Napster sube el volumen

| 3/2/2001 12:00:00 AM

Napster sube el volumen

Más allá de la demanda de Napster y de la victoria parcial de las disqueras, lo que está en entredicho es el tradicional esquema de propiedad intelectual y de distribución de música, cine, video y juegos.

Warner, EMI, Sony, Universal y BMG, las disqueras más grandes del planeta, están a punto de silenciar a la estrella naciente más importante de la industria en los últimos años: Napster, un programa que les permite a los usuarios intercambiar canciones gratis por medio de archivos MP3, un formato que convierte y comprime la música de discos compactos en pequeños archivos.

Este programa, diseñado por un joven de 19 años, está a punto de ser apagado, por lo menos, si así lo considera la juez que deberá decir la última palabra del caso. Y mientras esto ocurre, directivos de Napster y Bertelsmann, el gigante de medios alemán que en octubre pasado unió fuerzas con Napster, están haciendo todo lo posible por evitar que la demanda interpuesta en diciembre de 1999 por la Asociación de la Industria Discográfica de América Inc. (RIAA, por sus siglas en inglés), en representación de los sellos discográficos, lo deje definitivamente por fuera de un negocio multimillonario. Ya ofrecieron pagar US$1.000 millones y la posibilidad de controlar la copia no permitida de archivos. Mientras esto ocurre, los más de 50 millones de usuarios de Napster siguen en vilo, a la espera del fallo definitivo.



Lo cierto es que este nuevo modelo está destruyendo los estándares actuales de negocios que dependen de las convencionales leyes de propiedad intelectual.



Las disqueras saben que las posibilidades de Napster son enormes, pues una vez los proveedores de MP3 les garanticen que la mayoría de sus usuarios en la red pague los derechos que les corresponden --amparadas en la ley y las restricciones para copiar archivos--, sus ganancias se pueden duplicar fácilmente, pues mientras que de un CD de US$10 solo reciben unos US$0,35 netos, después de pagar publicidad, distribución, derechos de autor y fabricación, con internet se ahorrarían buena parte de la cadena.



De hecho, las proyecciones de los directivos de Napster son extraordinarias. De subsistir, han dicho que para el 2005 las ventas en línea y distribución digital, incluido venta de archivos, llegarían a US$8.100 millones al año.



Claro que así Napster sea desconectado o regularizado, los expertos dudan de que la distribución gratuita de archivos musicales se pueda detener, más aún cuando han aparecido programas como Gnutella, FileMaze o Freenet que no se limitan a archivos MP3, sino que pueden manejar películas y otros programas.



El peligro es que a diferencia de Napster, que cuenta con un directorio central con el que se puede "apagar" toda la red, estos nuevos programas pueden operar directamente entre ordenadores, haciendo imposible controlar la distribución de contenidos. Y con las nuevas tecnologías, es posible en un futuro cercano llevar el modelo de Napster a la distribución de películas, videos, juegos y programas de computador, entre otros. Solo el fin de semana que precedió a la decisión del tribunal superior, los usuarios copiaron 250 millones de títulos musicales ante el temor que este sistema fuera cerrado.



Orlando Parra, presidente de la Asociación Colombiana de Productores Sonográficos (Asincol), reconoció que el futuro del negocio es buscar que la gente tenga su música, sin importar la tecnología, pero reconociendo el pago de los derechos de autor.



Esta es la primera ola de una nueva tecnología que revoluciona la música. Las grandes disqueras del planeta deben decidir si quieren resistir o si entran en la revolución. En la mira de los revolucionarios de internet están las otras industrias del entretenimiento.



Más información en



www.advance.com.ar/usuarios/

fralunito/notas/gnutella.htm

terra.canalsw.com/actualidad/

especial/gnutella/introg.asp

www.gnutellaes.com/

queesnapster.htm

www.hispamp3.com/articulos/

napstertec.shtml

zdnet.terra.com.ve/sp/downloads/

stories/1,,8000108,00.html



1. Al conectarse a Napster, los usuarios adicionan sus catálogos de música a la base de datos principal.

2. Los usuarios solicitan al servidor principal de Napster una canción.

3. El computador central crea una lista de todos los computadores que poseen la canción buscada.

4. El usuario descarga la canción directamente del computador que tiene la canción.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.