| 5/7/1999 12:00:00 AM

Año 2000,el problema externo

Año 2000,el problema externo

Para muchas empresas, buena parte del impacto del problema del año 2000 vendrá de fuera. Hay que identificar los puntos vulnerables y desarrollar planes de contingencia.

Estamos a menos de ocho meses del 31 de diciembre de 1999, la fecha tan temida por su impacto sobre el funcionamiento de los sistemas informáticos en el mundo. Quienes iniciaron desde hace tiempo sus planes de manejo están corriendo para acabar de implementar las soluciones. Quienes comenzaron tarde, trabajan en planes de contingencia y desarrollan procedimientos para subsanar las fallas cuando se presenten. Para ambos, la inquietud es la misma: ¿qué tan fuerte va a ser el impacto del problema en mi caso particular?



Si bien nadie puede responder la pregunta con certeza, cada día aparecen nuevos elementos de juicio que ayudan a los empresarios a analizar su situación individual.



Así, el Proyecto Año 2000, que se coordina desde el Departamento Nacional de Planeación, produce informes periódicos que muestran el avance en el manejo del problema en numerosas entidades públicas y privadas. Esta información sirve para evaluar los riesgos más importantes a medida que se acerca la fecha.



Los empresarios tienen dos frentes de riesgo que deben evaluar respecto a este problema. El primero, por supuesto, es el manejo de su situación interna. Pero, además, se verán afectados por las múltiples fallas que ocurrirán en la interacción de sus empresas con el resto de la economía. Estas fallas pueden venir de tantas fuentes que calcular el riesgo es una tarea abrumadora.



Es posible, sin embargo, organizar la información para identificar los puntos en los cuales una empresa corre los mayores riesgos en su interacción con el exterior. El primer paso es entender dónde está la mayor probabilidad de fallas en sistemas de infraestructura básicos en el país, los cuales afectarían toda la actividad económica.



El Proyecto Año 2000 ha producido un mapa de riesgo que clasifica diversos procesos según su impacto en la actividad económica en caso de falla, y según la probabilidad de que esta falla ocurra.



Los eventos más graves están arriba y a la derecha en el mapa: son los que ocurrirán con alta probabilidad y tienen alto impacto. De acuerdo con este diagnóstico, las fallas en el funcionamiento de los servicios de agua, luz y telecomunicaciones no están en la zona de mayor peligro. Si bien tendrían un impacto muy alto, su probabilidad de ocurrencia es relativamente baja, pues las empresas se encuentran avanzadas en sus planes de manejo.



El Proyecto Año 2000 cree que los mayores problemas de las empresas no serán operativos, sino que tendrán que ver con las conexiones entre ellas. La interconexión de redes de comunicaciones y los cajeros automáticos podrían dar lugar a problemas mayores. En la zona de alto riesgo también están las operaciones de la banca oficial, los sistemas de navegación aérea y los sistemas de apoyo y administración de hospitales.



¿Cómo valorar el riesgo? El Proyecto Año 2000 identifica varios niveles de falla. El primero es el Descalabro. En servicios públicos, esto es una interrupción de dos semanas, mientras que en el sector privado implica una falla en sistemas críticos en más del 10% de las empresas. El segundo es el Contagio, en el cual sólo unos pocos sistemas fallan, pero éstos se transmiten a otras empresas y crean el caos por la estrecha conexión de las cadenas productivas. El tercer caso es la Competencia, en el que se presentan fallas importantes en algunas empresas, pero sus competidores las reemplazan rápidamente en las tareas que ellas no pueden cumplir. El último escenario es el de Pocas fallas, en el cual los problemas son limitados y no afectan la operación de las empresas.



¿Qué implica esto? Para elaborar su propio mapa de riesgo, las empresas deben identificar cuáles son sus procesos vulnerables, no sólo a fallas internas, sino también a los diversos inconvenientes que se pueden presentar en su interrelación con otras empresas y con los proveedores de servicios públicos. En los procesos más vulnerables, y con la más alta probabilidad de que ocurran problemas provenientes del exterior, las empresas deben desarrollar los planes de contingencia más detallados y de mayor alcance.



Al prepararse para el año 2000 sobre sus propias operaciones, muchas empresas no han evaluado los riesgos de su conexión con otras. Como lo dice un consultor de Booz-Allen, "creen que el problema del año 2000 es interno y tecnológico y no miden las consecuencias para todo el negocio. Esta omisión puede traer grandes pérdidas. La dependencia de servicios públicos, proveedores críticos, grandes clientes y bienes importados genera riesgos no controlables, para los cuales hay que estar preparado". Un mensaje para los empresarios: faltan 7 meses largos, pero aún pueden prepararse. Lo peor son los ataques por sorpresa.
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