| 11/1/2015 5:00:00 AM

Acuerdo de bancos centrales parece indispensable para atizar inflación

Transcurridas tres décadas desde que los responsables de finanzas del mundo firmaron el Acuerdo Plaza para debilitar al dólar, un economista está proponiendo un pacto similar para hacer subir los precios.

En tanto la inflación no alcanza los objetivos de la mayoría de los grandes bancos centrales, Nick Kounis, responsable de investigación macro en ABN Amro Bank NV, recomienda a la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, y a sus contrapartes unirse para generar un aumento de las metas inflacionarias coordinado globalmente.

“Es hora de que los bancos centrales aúnen fuerzas para salir de este estancamiento”, dijo desde Ámsterdam Kounis, ex economista del Tesoro estadounidense.

La idea añade un giro a la idea de los economistas Olivier Blanchard y Paul Krugman de que los bancos centrales comiencen a apuntar a una inflación del 4 por ciento en lugar de la tasa anual de un 2 por ciento a la que aspira la mayoría en este momento.

Actuar conjuntamente tendría tres ventajas a los ojos de Kounis, todas las cuales darían credibilidad a la nueva política. El anuncio de un acuerdo causaría sorpresa y conmoción y el compromiso internacional reforzaría las tendencias inflacionarias en cada economía. Las monedas también serían más estables que si un solo banco central actuara solo.

Fuera de rango

Ninguno de los grandes bancos centrales está alcanzando sus metas, lo cual explica por qué muchos analizan otra inyección de estímulo monetario o dejar las tasas de interés en suspenso. La Fed apunta a una inflación del 2 por ciento, medida por el índice global de gastos en consumo personal, que avanzó 0,3 por ciento en los 12 meses previos a agosto y que se ha mantenido por debajo de la meta desde abril de 2012. La Fed también toma en cuenta los mercados de trabajo al fijar su política.

Ni el Banco Central Europeo ni Banco de Inglaterra han alcanzado sus metas desde 2013 y lo más cerca que llegó Banco de Japón fue 1,5 por ciento en abril de 2014. Cada uno vio caer su medición preferida de los precios 0,1 por ciento respecto de un año atrás en el mes de informe más reciente. La inflación canadiense lleva 10 meses por debajo de la meta de su banco central.

Cuanto más débil es la inflación, mayor es el riesgo de que las economías comiencen a sufrir debido a los precios bajos o a una deflación, lo cual lleva a los consumidores y las empresas a recortar los gastos y les dificulta el pago de deudas.

Si los operadores comenzaran a apostar a una inflación más alta las tasas de interés reales caerían, aportando un impulso a las economías, según Kounis. Las autoridades podrían así poner fin al estímulo más pronto y en definitiva elevar más sus tasas de referencia, lo cual les daría más margen para combatir futuras regresiones con rebajas convencionales de las tasas.

“La flexibilización cuantitativa probablemente quedaría relegada a la historia en vez de convertirse en una política cada vez más habitual con retornos en baja”, dijo Kounis.

Habría resistencia, tal como la hubo cuando Blanchard, por entonces economista principal del Fondo Monetario Internacional, promocionó una revisión de las metas en 2010. El temor es que la inflación se descontrole o que se asiente la sospecha de que habiéndolo hecho una vez, los bancos centrales puedan mover las metas nuevamente. Es posible que la idea también atemorice a los políticos.

“El riesgo de unas expectativas de inflación descontrolada puede mitigarse mediante una comunicación fuerte”, dijo Kounis. “En cualquier caso, el riesgo parece ser menor que las consecuencias futuras posibles de continuar por el camino en que estamos”.
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