| 2/12/1999 12:00:00 AM

Cuidados intensivos

La bomba del milenio tiene graves implicaciones sobre hospitales y clínicas. La Superintendente de Salud explica qué se está haciendo para enfrentar el riesgo.

La salud es tal vez el sector en el cual las fallas críticas en sistemas de computación tienen el costo más alto. Las consecuencias del problema del año 2000 podrían medirse en vidas humanas perdidas. Consciente de ese riesgo, la Superintendencia de Salud está realizando un amplio programa de seguimiento de la situación de los hospitales del país. De acuerdo con las primeras evaluaciones, hay 253 hospitales con un número importante de aparatos susceptibles de fallar. La gama de equipos de alto riesgo va desde unidades de anestesia y radiografía hasta sistemas de computadora de medicina nuclear.



La Supersalud tiene facultades para imponer sanciones, desde multas hasta el retiro de la licencia de funcionamiento.



Inés Gómez de Vargas, Superintendente de Salud, explicó a Dinero las acciones que se están ejecutando desde su despacho y desde el Ministerio de Salud para manejar las consecuencias del problema del año 2000 en el sector.



¿Qué está haciendo la Supersalud para afrontar la crisis del milenio?



Tenemos tres comités trabajando. El primero es el directivo, que maneja el plan interno y los entes vigilados; un comité técnico, que se encarga del plan de acción institucional; y un comité interinstitucional con el Ministerio de Salud, la Superintendencia Nacional de Salud y el INVIMA.



¿Por qué el INVIMA está aquí?



El INVIMA es la entidad que se encarga de controlar sobre todo lo relacionado con los medicamentos. Ellos dan la autorización para importación de equipos y se aseguran de que estos equipos vengan ya con las adaptaciones requeridas para superar el problema del 2000.



¿Qué medidas han adoptado estos comités?



La primera ha sido construir una base de la información. Se han identificado los equipos biomédicos susceptibles, se han hecho asesorías individuales, se han establecido canales de comunicación con los fabricantes y los proveedores de los equipos biomédicos y se están haciendo los talleres regionales.



¿Cuáles son los pasos que se van a seguir?




Continuaremos con nuestro plan de información masiva, mediante las circulares, el boletín monitor ECRI, el tablero electrónico en Minsalud e internet, entre otros medios. Estamos organizando en este momento tres teleconferencias con el Ministerio de Salud. La idea es traer a los proveedores de equipos para que asuman la responsabilidad que tienen sobre los equipos que vendieron en el país. En estas teleconferencias los proveedores le contarán a la gente cuáles equipos son susceptibles de fallar y qué hay que hacer con ellos. La idea es canalizar la información para evitar que cada entidad tenga que ir de proveedor a proveedor identificando sus necesidades.



Por otra parte, se les está pidiendo a las EPS que cuando contraten con una IPS le exijan a ésta última estar lista para afrontar el cambio del milenio, por medio de una garantía de tipo comercial.



También vamos a distribuir un CD-ROM que incluye una extensa clasificación de los equipos biomédicos según el riesgo. Esto es muy importante para las entidades, pues es posible que hayan ingresado equipos al país sin que aquí haya casa matriz o, incluso, registro de su entrada.



Hay soluciones que técnicamente pueden ser viables, pero que en la práctica no funcionan. Por ejemplo, es posible ajustar un equipo de rayos X para que tenga como fecha actual el año 1972. Sin embargo, esto tendría implicaciones legales, pues en el caso de una reclamación ante una compañía de seguros no sería lo mismo tener un examen tomado en 1972 que en el año 2000, aunque el resultado clínico sea el mismo.



¿Qué se está haciendo frente a los usuarios de los servicios de salud?

La Supersalud publicará periódicamente las instituciones que están cumpliendo los requisitos del año 2000 y, por tanto, no representan ningún riesgo para los usuarios. Con ello se busca premiar a las que están haciendo bien las cosas e incentivar a las que no aparezcan en las listas para que solucionen sus problemas lo más pronto posible.



Los proveedores tienen responsabilidad sobre los equipos que vendieron a los hospitales.



¿Qué va a pasar con las entidades que no estén listas a tiempo?



Yo creo que las entidades de tercer nivel, es decir, las que tienen los equipos más sofisticados y manejan los pacientes más críticos, van a responder. Sin embargo, estamos haciendo planes de contingencia. No se puede pensar en cerrar el hospital porque los servicios que utilizan tecnología podrían no funcionar. Hay una gran cantidad de procedimientos sencillos que no se van a ver afectados y que prestan un servicio a la comunidad. Pero cuando un paciente de estas instituciones requiera un servicio que demande tecnología médica en riesgo, se aplicará el sistema de referencia y contrarreferencia, para remitir al paciente a otro centro hospitalario.



Supersalud exige que las entidades que no van a estar listas para el cambio de milenio, por la razón que sea, avisen sobre su situación antes del 30 de mayo, para buscar una solución junto con el Ministerio. La Supersalud tiene facultades que la ley le confiere para sancionar cualquier incumplimiento de sus vigilados. Las sanciones pueden ir desde multas y amonestaciones, hasta quitarle la licencia de funcionamiento a quien incumpla.



¿Se han programado visitas para verificar la información que entregan las diferentes entidades?



Se van a hacer unas visitas, insistiendo siempre en que la gran responsabilidad es de cada uno de los hospitales y de las demás entidades vigiladas. Ellos tendrán que dar sus certificaciones y garantizar que están listos.



En los hospitales de niveles dos y tres, ¿cuáles son los aparatos que pueden resultar más afectados?



Los equipos que están en unidades de cuidados intensivos implican riesgos. Entre ellos se incluyen respiradores e incubadoras, aparatos para el control de los signos vitales de los bebés, desfibriladores para el corazón. Otros equipos no ponen en peligro inminente la vida del paciente. Creemos que muchos de estos equipos son nuevos.



¿Cuál va a ser la población más expuesta?



Los pacientes que estén en cuidados intensivos.



¿En qué estado se encuentra el Seguro Social?



Es cierto que el ISS va atrasado. Sin embargo, ya tiene estimativos de los recursos que necesita para enfrentar la crisis, por lo menos en lo respecta a las IPS. Para la corrección de los equipos de uso médico, tienen $2.500 millones en el presupuesto del 99, mientras que para corrección de los equipos de apoyo, o no médicos, tienen $1.000 millones.



¿Aún no se tienen estimativos de los recursos que necesita el Seguro Social como un todo para enfrentar la crisis del milenio?



No. Los datos anteriores son solamente para las IPS y los Centros de Atención Ambulatoria. Todavía falta calcular los recursos necesarios para la EPS.



Entonces, ¿cuál es el estado actual de la EPS?

En este momento, ellos están culminando el inventario, solicitando certificaciones y otros procesos. Según el informe del comité ISS año 2000, de diciembre 31 de 1998, todavía quedan por realizar varias cosas, como establecer prioridades y determinar los recursos necesarios conforme a las orientaciones de Supersalud, evaluar los productos y los proveedores que posee la EPS, determinar el plan de contingencias y llevar a cabo las pruebas correspondientes.



Inés Gómez de Vargas, superintendente de Salud, mantendrá informado al público sobre el progreso de las entidades.



¿Se sabe de dónde van a salir estos recursos?



Esa es una de las más grandes dificultades. En la reunión que tuvimos con las demás superintendencias no se definió sobre ese particular, y esa reunión se hizo antes del terremoto de Armenia. Ahora las limitaciones financieras deben ser superiores.



¿Son los $3.500 millones suficientes para enfrentar el problema en las IPS del Seguro Social?



La cifra que ellos han calculado me parece racional. Es un costo muy inferior al que ocurriría si no se toman los ajustes del caso.



Por último, ¿cuál es su percepción de lo que va a suceder en Colombia en el sector salud con el cambio de milenio?




Yo pienso que Colombia puede adaptarse. Yo tendría muchas dudas con las EPS, digamos, con asegurar que las bases de datos que ellos tienen están en equipos que no van a sufrir alteraciones. Estas son bases que se mueven con el día a día.



¿Es posible que muera gente?



Eso lo contestaría en junio. Si estas instituciones responden a las adaptaciones de la biotecnología, no habría ningún problema. El riesgo es latente y el reto es contrarrestar ese riesgo.
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