| 3/1/1997 12:00:00 AM

Cambio de paradigma

Muy pronto los computadores de red, que funcionarán con lenguaje java, reemplazarán los computadores personales. Microsoft se está quedando atrás.

La entrada en escena de los computadores personales rompió rápidamente con el paradigma prevaleciente hasta el momento, de las grandes máquinas centrales a las cuales se conectaban terminales brutas, incapaces de cómputo en sí mismas y sólo funcionales en un papel de intermediación con el gran computador central. Peter Drucker afirma que los nuevos paradigmas surgen cuando un elemento mínimo pone en perspectiva una miríada de hechos relevantes pero inconexos; este pequeño elemento completa el rompecabezas. A finales de la década del 70 los hechos relevantes eran los computadores personales, que ya habían aparecido, los microprocesadores y el lenguaje de programación ensamblador. Bill Gates y Paul Allen de Microsoft aportaron el elemento faltante. Un sistema operativo con el cual pudieran funcionar estas pequeñas máquinas y el lenguaje Basic.



El rápido desarrollo de la computación personal tomó por sorpresa a empresas como IBM que, aunque producían computadores personales y fijaban los estándares de la industria en los primeros tiempos del PC, estaban demasiado sumergidas en el paradigma anterior y en sus estrategias de mercado, minimizaron el impacto del fenómeno que a la postre sacudió totalmente a la industria. Uno de los elementos que determinó con más fuerza el éxito del PC como una plataforma universal, fue su arquitectura abierta, lo cual propició a su vez que multitud de fabricantes ofreciera piezas complementarias del hardware. La arquitectura abierta estimuló a decenas de miles de desarrolladores, con lo cual el PC pudo contar rápidamente con una cantidad casi ilimitada de software. El PC además, impulsó e interpretó los nuevos modelos de manejo empresarial que propugnaban por estructuras matriciales dentro de las organizaciones, en reemplazo de las tradicionales pirámides de decenas de niveles típicas de la gran empresa.



Sin embargo, todo parece indicar que el paradigma actual, se está agotando. De alguna manera, estamos volviendo a vivir las situaciones monopólicas que plagaron las épocas de las arquitecturas propietarias. Un claro ejemplo es Office, el paquete de productividad más vendido del orbe. Microsoft Office acapara cerca del 80% del mercado para esta clase de software. Microsoft, que en sus comienzos se limitó al desarrollo de los sistemas operativos para el PC, pronto empezó a incursionar en el mercado de las aplicaciones y con frecuencia ha sido acusado de aprovechar su posición de dueño de la plataforma operativa para catapultar ventajosamente sus propios productos. Microsoft ha extendido con el tiempo sus intereses a un sinnúmero de ramas de la industria del software.



Intel es la contraparte de Microsoft en el lado del hardware y es el mayor fabricante de microprocesadores. Intel y Microsoft son estrechos aliados y parecen estar trabados en un círculo irrompible. Los procesadores que Intel produce rápidamente son copados en su capacidad de procesamiento por las gigantescas aplicaciones de Microsoft (Windows 95 tiene 11 millones de líneas de código, incluyendo el MSN), en especial las nuevas versiones de Microsoft Office. Esto hace que los ciclos de obsolescencia tanto del hardware como del software se aceleren cada vez más y aumenten los costos de poseer un PC.



Un famoso estudio del Gartner Group indica que el costo promedio de mantener funcionando un PC en una de las empresas del grupo de las Fortune 500 es de US$11.900 anuales. Los culpables son, entre otros, los costos de administración de los equipos, la puesta al día del hardware, la puesta al día del software, el entrenamiento de los usuarios en las diferentes versiones de los programas y el tiempo improductivo que propicia el PC. Una empresa de éstas posee un promedio de 15.000 PC en sus instalaciones, con lo cual el costo de mantener estas máquinas funcionando y al día, representa una erogación de US$180 millones al año. Y esto es dinero hasta para una empresa de las Fortune 500.



Pero nada dura para siempre y algunas señales están indicando que la época de la computación centrada en el escritorio, como la hemos conocido en casi dos décadas, está tocando a su fin para dar paso a la computación centrada en la red. Para seguir con la idea de Drucker, los hechos inconexos que anuncian el cambio de paradigma son ahora las redes que conectan a la mayoría de los PC, el Internet y el alto costo de propiedad de los PC. Y el pequeño detalle que ordena todos estos hechos y los pone en perspectiva se llama Java.



Java es un lenguaje diseñado para funcionar en Internet. Es independiente de la máquina en que se ejecuta. Puede ejecutarse en un Mac, en un servidor UNIX, en Windows, da lo mismo. Desde el punto de vista de los desarrolladores esto es una bendición, ya que sólo necesitan escribir una versión del programa. Es seguro, pues no se pueden atar virus a los programas escritos en Java. Es moderno, ya que es un lenguaje orientado al objeto y, en términos generales, es bastante sencillo de utilizar, comparado con los lenguajes convencionales de mayor uso, como el C o el C++.



La revolución consiste en que los programas escritos en Java no tienen que residir en el computador para ejecutarse en él. Así como en Internet se puede acceder a cualquier información independientemente de dónde se encuentre el Web, con Java se pueden correr programas que se ejecutan en el computador que los llama, pero que residen en cualquier servidor de la red. Java proporciona una especie de contenido ejecutable, como dice Bill Joy de Sun MicroSystems, la empresa creadora de Java.



Esto tiene implicaciones fundamentales tanto para hardware como para software. En el hardware la implicación evidente son computadores más sencillos, diseñados para operar en la red. Son computadores desprovistos de disco duro, de lector de disquetes o de CD-ROM y cuyo microprocesador no tiene que ser muy complicado. Esto ya ha producido el Computador de Red. Empresas como IBM, Oracle y el mismo Sun Microsystem han sacado al mercado las primeras versiones de estos nuevos computadores adaptados para vivir en la red. Los costos de mantener estos PC son mucho más bajos que los de sus primos hermanos gordos y se calculan en unos US$2.500 anuales.



En el terreno del software, las implicaciones son tanto o más importantes. Es posible pensar en una raza completamente nueva de programas. Un procesador de palabra no tiene que ser el programa de millones de líneas que es Microsoft Word. Puede ser un programa que contenga las funciones básicas de un procesador de palabra. Si se necesitan otras funciones, como un corrector ortográfico, éstas se ejecutarían por demanda. Decenas de pequeños módulos estarían disponibles en la red en caso necesario, para suplir todas las funciones de un procesador de palabra. Al fin y al cabo uno paga por una licencia completa cuando compra un programa como Word pero difícilmente utiliza más del 10%.



Los esquemas comerciales variarán también con seguridad. Uno de ellos puede ser un sistema de suscripción para el uso del software, por un pequeño cargo mensual. Los esquemas son numerosos y sólo están limitados por la imaginación. Y la realidad es que ya hay decenas de miles de personas desarrollando este lenguaje. Pronto tendremos una avalancha de oferta de software escrito en Java.



Pero en el terreno del software la implicación más potente es que ya no se necesitará Windows para hacer funcionar el computador. El sistema operativo preferido en el 98 puede ser sorprendentemente parecido a Netscape Navigator.
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