| 12/1/1995 12:00:00 AM

EL PULSO REGIONAL

SE DETERIORAN LOS INDICADORES ECONÓMICOS DE LAS TRES PRINCIPALES CIUDADES DEL PAÍS.

La tendencia reciente del empleo en las ciudades principales del país revela lo inevitable. La crisis institucional ha terminado por afectar de manera notable las actividades productivas urbanas. Y aunque el DANE salga al paso de los comentarios señalando que las tasas de desempleo de septiembre pasado siguen siendo inferiores a la tendencia histórica, lo cierto es que las encuestas empresariales correspondientes a Cali, Medellín y Bogotá, especialmente a partir del segundo semestre del presente año, ya no dejan dudas. El momento no parece propicio para la inversión y el empleo.



BOGOTÁ

En medio de su agudo deterioro urbano, la economía de la capital ha crecido de manera muy dinámica en los últimos años. La industria, donde se presagiaban los mayores desastres con la puesta en marcha del proceso de apertura, fue hasta 1994 uno de los sectores más dinámicos. Según las cifras del DANE, el crecimiento real de la producción en el área metropolitana de Bogotá fue -1.7% en 1991, 13.1% en 1993 y 5% en 1994.

Este dinamismo estuvo asociado, en gran medida, al notable

crecimiento exportador de un buen número de industrias de la ciudad. Es así como mientras las ventas externas de las empresas manufactureras bogotanas crecieron a una tasa promedio del 8% en el período 1987 - 1990, entre 1990 y 1994 lo hicieron al 25.5% promedio anual, hasta alcanzar este año los US$900 millones.

No hay que olvidar, sin embargo, que el gran dinamismo de la actividad económica de Bogotá tuvo mucho que ver con el desarrollo de la construcción que llegó al punto más alto del ciclo en 1993 con un 36% de crecimiento real, según las cifras de Camacol. En el período 1990-94 la tasa de crecimiento promedio anual fue del 28.5%, mientras que a nivel nacional ésta fue del 16.3%.

Este buen desempeño de la actividad industrial, del sector externo y de la construcción, influyeron positivamente en la recuperación del comercio minorista de la ciudad. En efecto, el comercio al por menor, que empezó la década en medio de una de sus peores crisis, con variaciones negativas cercanas al 1%, en los últimos dos años creció a tasas superiores al 4%. Parte importante de esta recuperación se originó, sin duda, en la apertura comercial, que ha sido recibida con especial simpatía por el sector.

Comentario especial merecen los servicios financieros, que han encontrado un escenario propicio en la agenda de la apertura, y que han tenido a la capital como su gran epicentro.

Nuestros estudios sobre las perspectivas de Bogotá en la apertura han señalado ciertas ventajas de la ciudad para afrontar las dificultades propias de la transición hacia una economía más abierta. La condición de su industria como la más diversificada del país, su fortalecimiento como centro financiero y de servicios, así como el atractivo tamaño de su mercado para la realización de productos manufactureros y bienes inmobiliarios, le han permitido consolidar su liderazgo económico.

No obstante, los índices de optimismo que revelaban las encuestas a los empresarios empezaron a cambiar de tendencia desde finales de 1994 y, en los últimos meses, es cada vez más evidente la coincidencia de comerciantes e industriales en la sensación de deterioro de la situación económica actual. De hecho, la industria de Bogotá en julio ya crecía a un ritmo inferior al de la industria nacional y, en todo caso, las percepciones de los comerciantes se hacían particularmente críticas desde abril del presente año. El impacto en términos de desempleo aún no es de la magnitud que en otras ciudades, pero el futuro podría deparar sorpresas desagradables.

MEDELLÍN

La economía de Medellín y su área metropolitana, que explica el 90% de la actividad industrial de Antioquia, no revela un balance tan positivo después de cuatro años de apertura. La alta concentración en sectores vulnerables al contrabando y con una gran competencia internacional, contribuyó para que Medellín presentara, por lo menos hasta junio de 1994, la tasa de desempleo más alta entre las principales del país.

Aun así, la industria antioqueña presentó entre 1990 y 1994 tasas de crecimiento superiores al promedio nacional, cercanas al 7%, gracias en buena medida a la dinámica exportadora de sus empresas, que hizo posible que las exportaciones manufactureras pasaran de US$247 millones en 1990 a US$565 millones en 1994.

ECONOMIA

No obstante, en los últimos años ha sido evidente el menor ritmo de crecimiento de estas ventas externas debido, en particular, a las dificultades por las cuales atraviesa la economía venezolana, que ha sido un escenario de integración particularmente aprovechado por los empresarios paisas.

Siguiendo la tendencia nacional, la construcción fue la actividad de mejor desempeño en el período considerado y su crecimiento, como también se observó en las demás ciudades del país, fue decisivo para estimular actividades no transables de la industria, que son importantes proveedores de insumos para el sector.

El comercio al por menor, que incluso presentaba al comienzo de la década tasas de crecimiento más negativas que las de Bogotá, en 1993 alcanzó un crecimiento real del 3.71% y logró mantener su crecimiento en niveles aceptables en 1994, según las opiniones del gremio.

En el presente año, como se aprecia en las gráficas ilustrativas, el cambio en la percepción sobre la situación económica actual, tanto de los comerciantes como de los industriales paisas, es verdaderamente dramático.

Como es de suponer, a los problemas más sentidos desde el comienzo del presente año, asociados a la baja demanda y al contrabando, se ha venido a sumar el de la actual crisis institucional, que ha provocado una reacción más fuerte en los empresarios antioqueños que en otros grupos empresariales del país.

En el caso de Medellín, este cambio de tendencia en la situación económica adquiere especial significación, ya que la tasa de desempleo en el área metropolitana se había situado en septiembre del año pasado en uno de los índices históricos más bajos de los últimos años (8.8%). Ahora la tasa de desempleo en Medellín subió nuevamente al 11%, con el agravante de que en este período, en su área metropolitana, el número de desempleados creció en 22.437 personas, mientras que el número total de personas ocupadas disminuyó en 36.538.

CALI

A unque no disponemos de cifras que permitan hacer un balance de lo acontecido a las actividades productivas del Valle del Cauca, du

rante los primeros cuatro años de apertura, los análisis preliminares de la Cámara de Comercio de Cali revelan cómo la industria de esta región del país, en particular, creció a tasas más bajas que las registradas por el promedio nacional.

En todo caso, la gestión internacional de sus empresas sigue siendo una de las más destacadas, como resultado de una actitud de mayor orientación hacia las alianzas estratégicas con los extranjeros, tal como lo ratifican las encuestas del estudio Monitor para la ciudad.

La coyuntura por la que atraviesa la ciudad de Cali en las actuales circunstancias no puede ser, sin embargo, más crítica.

Al "apagón" ocurrido en sus actividades productivas durante el primer semestre, como consecuencia de las secuelas de la persecución contra el cartel de Cali, se ha venido a sumar un franco ambiente de incertidumbre, que nuevamente se refleja en las encuestas a los sectores industrial y comercial.

En alguna oportunidad, un importante empresario capitalino señaló algo que convendría que recordáramos con más frecuencia: "Siempre estamos preocupados con las variables macroeconómicas, pero la verdad es que la ciudad es la que alienta nuestra vida cotidiana; lo que en ella ocurra es lo que más afecta directamente nuestros negocios"
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