| 6/1/1995 12:00:00 AM

El paradigma de la computación

El computador ha sufrido cambios generacionales cada diez años. De la perforada de tarjetas al computador portátil.

Los cambios en el rol del computador, desde oráculo enclaustrado a asistente personal, han sucedido en olas muy definidas que pueden ser asemejadas a cambios en paradigmas, término mediante el cual Thomas Kuhn, un filósofo del MIT, describe las revoluciones en el pensamiento científico. Los paradigmas computacionales han sido posibles gracias a los constantes avances en una multitud de tecnologías, junto con la maduración del mercado. Estos paradigmas parecen renovarse con un intervalo de diez años. El paradigma computacional original fue inventado a finales de los años 40, cuando la máquina de calcular programable fue diseñada como una herramienta de ingeniería, esta herramienta se volvió práctica en términos comerciales durante los años cincuenta. El primer cambio ocurrió en los sesenta, cuando el computador fue adoptado como una máquina procesadora de datos por las grandes corporaciones. El segundo cambio vino en los años 70 cuando los servicios del computador pudieron ser compartidos por una gran cantidad de suscriptores. El tercer cambio, que ocurrió en los 80, transformó el computador en una herramienta de productividad individual para el escritorio. El cuarto paradigma, el cual se encuentra actualmente en desarrollo, hace referencia a la creciente conectividad entre computadores individuales, ya sean éstos portátiles, de escritorio o máquinas de mayor tamaño.

Cada uno de estos cambios ha alterado la forma en que la gente percibe los computadores. En los sesenta, por ejemplo, el tiempo de computador era extremadamente costoso y las cosas tenían que arreglarse según la conveniencia de la máquina. Los datos tenían que ser procesados en lotes gigantescos para que la tecnología pudiera pagarse.

Sólo las organizaciones más grandes podían generar tales lotes de información. Las compañías, por ejemplo, corrían un programa de nómina y luego cargaban inmediatamente otra "tarea" en el computador. Las , tareas eran codificadas en tarjetas perforadas o cinta magnética y los resultados eran entregados en listados en papel perforado. El computador se detenía con cualquier error que se encontrara, ya fuera en los programas o en los datos, y entregaba un mensaje de "tarea defectuosa" al usuario, el cual debía corregirlo; este era un proceso enloquecedor que se repetía por horas y a veces días. Los estudiantes universitarios de aquellas lejanas épocas recordamos las largas noches perforando tarjetas y el sufrimiento al lado de la impresora (con los dedos cruzados), esperando no haber cometido ningún error que hiciera tener que repetir todo el proceso.

Estas enormes máquinas siempre generaron una cierta repulsión entre el gran público, el cual confirmaba sus sospechas en películas

donde el malo era un computador gigantesco, lleno de luces de colores que se apagaban y prendían a una velocidad hipnotizante, con intenciones inocultables de conquistar el mundo y que decidía actuar por si mismo, en lugar de seguir las órdenes de sus deficientes programadores humanos. Todavía recordamos al esquizofrénico computador Hall de la película °2001, Odisea del espacio" (fantasía escrita por Arthur Clarke y dirigida por Stanley Kubrick, 1971). La misma idea quedó consignada en la película de 1970, Colossus: el proyecto Forbin". El doctor Forbin, diseñador de Colossus, un computador gigantesco como su nombre lo indica, termina dominado totalmente por su invento.

E n los setenta, el tiempo compartido hizo el procesamiento de datos más asequible, permitiendo que muchos suscriptores dividieran entre sí el costo de un computador. Esto se hacia adaptando el sistema operativo (mediante el cual un computador coordina sus actividades

internas) de tal manera que dividía la atención de la maquina entre actividades tales como interactuar con las terminales de diferentes usuarios. El computador pasaba de una actividad a otra a intervalos de tiempo que variaban desde una de-cima de segundo hasta un segundo o más, dependiendo de la carga de trabajo que hubiera en el momento. Los computadores se volvieron más fáciles de usar porque podían ser accedidos desde una terminal e interrogados en tiempo real.

El tercer revolcón lo inició el computador de escritorio a principios de los ochenta, cuando MM sacó al mercado su ya legendario PC, el cual puso un poder computacional insospechado en las manos del individuo. Para medir la magnitud de esta revolución hay que recordar que, en general, los individuos sólo podían tener acceso a tiempo de computador a través de las organizaciones. Es necesario reconocer que algunas firmas se habían adelantado a MM en la idea del computador personal y aquí viene a la memoria el TRS-80 de Radio Shack, cariñosamente llamado Trash (basura) por los que tuvieron la oportunidad de usarlo, y por supuesto el Apple 11. Sin embargo, fue IBM el encargado de darle la apariencia y la funcionalidad de lo que hoy reconocemos como el típico computador personal.

Dinosaurios ya casi olvidados de aquella primera época del PC fueron también el Osborne, que por la forma y cantidad de botones se parecía a la cabina de un avión o en el mejor de los casos a un osciloscopio, y qué decir del archifamoso Sinclair ZX-80, una pequeña caja negra que tenía 1 K de memoria principal, teclado de membrana y que había que conectar al televisor de la casa y programar en críptico lenguaje de máquina. Ni hay que decir que el almacenamiento de los datos se hacía en una grabadora de casete lo cual era un franco desastre; también el Trash apelaba a la grabadora en el trabajo que hoy hacen los floppies o el disco duro. Como es de suponer, tanto Osborne como Sinclair fracasaron en sus intentos de revolucionar el mundo de la informática. Osborne se dedicó, en asociación con la MacGraw

Hill, a publicar libros de computadores y Sinclair, un inglés medio loco que venía de varias quiebras, se dedicó a producir el primer televisor miniatura en colores, intento que por aquellas remotas épocas también fracasó (en general, la idea todavía es un fracaso).

Los computadores personales ofrecieron inicialmente servicios similares a los de tiempo compartido pero con muchísima mayor comodidad. Los avances en la tecnología de microprocesadores le permitieron a los fabricantes acomodar un computador ,n un solo chip, haciendo mas barato comprar un computador pequeño que compartir uno grande. Ahora que los usuarios no dependían de costosas instalaciones de tiempo compartido podían trabajar a su antojo en cosas que antes hubieran requerido un tiempo y un horario predeterminado. Aplicaciones como los procesadores de palabra se volvieron rutinarias.

Con la introducción del computador personal surgió una nueva generación de usuarios que fue siendo expuesta a aplicaciones de computador cada vez más capaces como las Hojas de cálculo. Estas aplicaciones fueron haciéndose más prácticas a medida que los computadores personales fueron aumentando su poder operativo. Para los millones de personas que podían pagar este poder computacional por primera vez, los beneficios eran evidentes. Ya no era necesario volver a mecanografiar una página completa para cambiar una frase, o esperar semanas mandando a hacer algún levantamiento de texto; llegar a alguna decisión que se basaba en dos o tres proyecciones financieras, a las cuales se llegaba después de tediosos cálculos se volvió cuestión de segundos. Los nuevos servicios empezaron como un lujo pero se volvieron rápidamente rutinarios.

Sólo con la introducción del computador personal empezó a cambiar el estereotipo retratado en "el proyecto Forbin". La nueva realidad se reflejó muy pronto en películas tales como "Wall Street", la cual retrataba ya una máquina que se había encogido a las dimensiones de un computador de escritorio, sus luces y cintas reemplazadas por una pantalla, un teclado y un ratón. El sacerdocio de programadores ya se había desvanecido, para ser reemplazado por un solo usuario, en este caso el astuto inversionista representado por Michael Douglas, para el cual el computador era tan sólo una herramienta. Las películas de los noventa ya empiezan a mostrar al computador como un elemento rutinario del día a día, sin connotaciones mayores de las que podría tener una fotocopiadora o un teléfono.

s importante anotar que los viejos paradigmas no necesariamente desaparecen en forma total. A este respecto la evolución de la computación recuerda la de los organismos que frecuentemente sobreviven en ciertos nichos ecológicos, aunque hayan sido expulsados de todos los demás lugares por nuevas formas de vida. El tiempo compartido, por ejemplo, todavía domina en aquellas industrias que procesan muchas transacciones como los bancos, las instituciones que procesan información crediticia y los sistemas de reservas de las aerolíneas. El computador ya no es el mismo de los días en que el cine lo caracterizaba como un supercerebro con ansias de dominio sobre el mundo.



EL PIONERO

El ENIAC (Electrical Numerical Integrator and Computer) fue el primer computador totalmente eléctrico que se construyó. Fue ciado al servicio en 1946 y pesaba 30 toneladas, contenía 70.000 resistencias, 18.000 tubos de vacío, 3.000 tubos de neón y 500.000 soldaduras. ENIAC fue la maravilla tecnológica de aquel entonces. Programar la máquina podía tomar dos días a los "codificadores"; los datos se le entregaban a ENIAC en forma de tarjetas perforadas: se requirió un millón de tarjetas para que el monstruo pudiera llevar a cabo su primera tarea, una simulación numérica ultra secreta de la explosión de la todavía por explotar bomba de hidrógeno. Cada vez que un tubo se quemaba, lo cual pasaba por lo menos dos veces al día, un técnico se tenía que meter entre la enredadera de cables para tratar de localizar el componente muerto. Para evitar que los roedores se comieran a ENIAC y destruyeran partes vitales de la máquina, los científicos capturaban algunos de estos ratones, los dejaban sin comer durante varios días y luego los alimentaban con pedacitos de los diferentes materiales aislantes que se usaban en la máquina. Cualquier pieza que los roedores parecieran favorecer eran retiradas cíe ENIAC y reemplazadas por partes menos sabrosas. ENIAC fue apagado definitivamente en 1955 después de haber realizado cientos de tareas de carácter militar y científico.



CRONOLOGÍA DEL MICROCOMPUTADOR


1976 Aparece la primera versión del Apple 11

1977 Comodore revela su computador PET. Vale US$595 armado.

Radio Shack comercializa su primer TRS-80 por US$399 1981 Adam Osborne vende el Osborne 1.

IBM se toma el mercado con el IBM PC. Sinclair comercializa su ZX80 por US$100.

1983 La revista Time escoge al microcomputador como "El hombre del año".
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