| 8/31/1998 12:00:00 AM

El Hombre-Oficina

La oficina ya no es un sitio donde uno va a trabajar, sino un equipo que se lleva puesto todo el día. Bienvenidos al futuro.

Peter Burrowes, presidente de Comcel, es conocido por ser un fanático de la tecnología. Pero Burrowes es más que eso: es el ejemplo del hombre-oficina, el ejecutivo completamente móvil y permanentemente interconectado, el arquetipo del trabajador en el próximo siglo.



Para este tipo de personas, el escritorio de la oficina es apenas una superficie temporal que les permite realizar las labores de un día cualquiera. Pero para ellos abandonar la oficina no implica reducir su capacidad productiva, pues al desplazarse por el mundo mantienen acceso pleno a toda la información que necesitan para su trabajo. Burrowes puede desmpeñarse con el mismo rendimiento en su oficina de la calle 90 de Bogotá, en el despacho de un cliente, en un avión que cruza el Atlántico o en un hotel de Nueva York.



El modelo del hombre-oficina no es para presidentes de empresa. Es para todos los ejecutivos que no quieran volverse obsoletos.



De hecho, su escritorio pasa a ser un lugar vacío cuando Burrowes se lleva consigo el arsenal tecnológico que normalmente lo invade: su potente portátil IBM 6000, su agenda digital Palm Pilot III, su celular y su vieja y nostálgica calculadora. Usando estos instrumentos, Burrowes puede acceder a toda la información que necesita para tomar decisiones.



Lo que pocos advierten es que este modelo de trabajo ya no está reservado para los presidentes de las grandes compañías, sino que rápidamente se está convirtiendo en parte de las características normales de un ejecutivo. Es casi imposible encontrar un negocio en el cual los nuevos productos en tecnología de comunicaciones y el rápido incremento del poder de la computación portátil no se reflejen en sustanciales aumentos de la productividad, al eliminar la dependencia física de la oficina. En palabras de Peter Camacho, gerente general de Just Notebooks, compañía que se especializa en la venta y alquiler de portátiles para el perfil corporativo, "por Ley de Murphy, las mejores ideas para los negocios ocurren en cualquier lugar, menos en la oficina. Aprovecharlas en el momento oportuno es fundamental en la competencia de hoy". La capacidad de aprovechar estos instantes de iluminación depende en gran medida de la habilidad para manipular la información y transmitirla al resto del equipo de trabajo a gran velocidad.



Este modelo de trabajo abre enormes posibilidades. El hombre-oficina puede trabajar durante sus mejores horas, de acuerdo con su biorritmo, desplazándose sólo a los sitios donde puede ser más productivo. Las "horas muertas" para el trabajo ya no le son impuestas por acontecimientos fuera de su control, sino que él mismo las escoge.



El kit básico



¿Cuáles son las herramientas esenciales del hombre-ofocina? Como primera medida, debe tener una línea celular. Por ella no solamente habla con el mundo, sino que también vincula su computador portátil con la red de su empresa y con internet. Para equipos de trabajo, sistemas de trunking como Avantel ofrecen grandes ventajas para la comunicación permanente.



Obviamente, el computador portátil es indispensable. Pero, ¿qué es un buen portátil? Cualquier cosa que se diga hoy será obsoleta en poco tiempo, pero los requerimientos mínimos a la fecha son los siguientes: un equipo con procesador Pentium 166 MHz MMX, un disco duro de por lo menos 2 gigas, 16 megas en RAM, 2 megas en RAM de video, una unidad de CD-ROM de mínimo 20X y un módem de 56K. Una configuración inferior no dispondría de todas las posibilidades que el ejecutivo moderno necesita. Y un detalle importante: las pantallas de portátiles Dual Scan ya están saliendo del mercado. Sería un error comprar un equipo que no tenga matriz activa.



Peter Burrowes, presidente de Comcel, es el ejemplo del hombre móvil y permanentemente conectado. El portátil, el celular y el Palm Pilot lo acompañan donde quiera que va.



Otro elemento esencial es una conexión a internet, para acceder a la última información disponible en su área de trabajo. El módem también permite recibir faxes en cualquier sitio. La información lo es todo. En palabras de Peter Burrowes, "a quien no tiene el poder de la información se lo llevó la corriente".



Para los ejecutivos de alta movilidad pronto será indispensable poder trasladarse por todo el mundo sin tener que cambiar ni de aparato celular ni de número. Dos compañías en el mundo suministran la tecnología que permite este avance. Una de ellas es Iridium, un sistema que dispone de 66 satélites ubicados en órbita baja alrededor de la Tierra. La otra es Globalstar, con 48 satélites. El aparato que sirve para este propósito es apenas un poco más grande que un celular común. Algunas personas creen que con esto queda completo el equipo básico, pero otros aparatos pueden incrementar la comodidad del ejecutivo móvil. El beeper, que muchos creían superado por el celular, en realidad es un excelente complemento de aquél, pues permite recibir comunicaciones que no requieren respuesta inmediata con la menor pérdida de tiempo. Nada de "¿cómo estás?" y "¿cómo sigue tu familia?", cuando todo lo que hay que decir es "te espero a las siete".Y los asistentes personales digitales (PDA), al estilo del Palm Pilot, tampoco son sustituidos por un computador portátil en el que cabe toda la información necesaria para una semana de trabajo. Sería absurdo abrir un portátil y esperar a que cargue su sistema operativo y sus aplicaciones para buscar un número de teléfono o tomar dos renglones de notas en la agenda. Por lo demás, es fácil mantener sincronizado el asistente digital con la información que guarda el computador. La información capturada en el asistente digital, por ejemplo, puede ser enviada fácilmente por internet entre dos puntos del planeta.



Los HandHeld PC's ahora ofrecen conexión a celular. Usted puede enviar archivos a sus clientes sin necesidad de abrir su portátil y buscar un teléfono fijo.



La carrera hacia el equipo básico del hombre-oficina apenas comienza. El veloz avance en la miniaturización de los componentes permite prever que surgirán nuevos aparatos con posibilidades hoy insospechadas. Las cámaras digitales, que hoy son una curiosidad, pronto se convertirán en herramientas esenciales, pues permitirán que grupos de trabajo ubicados en diferentes lugares del mundo trabajen por la red con base en imágenes, pocos segundos después de que éstas han sido tomadas.



Por Ley de Murphy, las ideas más brillantes surgen en cualquier parte, menos en la oficina.



El lenguaje Java, por su parte, promete ser la llave que permitirá la comunicación más fluida entre los distintos aparatos y la programación de infinitas interacciones entre ellos. Las posibilidades sólo pueden ser limitadas por la imaginación. Ya se ven en las calles equipos de cobro con datáfonos inalámbricos y compañías de seguros cuyos empleados transmiten digitalmente la señal desde el momento y el lugar del siniestro.



La velocidad necesaria para mantenerse competitivo en los negocios aumenta sin parar. Así como el celular pasó de ser un objeto de lujo a una necesidad, las herramientas del hombre-oficina pronto serán una condición insustituible para aquellos ejecutivos que aspiran a no quedarse obsoletos. Si usted quiere estar en el mercado de trabajo en el año 2005, es mejor que comience a hacerse a la idea de que la oficina no es un sitio al que las personas van, sino un equipo que usted llevará puesto todo el día y donde quiera que se encuentre.
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