| 9/11/2015 5:00:00 AM

Renovar el agro para combatir la pobreza

El cambio climático podría incluir a 500 millones de personas en la pobreza dentro de los próximos 30 años y Colombia no está exenta de este escenario. ¿Qué se puede hacer?

El papel del pequeño productor

No es secreto que el cambio climático es un riesgo serio no solo para los ecosistemas sino también para la productividad de los sectores que dependen en gran medida de recursos naturales. Ahora, puede haber un tercer factor en juego que podría representar un peligro aún mayor para la sociedad del futuro: la pobreza.

El Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) afirma que los agricultores más pobres del mundo viven en condiciones de extremo riesgo a causa del cambio climático. Estos no tienen el acceso a semillas mejoradas y resistentes a las variaciones del clima o las plagas, fertilizantes optimizados, sistemas de riego sostenibles, entre otras tecnologías beneficiosas.

Además, no poseen un seguro agrícola que les permita protegerse de un clima cada vez más impredecible.

Para el WEF, son aproximadamente 500 millones de pequeños agricultores en todo el mundo y representan una oportunidad para que las compañías diversifiquen su cartera de proveedores y reduzcan su huella de carbono. A fin de cuentas, ellos son los responsables del 80% de la explotación agrícola.

Los resultados del Tercer Censo Nacional Agropecuario (CNA) del Dane corroboran el riesgo de Colombia tanto en seguridad alimentaria como en productividad, competitividad y pobreza. La investigación halló que el 69,9% de los agricultores tiene menos de 5 hectáreas y ocupan solo el 5% de las 113 millones hectáreas censadas.

El CNA también revela que el campo tiene un muy bajo nivel de inversión en capital ya que el 83,3% no tiene maquinaria para realizar su actividad. Y los más pobres, a su vez los de mayor riesgo componen el 44.7% del total de agricultores censado.

Es una cuestión de jóvenes

Según el Banco Mundial, el crecimiento generado por la agricultura es hasta cuatro veces más eficaz para reducir la pobreza que el crecimiento de cualquier otro sector.

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) también ha analizado las mejores maneras de hacer que la inversión contribuya a la seguridad alimentaria y a la nutrición. Después de todo, el Banco Mundial estima que para que la agricultura le sigua el paso al incremento de la demanda se deberán invertir cerca de US$83 billones hasta 2050.

El problema de utilizar este sector como herramienta contra la pobreza es que cada vez son menos personas las que ven la agricultura como una forma de vida sostenible y limitan mucho el crecimiento de esta rama económica.

Datos de Naciones Unidas explican que el 90% de los jóvenes en el mundo viven en países en vías de desarrollo donde la agricultura puede llegar a emplear hasta el 60% de la población. Pero al mismo tiempo son los jóvenes, quienes como consecuencia de un mayor acceso a la educación y al avance de la tecnología deciden trasladarse a las ciudades.

Entonces, ¿cómo atraer a los jóvenes a este sector? Un mundo con mayores necesidades alimentarias necesita un agro tecnificado y rentable. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en los próximos 35 años la demanda mundial de alimentos será mayor en un 60%.

Por un lado, la creciente demanda y la entrada de cada vez más personas a la clase media pueden condicionar fuertemente las innovaciones en los alimentos, pues por encima estará garantizar la seguridad alimentaria. Como explica la FAO, “los consumidores de hoy en día exigen prácticas sostenibles en la producción de alimentos, quieren saber cómo y dónde se produce lo que consumen y están dispuestos a pagar más por alientos de generación sostenible”.



Fuente FAO

Además, gracias a la innovación, alimentos de mayor calidad y por ende, más costosos, hacen cada vez más parte de la dieta de las nuevas generaciones. Los cambios en la dieta, según la FAO, son basados en el nivel de ingresos de una persona. Además, el mayor comercio internacional de alimentos y la difusión cultural mundial permite que la comida “típica” de una nación sea un potencial exportador para el mundo.



Fuente FAO

A pesar de que el precio de los alimentos, según Naciones Unidas, se encuentra a la baja en todos los mercados del mundo, dos factores pueden empujar sus precios, en el corto plazo ya es evidente que el rezago agrícola y el cambio climático impactarán la producción a la baja y por otro lado, un mundo de mayor ingreso demandará alimentos más complejos.

Es posible que los precios puedan repuntar y motivar a más personas a pensar en la agricultura como un elemento clave del futuro.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?