| 3/16/2007 12:00:00 AM

Ni se le ocurra usar

Ni se le ocurra usar
Escotes: en muy pocos trabajos mostrar mucho le genera mayor credibilidad, así que asegúrese de que el cuello redondo o el cuello en v no bajen hasta la cintura.

Transparencias: esta vestimenta revela aspectos del cuerpo que no favorecen a todos. Además, por más elegante que crea que se ve, todo el mundo está pensando que su blusa es transparente.

Sandalias: en climas cálidos, es común su uso; sin embargo, en Bogotá, por más sol que esté haciendo, sigue siendo frío y es mejor utilizar un zapato cerrado.

Salta charcos: tanto hombres como mujeres deben regalar los pantalones que parece que les quedaron cortos, porque crecieron en las vacaciones.

Minifaldas: sentarse tiene que ser una opción, no un espectáculo.

Camisetas ombligueras: aunque tenga el abdomen más trabajado de la oficina (o el menos agraciado por el sedentarismo), ese tipo de secretos es mejor guardarlos debajo de una camisa más larga.

Pantalones descaderados: son perfectos para salir, rumbear y en personas jóvenes; sin embargo, la buena presentación no se logra, si tiene que subirse los pantalones cada dos minutos.

Ropa manchada: verse agradable es muy importante. Así, si tiene un saco manchado con la salsa de tomate del almuerzo de hace tres semanas, ¡lávelo! y no lo use para trabajar.

Ropa interior: como su nombre lo indica, debe mantenerse debajo de la ropa y no permitir que toda la oficina se entere de sus preferencias íntimas.

Sudadera: esta vestimenta es solo para hacer ejercicio. Aunque traten de hacerla bonita y casual, es deportiva y muestra poco profesionalismo. Hay que subir las ventas, no las escaleras en tiempo récord.

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