| 9/15/2006 12:00:00 AM

Una experiencia de sabor

Aventúrese a probar uno de los más exquisitos whiskies, el de 18 años, que otorga un placer completamente diferente.

El líquido acaramelado finamente destilado desciende de una botella sobriamente adornada al vaso de quien se dispone a disfrutar tan lujoso placer. Su aroma libera sabores que aluden a la antigua Escocia y evocan recuerdos de brisas, mar y bosques lejanos.

Los consumidores habituales de whisky están familiarizados con variedades que tienen 5, 8 o incluso 12 años de añejamiento. ¿Pero están dispuestos a asumir la experiencia que implica disfrutar de un whisky de 18 años?

La elaboración de este licor implica la mezcla de diversos tipos de whisky, como el de malta y el de grano, que forman una combinación singular. Cuando se trata de una bebida de 18 años, esto significa que el whisky más joven tiene este número de años de añejamiento y que los demás son de mayor edad. Una de las distinciones más importantes con que cuenta este licor, es que el tiempo de añejamiento genera un sabor superior con una suavidad incomparable. A diferencia de lo que se supondría comúnmente, el tiempo hace que el trago sea más suave y menos fuerte para el paladar del consumidor.

Los whiskies tienen la particularidad de absorber los aromas que emana el entorno donde se están añejando. Según la zona geográfica de Escocia, la cual está dividida en las tierras altas, las tierras bajas, las islas y el interior, cada licor cobra unas propiedades únicas. Los toneles que alguna vez albergaron jerez o bourbon ahora guardan el líquido. Estos respiran, lo cual permite percibir en el gusto, sabores como el yodo, vainilla, algas, sal marina, turba, frutas y hierbas de la región como las brevas y el brezo, según el lugar en donde esté ubicada la destilería. El agua es un componente clave a la hora de elaborar un whisky de tal nivel. Los ríos de donde extraen el agua, corren por lechos de granito, caliza y turba, lo cual genera sabores particulares de Escocia al fusionarlos con la malta, la cebada y el trigo.

La calidad de estos tipos de whiskies está precisada por un sabor mucho más envolvente y suave que el de uno más joven. El cuerpo del trago se refleja en colores dorados, ricos y consistentes, que con los taninos que se liberan del tonel le otorgan un gusto propio.

A la hora de escoger un trago, no hay una marca que sea mejor que la otra, puesto que de por sí estos whiskies de 18 años tienen una calidad suprema. Lo importante es adquirir una marca que, como dice Hernando Herrera, catador profesional de whiskies: "se acomode al gusto personal de cada individuo". Curiosamente, resalta que el gusto de los colombianos está orientado hacia la suavidad más que hacia un sabor de más carácter.

A la hora de preguntarle cómo recomienda beber este trago tan especial, sugiere que "el momento lo determina todo, puesto que el entorno afecta la forma de tomárselo". Por ejemplo, si hace mucho frío como en Escocia es mejor beberlo puro, pero si hace calor se puede combinar con soda, hielo o agua. Herrera concluye que la mejor forma de tomarlo "es como a uno más le guste".
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