| 10/1/1994 12:00:00 AM

Biblioteca de Babel

Internet es un mundo nuevo por descubrir. Es un laberinto de información, donde resulta fácil quedarse y nunca salir.

En su genial cuento "La biblioteca de Babel", Jorge Luis Borges describe una biblioteca infinita en la cual es posible ir recorriendo galerías hexagonales en cualquier dirección. La información que contiene la biblioteca también es infinita, sólo que para hallar información significativa es necesario recorrer muchas galerías ya que el contenido de cada libro es una combinación, dictada por el azar, de las letras del alfabeto. Sin que el azar tenga la injerencia preponderante que tiene en este cuento de Borges, hoy en día se encuentra en plena construcción una biblioteca de Babel moderna, la cual recibe el nombre de Internet.

Internet es la red de computadores más grande del mundo. Es en realidad una red mundial de redes que enlaza grandes servicios de computación comercial y también a decenas de miles de universidades, redes corporativas y gubernamentales. Además, está creciendo constantemente. Hay quienes aseguran que cada año Internet dobla su tamaño. Se estima que actualmente tiene 25 millones de usuarios, un grupo no mucho menor a la población de Colombia.

Los fundamentos de Internet fueron puestos hace treinta años no por tecnólogos visionarios sitio por fríos guerreros. El ejército norteamericano, preocupado de que un ataque nuclear pudiera, entre otras cosas, paralizar las comunicaciones, se ingenió una red de computadores capaz de alcanzar terminales lejanísimas, aun cuando muchas de las conexiones de la red fueran cortadas. Eventualmente enlazó universidades, instalaciones del gobierno norteamericano y corporaciones alrededor del mundo, las cuales compartían los costos de operación del sistema.

Los científicos, a los que se daba acceso gratis a la red, descubrieron rápidamente que Internet servía para algo más que para asuntos oficiales. Empezaron a usar la red para enviar mensajes privados (correo electrónico) y para colocar noticias e informaciones en boletines electrónicos públicos. Con el correr de los años. Internet se convirtió en el terreno favorito de universitarios y fanáticos de los computadores, que no deseaban otra cosa que quedarse toda la noche despiertos, explorando la tela de araña en que se estaba convirtiendo la red. Estas mismas personas construyeron elaborados mundos de fantasía con temas de catacumbas y dragones. Se inventaron herramientas para navegar en la red que hacían sencillo a los exploradores de Internet transportarse de un lugar a otro, y que hacían posible, además, localizar una palabra particular en medio de vastas librerías de datos. Se empezaron a crear en la red grupos que compartían un mismo interés. Con el paso del tiempo esto ha ocasionado que el sistema de boletines electrónicos haya crecido hasta convertirse en una maraña inextricable de tópicos de discusión con nombres extravagantes en jerga computadorezca como alt, tasteless, jokes o en español alt, mal gusto, chistes.

Hasta hace muy poco era extremadamente difícil para los usuarios normales de computadores conectarse a Internet. No sólo necesitaban un PC, un modem para conectarse a una línea telefónica y una cierta familiaridad con algo que se llama Unix, sino que sólo podían hacerlo con la cooperación de una universidad o un laboratorio de investigación del gobierno norteamericano.

Durante el año pasado, la mayoría de esos impedimentos desaparecieron. Ahora hay docenas de pequeñas empresas que venden acceso a la red en Estados Unidos partiendo de tarifas de US$10 a US$30 al mes. Y en los meses pasados, grandes servicios como America Online han empezado a hacer posible que sus suscriptores tengan alcance a partes específicas de la red a través de menús de fácil uso.



¿Es INTERNET LA AUTOPISTA?



En estos tiempos que corren es difícil imaginar lo extraña y sorprendente que fue una invención como el teléfono. Sólo muy pocos entendieron instantáneamente que las comunicaciones habían cambiado en forma profunda y fundamental para siempre. La mayoría de las personas se mostraron confundidas con el nuevo invento. En 1884, nueve años después de que Alexander Graham Bell recibiera su patente por un aparato que transmitía el sonido a través de alambres eléctricos, un periódico de California escribía que un granjero se aproximó al extraño aparato por primera vez. Entrando a la oficina de teléfonos, garrapateó unas cuantas líneas en un pedazo de papel y lo metió por el transmisor del teléfono, forzándolo con el lápiz. Esta operación rompió la membrana vibradora. El hombre se sentó a esperar la respuesta. Como ésta tardaba, trató nuevamente. Esta vez metió su mensaje por el auricular, haciendo todavía más daño. Media hora de silencio más tarde, el hombre se alejó disgustado. Una secretaria desarmó el teléfono. Adentro estaba el mensaje del granjero solicitando un azadón a un almacén del ramo. Pasó mucho tiempo hasta que el granjero aprendió a usar el teléfono.

Desde el momento en que por primera vez la electricidad se volvió un vehículo para las comunicaciones, la gente ha estado alternativamente fascinada, asombrada y asustada por cada uno de los nuevos desarrollos. Después del teléfono vino la radio y más tarde la televisión, cada uno una ventana o una proyección a un nuevo mundo alejado de la experiencia cotidiana in

mediata. Las preguntas que provocaron han sido siempre las mismas. ¿Cómo trabajo yo con esta cosa?, ¿para qué sirve?, ¿la necesito?. ¿va a hacer mi vida más simple o mas complicada? Como sucedió con el teléfono y las subsecuentes innovaciones, lo mismo pasará con las redes globales de intercambio de datos, también conocidas como la superautopista informática. La gente sabe que está llegando, más aún, algunos tramos están ya en uso y otros están en construcción. La pregunta es: ¿a dónde nos llevará?

La expresión "autopista informática" es problemática. Ya se convirtió en cliché aun antes de que la mayoría de la gente entienda qué significa. Pero como una metáfora, tiene la virtud de la accesibilidad. Cuando Winston Cerf, presidente de la Sociedad Internet dijo que la "autopista" es más bien un sucio camino vecinal, todo el mundo entendió que se refería al estado primitivo de la infraestructura de la "autopista". Los componentes principales son familiares: líneas telefónicas, cables de televisión y satélites de comunicaciones. con computadores y pantallas de video al final. Lo desconocido es cómo esos componentes terminaron acomodándose entre sí y qué tipo de información transportarán una vez acomodados. Como Paul Safo, del Instituto para el Futuro, dijo alguna vez, -autopista informática no es una expresión mala. Sólo que es una expresión temporal. Es como el nombre "carruaje sin caballos" con que se conocía el automóvil. Nadie sabía lo que era, entonces el nombre como se lo llamaba trataba de relacionarlo con algo familiar."



Entre otros servicios Internet ofrece las siguientes opciones:

1. Correo electrónico o e-mail, como es más conocido.

2. Talk o conversación, que es como el teléfono, con la diferencia de que en vez de hablar se teclea.

3. USENET o la red de grupos de interés donde se organizan foros de opinión en torno a un tema específico

4. Transferencia de archivos para traer programas y grandes documentos desde computadoras remotas.

5. Telnet. para operar esas computadoras remotas desde su propio escritorio.

6. Verónica, Archie, Jughead (Torombolo) y WAIS, que son herramientas para buscar en librerías gigantescas de información que están conectadas a la red.

7. Gopher, para trasladarse rápidamente de un lugar a otro en la red.

8. La www ( World-Wide Web ) un sistema de navegación avanzado que organiza el contenido de la red por materias.

9. Mosaic, una especie de panel de control en pantalla que le permite manejar a través de la red apuntando con un ratón.?
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