Más allá de la e-ley

| 8/4/2000 12:00:00 AM

Más allá de la e-ley

Aunque el país ya cuenta con instrumentos jurídicos para el desarrollo de las transacciones electrónicas, todavía falta camino por recorrer para que el comercio electrónico sea una realidad.

Ha pasado ya un año desde la aprobación de la ley de comercio electrónico (Ley 527 de agosto de 1999) que estableció el marco jurídico para todas las operaciones que involucren manejo electrónico de datos. Esta se convirtió en su momento en pionera en América Latina, fue objeto de estudio en Perú y generó expectativas entre quienes esperan con avidez el desarrollo de estas tecnologías en el país.

Pero, ¿es realmente significativo tener todo un engranaje legal en torno al comercio electrónico, en un país donde, según IDC el volumen de transacciones llegó en el 99 a los US$22,4 millones, tan solo un 5% del total del monto de las realizadas en América Latina en ese mismo año? ¿Es este el motor que disparará esta nueva industria en Colombia? Las opiniones son variadas. Lo único claro es que la ley es una condición necesaria pero no suficiente. Es tan solo un paso más dentro de la cadena que compone el comercio virtual. Con la ley se establecieron reglas claras en un nuevo mundo de estructuras complejas y desconocidas. Hubo un avance y, como afirma Sergio Martínez, de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones, CCIT, "es una señal al mercado de que existen ya los instrumentos que les permitirán a los jugadores tener seguridad en las diferentes transacciones que se realicen". Esa seguridad lleva a tener confianza, una de las bases para el desarrollo del comercio electrónico.



La ley establece precedentes importantes pues genera los mecanismos para que un documento electrónico reciba el mismo tratamiento que uno en papel y adquiera valor probatorio, abriendo así la posibilidad de realizar trámites y papeleos por internet. Además, con el objetivo de garantizar confidencialidad, integridad y autenticidad, crea firmas certificadoras, "terceras en confianza" que tienen dentro de sus funciones la de emitir certificados de firmas digitales. Esto es definitivo pues genera las herramientas y la infraestructura para facilitar y garantizar seguridad en las diferentes transacciones electrónicas. En la actualidad, el Ministerio de Comercio Exterior y la Superintendencia de Industria y Comercio vienen trabajando en la expedición del Decreto Reglamentario, que busca definir y hacer operativas las funciones y requisitos de las entidades de certificación y las firmas digitales. Además, se ha abierto el debate, pues para muchos, los lineamientos generales en discusión ya establecen requisitos muy exigentes y altos costos para quienes aspiran a convertirse en certificadoras.



La Cámara de Comercio de Bogotá es la entidad que más ha avanzado en la carrera por convertirse en certificadora. Para María Fernanda Campo, su directora, "hay que trabajar para adquirir el know how, pues todos somos nuevos en esto. Este es un paso indispensable para avanzar en el desarrollo de esta industria". La clave aquí es apoyarse en alianzas con redes internacionales de certificación, para poder actuar de manera global.



No hay duda de que la ley ha sido importante para impulsar el incipiente desarrollo del comercio electrónico del país. Pero como afirma Alberto Saldarriaga, de Starmedia, "una ley de comercio electrónico no hace el comercio electrónico". La ley por sí sola no genera mercado, es un instrumento que da confianza, algo clave para el desarrollo futuro del mercado. No obstante, de nada sirve tener un soporte jurídico si ni siquiera existen los medios que permitan ejecutar transacciones. El avance legal es muy valioso y oportuno, pero la falta de medios de pago, el difícil acceso a la web para la población y una cultura incipiente en este tema frenan un proceso que se desarrolla a velocidades inimaginables. Los desarrollos tecnológicos, los avances en logística y distribución, y la inversión son esenciales para que el número de empresas que formen parte del comercio virtual se dispare y esta industria más que palabras sea una realidad. El vacío más importante que afecta el desarrollo de la e-conomía en Colombia se relaciona con la ausencia de esquemas de innovación y creación de empresas al estilo Silicon Valley, donde se juntan las ideas, el soporte tecnológico, las universidades y la inversión de capitalistas de riesgo.



"Lo que justifica la ley es que promueve y desarrolla los elementos para tener una nueva forma de hacer negocios en el país. Ser una entidad certificadora es un complemento esencial en nuestra labor".



María Fernanda Campo, Cámara de Comercio de Bogotá.



"En internet hay que ser muy cautos en términos de normas. La menor cantidad posible es lo más deseable. En esa perspectiva, la ley no se mete mucho con temas que podrían ser polémicos.



Es una ley bien hecha y bien estructurada". Sergio Martínez, CCIT.



"Además de dar seguridad jurídica a las transacciones realizadas por mensajes de datos, la ley busca promover el comercio electrónico, armonizar el derecho interno con el internacional y promover la economía y la eficiencia del comercio".



Angela María Orozco, ministra (E) de Comercio Exterior.



"Estamos identificados con la ley, pero en Visa hemos tomado las directrices en materia de seguridad que nuestra casa matriz ha definido para el resto del mundo, sobre cómo se debe operar el comercio electrónico".



Carlos Felipe Rosas, VISA



"Internet le ha demostrado al mundo que es una industria que va a tal velocidad que es imposible que la alcance cualquier legislación. La ley, sin duda, les dio un marco de referencia a los jugadores que hacen posible el comercio electrónico y facilitó las herramientas para que sea viable".



Alberto Saldarriaga, Starmedia.
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