| 8/12/1999 12:00:00 AM

La ley virtual

La ley de comercio electrónico, que aprobó el Congreso, desmaterializa trámites y abre el camino a nuevos negocios.

La pasada legislatura dejó la aprobación de una ley marco que se estuvo gestando durante casi tres años: la de comercio electrónico. Con esa ley, Colombia quedó a la vanguardia de los países que han empezado a legislar para abrirles espacio y definir el desarrollo de las nuevas tecnologías basadas en la red de redes.



Sólo Corea, Singapur y Colombia tienen hoy una ley marco de comercio electrónico, lo que al menos implica que el país dio un paso en materia jurídica, aunque su atraso tecnológico siga siendo alto, según diversos rankings de competitividad como el World Competitiveness Report, publicado por Dinero en su edición 88. Pero la nueva ley no es sólo un avance jurídico que establece unas reglas de juego. La 227, cuando sea sancionada por el Presidente, será como la "largada" para millonarios negocios de comercio electrónico en Colombia que sólo estaban esperando una autorización legal para arrancar. Las estimaciones hablan por sí solas: de acuerdo con la firma International Data Corporation, las transacciones de internet en América Latina alcanzarán los US$460 millones en 1999 y para el año 2003, el valor del negocio habrá sobrepasado los US$8.000 millones.



La ley de comercio electrónico, presentada por los senadores Jaime Vargas y Ciro Ramírez en la legislatura pasada, tiene dos grandes capítulos: el que se refiere a los mensajes de datos y el que les da vida a las entidades certificadoras de firmas digitales. El primero les da valor jurídico a los mensajes electrónicos, lo que representa un cambio de fondo en todo el ordenamiento legal del país (ver recuadro). El segundo abre las puertas a un negocio nuevo con enormes perspectivas en el futuro: las firmas certificadoras de comercio electrónico. Un gran número de empresas en Colombia están esperando la sanción presidencial y la reglamentación de la ley para empezar planes de negocio concretos que buscan explorar las posibilidades de la nueva ley. La Cámara de Comercio de Bogotá, por ejemplo, ya inició los análisis preliminares para crear una división que opere como firma certificadora de comercio electrónico. "Además, la ley nos permitirá agilizar la mayoría de los procedimientos con nuestros afiliados. Con la sanción de la ley, trámites como la matrícula mercantil, la inscripción de nuevas sociedades, cambios de estatutos, modificaciones en las juntas directivas y otras, se podrán realizar por medios electrónicos", dice César Torrente, vicepresidente jurídico de la Cámara de Comercio de Bogotá.



Las posibilidades



No obstante, el gran potencial del negocio al que apunta la Cámara está en la certificación. El comercio electrónico, que crece de manera geométrica, cada vez exige mayores mecanismos de seguridad para permitir que las transacciones y los negocios sean confiables. Hay dos grandes áreas en el mundo del comercio electrónico: las operaciones denominadas business to business y las business to consumer. Las primeras se refieren a los negocios entre empresas y las segundas se dan cuando las empresas pueden llegar a sus consumidores finales.



¿Pero quién certifica que cuando se hace una operación electrónica entre dos empresas, los resultados sean confiables?, ¿que se puedan intercambiar documentos con información confidencial?, ¿que se puedan hacer compras con tarjetas de crédito sin peligros de clonación?



Es aquí donde aparecerán las entidades certificadoras que la ley acaba de crear. Estas nuevas empresas, por ejemplo, certificarán la validez de un documento que viaja por vía electrónica, codificarán mensajes que por su nivel de confidencialidad deben transmitirse por medios seguros y expedirán los llamados certificados y firmas digitales para que personas y empresas puedan realizar compras seguras por internet.



Todo esto, considerando el crecimiento vertiginoso de internet, promete ser un negocio multimillonario en los próximos años. Las empresas que entrarían en el nuevo negocio de la certificación serían, además de las cámaras de comercio, los bancos, redes de tarjetas de crédito como Visa y Master Card y empresas de telecomunicaciones, entre otras.



Economías en grande



En un país como Colombia, donde la red aún no se ha masificado, el mayor potencial está en las relaciones entre empresas, en el business to business. Y el sector en el que el comercio electrónico claramente representa una oportunidad y una ventaja competitiva inmediata es el del comercio exterior. Los importadores y exportadores (sobre todo los grandes) estaban esperando ansiosos la aprobación de la ley para entrar de lleno en ambiciosos programas de eliminación de papeleos y trámites en todos los procesos de comercio exterior, lo que implicará ahorros significativos en el futuro.



"Tenemos claro que el comercio electrónico va a representar la diferencia a la hora de estar en los mercados internacionales y la nueva ley ya nos dio el aval para que todos nuestros procesos de venta en el exterior se desmaterialicen", dice Miguel Abisambra, vicepresidente de comercio exterior de la Federación Nacional de Cafeteros. Para la Federación, el hacer todos los trámites, como documentos de embarque, certificados de origen, certificados fitosanitarios, por medios electrónicos, puede representar la posibilidad de recibir los pagos por sus ventas externas cinco o seis días antes de lo acostumbrado.



"El comprador sólo paga cuando recibe todos los documentos en regla que casi siempre se envían físicamente por un courier. Eso puede tomar varios días. Por vía electrónica sería cuestión de horas", explica Abisambra. Fedecafé está involucrada en uno de los proyectos más grandes en materia de comercio exterior electrónico en el mundo: el Billing of Lading Electronic Remittance Order (Bolero).



Bolero funciona como empresa privada y fue creada por Swift y TT Club, la primera es la red bancaria mundial mediante la cual se hacen todas las transacciones financieras del mundo --unos US$2 billones diarios-- y la segunda es una organización conformada por operadores de transporte de todo el mundo. El propósito de Bolero, proyecto del que la Federación ya es asociada y futura usuaria, es eliminar los trámites físicos que representan un costo estimado en US$300.000 millones para todo el comercio mundial, más de tres veces el valor del PIB colombiano. En general, el comercio electrónico es una herramienta de logística imprescindible para toda la cadena de valor de las empresas. La desmaterialización de trámites, de archivos y de operaciones representará ahorros en recursos humanos, económicos y de tiempo indispensables para competir en los albores del nuevo milenio.
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