundo. "Hay gente que está en condiciones muy precarias", añade.

"O sea que tenemos una diversidad de experiencias nacionales", explica Malo.

Esfuerzos y desafíos

Weller destaca que "se han constatado esfuerzos para formalizar empresas y relaciones laborales, fortalecer la protección laboral de grupos específicos, aumentar el cumplimiento de las normas existentes (fortalecimiento de las inspecciones de trabajo), mejorar la capacitación y la formación profesional y estimular la negociación colectiva".

Sin embargo, apunta que todavía se trata de casos puntuales y considera que "se debería avanzar más en este sentido".

Por otro lado, el analista subraya los desafíos pendientes para el trabajo en la región.

"Un mercado laboral relativamente fuerte también puede ser un contexto adecuado para hacer esfuerzos para identificar cuellos de botella en la legislación que impiden mayores avances en términos de incentivar incrementos de la productividad y mejorar la distribución de sus frutos", añade desde la Cepal.

Para el economista español lo ideal es tomar decisiones de protección del mercado laboral cuando las cosas van bien.

Pero, indica, el problema es que "cuando hay una buena situación económica, no hay incentivo para hacer cambios por eso es importante destacar a aquellos países que han conseguido llegar a esos acuerdos".

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