| 8/20/2004 12:00:00 AM

Lo básico

Lo básico
Cuando un presidente de empresa se fija como meta mejorar sus márgenes de operación, tratará de aumentar sus ventas y/o reducir sus costos. En este último punto pondrá a jugar el redimensionamiento de procesos y de planta de personal, pero casi con seguridad no tocará el área de tecnología. La razón es muy sencilla. Los presidentes que tienen conocimientos sobre este tema son muy pocos, y hacer recortes en la infraestructura existente -a riesgo de frenar el desarrollo tecnológico de la compañía- es una decisión que no muchos se atreven a tomar.

Navegar a oscuras por esta corriente, como ha sido la norma, priva a la empresa de entender el verdadero costo que tiene la tecnología para el estado de pérdidas y ganancias, pero también de dimensionar su impacto en la generación de ingresos. De ahí que los gerentes de esta área tengan problemas para justificar sus inversiones, y que las explicaciones a los directivos se conviertan en un diálogo de sordos. "La alta gerencia se está cuestionando el costo de la tecnología y muchas áreas de tecnología están cuestionando su papel y orientándose al servicio. La tecnología no es algo pasivo en la organización. La idea es que los requerimientos y la necesidad del negocio cuenten con un costo de tecnología liviano y justificable en el precio final del producto", afirma José Ignacio Restrepo, gerente de servicio de consultoría y riesgos de KPMG.

La idea no es invertir en la máquina más grande, sino invertir en la máquina justa. Y en esta medida, el diálogo entre el área de tecnología y el de producción (o el que necesite apoyo) debe estar orientado a cómo la inversión tecnológica puede apoyar los objetivos corporativos. "Ya no se compra porque se trata de la última moda, sino por la necesidad del negocio", afirma Marcela Perilla, gerente de systems sales para IBM Colombia. "Cuando el área de tecnología sale de la caja negra y se va para el negocio, ayuda a generar mayor valor de la tecnología. Habilita la tecnología como potenciador de la estrategia de negocio", señala Restrepo.

Por demanda ¿Cómo se traduce en la infraestructura este cambio en la concepción de las áreas de tecnología? En que los grandes productores de hardware, como IBM y HP (pero también los de software), están produciendo máquinas más escalables, que crecen fácilmente y lo hacen a un menor costo. El tema hoy es la arquitectura orientada al servicio, es decir, trabaja por demanda.

En la práctica esto significa que usted no tendrá que cambiar de servidor cada cierto tiempo porque necesita un aumento de capacidad, o lo que puede ser mejor, no tendrá que comprar un servidor más potente del que necesita hoy para anticiparse a sus requerimientos del futuro. Los servidores por demanda (blade) tienen preestablecido un determinado número de procesadores. Así usted compra un procesador, pero cuando sus necesidades aumenten, su proveedor le habilita los otros a medida que los vaya necesitando. Y no es que un técnico vaya a su empresa, abra la máquina y le ponga una tarjeta. El blade es una caja grande, los servidores son tarjetas y dependiendo del proveedor, el software puede estar en capacidad de entender cuándo se requiere más de la máquina y activa automáticamente la capacidad adicional. o usted llama al proveedor y él se lo habilita.

De esta manera, los costos de administración se reducen, pero también los costos de espacio y de consumo de energía, ya que cada tarjeta es un servidor que comparte unidades de energía.

En almacenamiento también hay servicios por demanda. Hay tecnología de centralización -las redes de almacenamiento- que son capaces de administrar el ciclo de información y optimizar todos los recursos tecnológicos, de tal manera que si hay datos que no se utilizan durante un largo período, se envían a un disco de menor costo. Como explica Marcela Perilla, la información se almacena según su rotación. "Es poner un grado de criticidad, según lo que el negocio necesita".

Algo similar ocurre con las redes. La idea es comprar un paquete que sea expandible y que dé mayores posibilidades en la medida en que el negocio va creciendo.

Si bien los departamentos de tecnología de las grandes empresas ya están haciendo un giro para convertirse en proveedores de servicio, como Carvajal, EPM y Codensa y, en general, las compañías de mayor tamaño ya utilizan servicios on demand, las pyme están marginadas de esta tendencia, debido a que los costos de introducción de estas tecnologías son altos, aunque generen racionalización de costos con el tiempo. Claro que esto no justifica que la pyme no piense estratégicamente sus soluciones tecnológicas.
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