| 12/1/1995 12:00:00 AM

UNA TRILOGÍA DE CREATIVIDAD

TRES INNOVADORAS PROPUESTAS QUE ROMPEN LA SUPUESTA CONTRADICCIÓN ENTRE CONSERVACIÓN AMBIENTAL Y DESARROLLO ECONÓMICO.

Quien escribe esta nota ha tenido oportunidad de leer en los últimos meses una serie de insuperables ideas en el campo económico y de medio ambiente que no pudo resistir la tentación de compartir con sus lectores, si es que los tiene (¡Hola, mamá!).

"VENTA DE AIRE"

Costa Rica ha puesto en venta, principalmente en Estados Unidos. Noruega, Holanda y Alemania, "Certificados de Fijación de Carbone', títulos que pueden ser negociados en bolsa por el equivalente a 1.3 millones de toneladas de carbono cuya fijación r realizan los bosques naturales de este país centroamericano.

Según el Banco Mundial, los bosques tropicales, como los que existen en Colombia, pueden llegar a fijar l0 toneladas de carbono por año por hectárea. El carbono es una de las principales fuentes causantes del efecto invernadero".

En el incipiente mercado internacional, la venta de aire' se empieza a cotizar entre US$5 y US$35 dólares por hectárea de bosques que puedan fijar carbono, que es aproximadamente el costo de producción, si este recurso se dedicara a otras alternativas como la siembra de

cultivos, ganadería y otros usos agrícolas.

La "venta de aire" es una magnífica oportunidad como sustitución de cultivos; el café de zonas marginales, la coca y la amapola y que pueden llegar a permitir al agricultor colombiano mantener intactos los bosques percibiendo en forma simultánea medianos ingresos.

Esta idea, especialmente en la sustitución de café y de cultivos ilícitos, debe ser impulsada con tesón y perseverancia tanto por la Federación de Cafeteros como por los Ministerios de Agricultura y Medio Ambiente. No se da lugar a esperas.

RECUPERACIÓNDEL PAISAJE CITADINO

Si hay algo que contribuye al estado lastimoso de nuestra ciudad capital, al igual que ser el causante directo de deslizamientos de tierra y

arena que en invierno causan innumerables tragedias, son las múltiples canteras en los cercos orientales de Bogotá, desde Soacha hasta La Caro.

Harold Martínez, un joven estudiante de arquitectura de la Javeriana, elaboró su tesis de grado sobre la base que las canteras se pueden convertir en cálidos albergues con edificios de apartamentos, aulas, hospital y una planta de reciclaje al igual que la construcción de canales en la parte superior de las canteras para recoger las aguas lluvias, aprovechando el agua para la generación de energía.

La propuesta del estudiante, que reconoce que su idea es "fuera de lo común", incluye el destinar uno de los sectores a cultivos intensivos o hidropónicos. La idea de Martínez puede ser utópica y posiblemente caprichosa, ya que como él mismo lo reconoce no sabe cuánto podría costar su proyecto ni en cuánto tiempo podría ser construido, pero lo que es una realidad incontrovertible es que la ciudad tiene que encontrarle una solución al problema de las canteras, especialmente en las zonas urbanas densamente pobladas.

En el caso de las canteras en las zonas más rurales y menos pobladas, la tecnología de terrazas y creación de jardines colgantes ya existe y ha sido ensayado con éxito en algunas canteras de la ciudad. Ya es hora que el Minambiente y la CAR suspendan en forma inmediata el permiso de funcionamiento de las canteras en los cerros orientales y en conjunto con los dueños se diseñen e implementen políticas para su recuperación. Sobra decir que las canteras disminuyen los valores comerciales de las viviendas y los terrenos circunvecinos, los cuales son base de los impuestos prediales y es por ello lógico que la Alcaldía se interese aunque sea desde un punto de vista exclusivamente económico y fiscal en la recuperación de las canteras con la finalidad de percibir mayores ingresos.

VERDE Y COMPETITIVO

En el último número de "Harvard Business Review", los profesores Michael E. Porter y Claas van der Linde presentan el argumento coherente de que existe una lógica elemental que enlaza al medio ambiente, la productividad de los recursos, la innovación y la competitividad.

Para los autores de este artículo el principal escollo radica en la tesis comúnmente aceptada de que el desarrollo económico necesariamente va en contra de la conservación del medio ambiente.

Por una parte están los ecoterroristas y los fundamentalistas, que argumentan en favor de la necesidad de la regulación estricta e inflexible que prácticamente eliminaría el desarrollo económico. Por otra parte están algunos empresarios que consideran que las regulaciones ambientales sólo contribuyen a ineficiencias, mayores costos y menos competitividad.

La realidad, según demuestran los autores, es diferente. Cuando se han aplicado controles y "standards" de conservación del medio ambiente -inteligentemente concebidos y diseñados-, estas regulaciones generalmente conllevan a innovaciones que disminuyen el costo del producto o le dan un valor agregado.

El hecho es que la contaminación y la polución generalmente son el resultado de la utilización ineficiente de los recursos de producción. Además, se ha demostrado que las innovaciones inducidas por las regulaciones ambientales tienen generalmente bajos costos de inversión de capital y períodos conos de repago y contribuyen a convertir la empresa en más -no menos- competitiva. Pero es evidente que estas regulaciones tienen que permitir y de alguna forma exigir que se produzcan innovaciones en los procesos de producción.

Utilizar los recursos de producción en forma eficiente, de acuerdo con la regulación del medio ambiente, es lo que les permitirá a las empresas y a los países ser más competitivos.

Ser verde no es sólo ser competitivo, sino ser rentable y eficiente.
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