| 1/29/1999 12:00:00 AM

Cuenta regresiva

Pocos entienden cuál es la situación de Colombia frente al problema del año 2000. Seis expertos que han estudiado el tema presentan sus evaluaciones a los lectores de Dinero.

El "problema del año 2000" será tema prioritario en la agenda empresarial de 1999. Las firmas que no estén preparadas podrían ver paralizadas sus operaciones después del 31 de diciembre de este año. El esfuerzo para superar el lío será grande y, además, aumentará a medida que pasen los meses.



¿Cómo estamos parados en Colombia frente al problema del año 2000? En nuestro número anterior (Dinero 75), presentamos una visión general del tema. En esta oportunidad decidimos convocar una mesa redonda con algunas de las personas que conocen verdaderamente el estado de la cuestión en nuestro país. En la charla participaron Luis Carlos Mera, del Departamento Nacional de Planeación, quien dirige el Consejo Asesor Sistemas Año 2000; Ricardo León, secretario de desarrollo de la Superintendencia Bancaria, quien tiene a su cargo el proyecto año 2000 para el sistema financiero; Leonidas Pretelt, también de la Superbancaria; Esteban Cardona, gerente del proyecto año 2000 para Ecopetrol; Rafael Becerra, del Gartner Group, y Jorge Barrera, consultor de Y2K Team.



¿Qué tan grave va a ser el problema del año 2000 en Colombia?



Barrera:
Yo creo que es menos grave de lo que creen los gurúes, pero más grave de lo que la gente se imagina. No vamos a tener un apocalipsis, pero nos vamos a quedar muy cortos frente a prioridades en los procesos más críticos.



Dada esta restricción de tiempo, ¿cuáles deben ser las acciones críticas?



León:
La regla de oro es tener planes de contingencia, una vez se han identificado los puntos críticos. Sabiendo qué puede pasar realmente, la situación es dominable. Lo peor que podría ocurrir sería que entráramos en pánico.



¿Qué tan difícil es para una empresa saber cuál es la magnitud del problema?



Barrera:
No es algo difícil, pero requiere un proceso tedioso, del que normalmente queda encargado el jefe del departamento de sistemas, y consiste en inventariar y definir la prioridad de los procesos. Lo malo es que definir la tarea así ayuda a que la alta gerencia se margine del problema. Y ahí está la mayor vulnerabilidad.



Becerra: Gartner Group estima que Latinoamérica --en particular países como Colombia y Venezuela-- es la región más atrasada en este momento. Nuestra estimación es que el 50% de las empresas no estarán listas, en especial en el sector gobierno. Y estoy de acuerdo: es muy grave que la responsabilidad esté siendo delegada en los directores de sistemas, pues quien debe responder, según la ley, es el representante legal de cada empresa. Pienso que no hay conciencia entre los altos directivos de las empresas en cuanto a que ellos van a tener que responder con su propio patrimonio por los problemas del año 2000.



Ahora, si bien es sencillo hacer el inventario, también es dispendioso y seguramente los costos sobrepasarán las proyecciones de la mayoría de las empresas, pues hay que tener en cuenta las relaciones con terceros y lo que tiene que ver con dispositivos no informáticos. Creemos que puede generarse un efecto de dominó. Pero nunca es tarde para que los responsables de una empresa protejan los activos de ésta. Hay que comenzar cuanto antes.



León: El tiempo que falta se le debe dedicar a los puntos críticos y a los planes de contingencia. Pero pienso que hay que dar un parte de tranquilidad a la gente, porque de otra forma vamos a tener a todo el mundo retirando plata de cajeros y bancos, lo cual generaría el caos. La Superbancaria viene trabajando el tema desde hace dos años. Los resultados de las visitas son tranquilizantes. Hay varias entidades que tienen equipos de 80 y 100 personas trabajando en el proyecto, preparando planes de contingencia y pruebas que tendrán que certificar frente a la Superintendencia, con firma del representante legal. Esperamos tener esto entre marzo y junio. Las entidades que no tengan ni las pruebas certificadas ni los planes de contingencia tendrán que informar estos hechos al público.



¿La Superintendencia Bancaria va a dar alguna certificación?.



León:
No, nosotros no vamos a dar certificaciones. Las vamos a exigir



¿Exigírselas a quién?



León:
A los revisores fiscales y a los representantes legales de las entidades.



Del conjunto de todas las entidades financieras, ¿qué porcentaje va a estar plenamente adaptado?



León:
Nosotros tenemos cifras concretas, según las cuales, para marzo el 81% del total del activo del sector estará plenamente cubierto.



El restante 19% corresponde en su mayoría a entidades pequeñas, que no tienen cuentas corrientes o de ahorro, ni tarjetas de cualquier tipo, ni cajeros. De manera que el problema se simplifica a CDT, que son a la vista, y a la cartera de créditos. Estas operaciones podrían ser manejadas en forma manual, si fuera necesario. Esta situación nos permite ser optimistas, ya que una muy buena parte del sector está cubierto frente al año 2000.



Becerra: ¿Cubierto en cuanto a qué? ¿En cuanto a tecnología informática?



León: No, yo no estoy hablando ni de "fierros" ni de software. Estoy hablando de que la entidad tiene previsto qué va a pasar con sus proveedores, sabe que podría fallar uno de sus clientes y sabe que tendría que calificarlo y provisionarlo como un deudor malo. Hardware y software es solamente el nivel más bajo de nuestros requerimientos. Estamos pensando en implicaciones financieras, económicas y jurídicas. Estamos inmersos en un plan de manejo de riesgo.



Mera: Pero eso no es garantía. Por ejemplo, si el sector eléctrico o el de telecomunicaciones no estuvieran listos, ¿qué pasaría con los bancos? ¿Qué pasa si el plan de contingencias de la Super funciona y el del sector eléctrico no? Hay que mirar con detenimiento las garantías que nos da el proceso de certificación.



Becerra: Por eso, para estar completamente seguros, la certificación debe ser hecha por un ente externo, una firma de auditoría. Tú no te puedes certificar a ti mismo.



Barrera: La certificación, en el fondo, va a servir más para alimentar los litigios que vendrán, que para resolver el problema.



Cardona: Las certificaciones pueden implicar una pérdida de tiempo precioso. En Ecopetrol recientemente tuvimos una visita de la Contraloría General de la República y nos fue muy bien, el informe salió excelente, vieron que teníamos un buen proyecto. Pero tuvimos que gastar mucho tiempo y esfuerzo en el proceso. Y tiempo es lo que menos tenemos.



Becerra: En eso hay mucho de cierto. Pero dejar de certificar tampoco es la situación ideal.



Pretelt: Hay que recordar que la certificación no es un papel que se diligencia irresponsablemente. Para poder llegar a una certificación, el representante legal tiene que haber chequeado todos sus procesos críticos y haber minimizado la oportunidad de existencia de un error. La certificación es la consecuencia de un proceso; es un trabajo adicional que nos tranquiliza un poco a todos. En cuanto a los demás sectores, las mayores preocupaciones para nosotros son energía, telecomunicaciones, servicios públicos y salud.



León: Salud es importantísimo. Si un aparato no funciona y deja de bombear la sangre, o deja de mandar los medicamentos, el costo se mide en vidas humanas. Yo creo que el Seguro Social no ha mirado los aparatos médicos que puedan fallar.



Mera: Se están haciendo diagnósticos cualitativos. No hay nada cuantificado. Supersalud está trabajando, pero apenas está iniciando sus grupos. Es un sector desentendido totalmente y absolutamente crítico.



Cardona: Me gustaría hablar un poco del tema de las contingencias, pues creo que no han sido plenamente comprendidas. Lo que uno debe buscar es que su empresa sobreviva y eso no necesariamente significa salvarla toda. Significa concentrarse en aquellas líneas de producto que son vitales, que marcan la diferencia en el mercado, y asegurar planes de contingencia para salvarlas. Se hace necesario entonces equilibrar los recursos entre remediación y contingencia para salir del problema lo más pronto posible con el mínimo nivel de riesgo.



Becerra: Pero hay que recordar que un plan de contingencia es sólo un plan mientras no se pruebe. Y las pruebas deben hacerse antes de la contingencia. El primero de enero del año 2000 no es momento para salir a comprar plantas eléctricas o cosas así.
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