| 8/1/1994 12:00:00 AM

La CIA es la primera

En computadores, software y microprocesadores, Estados Unidos domina la industria mundial, mientras que los japoneses son líderes en pantallas y CD-ROM.

A diferencia de la industria de automóviles o de la electrónica, la supremacía de Estados Unidos en computadores es total. El trío Compaq - IBM - Apple (conocido por sus iniciales como CIA) continúa dominando la industria. En cuanto a la superioridad de Microsoft como la primera productora de software a nivel mundial, no hay discusión. Microsoft es conocida también como Big Green, haciendo referencia a los bosques del estado de Washington, donde está instalado el imperio de Bill Gates. Muy pocas firmas de software logran competir con Microsoft, todas ellas norteamericanas también, y especializadas en aplicaciones específicas, como Lotus (hoja de cálculo), Novell (redes), Wordperfect (procesador de palabra), Borland denguajes como Pascal y C++, hojas de cálculo Quatro y bases de datos Paradox) o Computer Associates, que se especializó en mercadear programas de terceros como Clipper.

En el campo de los microprocesadores también Estados Unidos lleva la delantera. El monopolio es casi total. Más del 95% de estas pulgas, que son el corazón del computador, son hechas en Estados Unidos por Intel, que tiene el 74% del mercado, Motorola con 8% y algunos otros fabricantes como AMD (Advanced Micro Devices) con el 6%. No existen más.

Hay tres razones de fondo para H esta hegemonía de Estados Unidos. Primero, ciado que el microprocesador fue inventado en los laboratorios de Intel en ese país, era lógico que los primeros computadores vieran la luz allá. Mercadeado por la sociedad Mits, el Altaír 8080 empezó a venderse en 1974. El Apple 11, lanzado en 1978, fue el primer microcomputador masivo que utilizó este microprocesador.

En segundo lugar, los fabricantes de aparatos, los productores de software y los especialistas en microprocesadores han trabajado mano a mano en Silicon Valley en California, cuna de la industria. Esas¡ como Apple se desarrolló apoyándose en dos grandes proveedores Motorola para los chips y Microsoft para el software. De la misma manera, IBM fue a buscar sus suministro,, en el mismo lugar para construir si primer computador personal en 1981 gracias al microprocesador de Intel y al sistema operativo MS-DOS, desarrollado por Microsoft.

Por último, los norteamericanos que le impusieron al mundo su,, estándares, disponen de un merca cío amplísimo y perfectamente homologado. Un programa de computador tiene un mercado de cientos de miles de ejemplares, lo que le permite a su productor una rentabilidad muy alta sobre la inversión.

En este juego, los europeos y japoneses a duras penas tienen chance. La alemana Siemens - Nixford no ha podido introducirse en el mercado americano. Lo mismo le pasa a la italiana Olivetti, no obstante que se está apoyando en la norteamericana Digital. La guerra de precios es tan feroz, que hay que producir grandes cantidades para bajar los costos fijos y continuar en la lucha. A grosso modo, el que fabrique menos de un millón de máquinas sale de la competencia. El punto de equilibrio en la industria de computadores es muy alto y son pocos los que lo alcanzan. Mientras que el año pasado había mas de 200 marcas en el mercado, los expertos calculan que en 1995 no quedarán más de 20.



Maltratados por los clones del M sureste asiático a finales de los años ochenta, los norteamericanos levantaron cabeza desde hace dos años. El primero fue IBM. El gigante mundial reorganizó su actividad de microcomputadores, bajo la cabeza de Rick Thoman, un tránsfuga de Nabisco, de donde también viene el actual CEO de IBM (o Big Blue), Lou Gerstner. La ventaja de IBM es su experiencia tecnológica y su know - how industrial. Hay que recordar que a comienzos de los ochenta, cada marca de computador personal tenía su propia tecnología, incompatible con los demás. ¿Quién recuerda ahora que un Hewlett-Packard era diferente a un Texas Instruments, a un Tandy o Radio Shack, o a un IBM y que los sistemas y programas eran totalmente incompatibles? El usuario tenía que casarse con una marca y serle fiel hasta la muerte, porque los precios de los equipos no permitían la infidelidad.

El gran mérito de IBM fue precisamente el de imponer su tecnología, como. "la tecnología" de los computadores, y es allí donde se clavó el cuchillo al mismo tiempo, pues la estandarización llevó a la imitación, o sea a los conocidos clones o "compatibles", fabricados en Asia, a mucho menor precio. La única marca que mantuvo su propia tecnología fue Apple, que con su Macintosh siempre ha dominado el mercado de hogares a nivel mundial. Finalmente en 1992, la alianza tecnológica entre IBM y Apple permitió que ahora, en 1994, después de más de 20 años de la aparición del primer computador personal, con el Power Macintosh se puedan correr programas de uno u otro sistema en el mismo computador.

El resultado de la reorganización de IBM fue que en 1993 el Value Point, diseñado para un uso corriente de oficina, vendió 1.3 millones de unidades. IBM se vanagloria también de haber logrado vender tantos computadores portátiles de la serie Think - Pad como Dell, el nuevo rey de las ventas directas. IBM tomó también la decisión de acabar con el monopolio de hecho de Intel. Con un microprocesador super poderoso llamado "Power PC 601", diseñado por los investigadores de IBM desde hace dos años, a raíz de la alianza IBM - Apple, este pequeño aparato servirá para la nueva generación de computadores de ambas marcas. Del éxito de este microprocesador dependerá el futuro de los dos gigantes. Con esta alianza, el número dos a nivel mundial -Apple- por fin aceptó salir del sistema "propietario" o cerrado, que ha sido siempre su cualidad original. En revancha, Compaq, el número tres, ha acelerado a fondo sus alianzas con Intel y Microsoft, esperando marcar la parada mundial desde ahora hasta 1996. Compaq fue la primera firma norteamericana que decidió reducir sus márgenes a la mitad, y con ello alcanzó el tercer lugar en el mercado. Compaq bajó sus precios un 40%.

Los que le siguen a la "CIA",

Packard Bell, Dell, Gateway 2000 y AST, están en la retaguardia dentro de la guerra tecnológica. Muchos expertos consideran que estas cuatro marcas tienen más ventajas en la distribución que en la fabricación de aparatos. Sus ingeniosos sistemas de mercadeo y su agresividad comercial han hecho maravillas. A estos cuatro se les pueden unir otras dos grandes marcas: Digital Equipment, que ya anunció su intención de ser el quinto a nivel mundial (después de Dell) y Hewlett Packard, que cree al fin que su futuro está en los microcomputadores, después de casi abandonar el partido en 1985.



Mientras tanto, japoneses y europeos siguen en desventaja. 1994 comenzó mal para NEC, el número uno japonés. El 31 de diciembre de 1993 el reloj incorporado de los computadores personales NEC se negó a dar el paso al nuevo año. El primero de enero la fecha que mostraban todos los computadores era efectivamente el primero de enero... pero de 1993. Un pequeño detalle que no hubiera tenido mayores consecuencias si las decenas de miles de microcomputadores ligeramente enfermos no hubieran empezado a borrar, al cabo de cada día, los archivos grabados la misma fecha del año anterior. Finalmente el problema se solucionó: los 190.000 poseedores del computador pudieron cambiar ellos mismos, en forma manual,, la fecha. Pero la imagen del gigante, cuyo futuro ya se veía difícil, sufrió un serio contratiempo.

En efecto, NEC está arriesgando perder el mercado japonés de microcomputadores. El año pasado bajaron la barrera del 50%, al obtener sólo un 49% del mercado, contra 52% en 1992. Para este año se calcula que no llegarán al 40%. Hay dos razones para ello. Primero, la guerra de precios desencadenada por Compaq en septiembre de 1992. Apple le siguió los pasos, ofreciendo sus Macintosh al mismo precio que en Estados Unidos. De un golpe, NEC tuvo que bajar sus precios un 50% en ciertos modelos. Esta dolorosa decisión significó estados financieros en rojo.

A la batalla de tarifas, se le sumó la de estándares. En mayo de 1993 la japonesa Fujitsu ingresó a la familia de compatibles con IBM, usando su propia marca en clones fabricados en Taiwan por Acer. Esto fue un ataque indirecto contra NEC, que dominaba el mercado japonés gracias a su propio sistema, perfectamente adaptado al idioma local, pero incompatible con los sistemas IBM y Apple. No hay sino que imaginarse un teclado en japonés para darse cuenta de la magnitud del problema. Al mismo tiempo, Microsoft llegó al mercado con la versión japonesa de Windows 3.1, disponible para IBM y para el sistema NEC. Desde entonces, el idioma dejó de ser una barrera para la invasión del mercado nipón. NEC se encuentra entonces en una situación peligrosa. Los norteamericanos son particularmente fuertes en la fabricación de microprocesadores. Las ventas del modelo 486 de Intel, por ejemplo, aumentaron 274% en Japón el año pasado. En software, Microsoft también gana terreno: la versión japonesa del DOS 5 ha aumentado sus ventas un 70%.

A pesar de todo, los japoneses mantienen ciertas ventajas. En materia de pantallas (monitores) tienen un casi monopolio. Esto obliga a los fabricantes norteamericanos a surtirse en Japón. Hoy en día, las pantallas en color de cristal líquido para los computadores portátiles son todas fabricadas en Japón. Los principales productores son Sharp, NEC y Toshiba, seguidos por Fujitsu, Hitachi, Matsuhita, Mitsubishi y Asahi Glass. Japón domina también otras tecnologías claves, como los lectores de discos duros de alta capacidad, con Toshiba y Fujitsu, o los CDRom, con 70% del mercado mundial. En el ensamblaje de microcomputadores Taiwan comienza a competir seriamente. En 1993 Japón fabricó 2.9 millones de PC, mientras que Taiwan ensambló 2.3 millones de micros para oficina y 1.3 millones de computadores portátiles.



Si en Japón llueve, en Europa no escampa. Los tres últimos sobrevivientes, Siemens - Nixdorf, Bull y Olivetti están cada vez más por fuera de la competencia. La gran desventaja de este trío son los altos precios, consecuencia de unos costos de producción muy elevados. Con la guerra de precios, su participación en el mercado se ha desdibujado durante esta década. Para evitar su desaparición, Zenith Data Systems (ZDS), la filial de microcomputadores de Bull, dejó de producir en Europa y llegó a un acuerdo con Packard Bell en 1993, el quinto productor norteamericano de microcomputadores. Este último le compra a ZDS los computadores de oficina, mientras que Packard Bell le vende los portátiles. Con el fin de aumentar su capacidad, Packard Bell instalará una planta en Francia, en Angers, al lado de la planta de Bull, donde producirá 600.000 unidades al año, aprovechando las economías de escala en la compra de suministros. Bull es una fábrica nacionalizada por el gobierno francés, que ha perdido millones de francos. Hay intenciones de privatizarla, aunque no se ha fijado una fecha definitiva.

Al otro lado del Rin, en Alemania, la situación tampoco es clara. La alemana SNI, filial de Siemens, y de la cual un tercio de la producción es de microcomputadores, está en cuidados intensivos. Sus pérdidas acumuladas después de tres años ascienden a más de un millón de dólares. Su nuevo gerente, Gerhard Schulmeyer, tiene como misión sobrepasar la barrera del rojo en 1995. Su gran esperanza radicó en conquistar el mercado de Europa oriental. -

En cuanto a la italiana Olivetti, que comenzó vendiendo máquinas de escribir, ha adoptado la estrategia taiwanesa de fabricar microcomputadores con los estándares del mercado. La idea de Carlo Benedetti, su presidente, es convertirse en un operador de radio telecomunicaciones, si obtiene la licencia del gobierno italiano. Esta diversificación debería darle un nuevo impulso a Olivetti, pero no tendrá ninguna incidencia sobre el mercado mundial de microcomputadores. En fin, Europa, donde nació la informática durante la Segunda Guerra Mundial en Inglaterra, y donde se inventó el primer microcomputador -el Bull Micral N- no será un contendor importante de Estados Unidos en el futuro próximo.
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