| 3/18/2005 12:00:00 AM

Un paquete integral

El buen manejo de la imagen, la etiqueta y el protocolo es cada vez más necesario para el ejecutivo en ascenso.

A medida que un ejecutivo asciende en la escala laboral de su empresa, tendrá que asumir un papel cada vez más vistoso ante sus colegas, jefes y clientes. Y para cumplir este nuevo papel, necesitará dominar un elemento adicional, distinto a las competencias profesionales y la pericia técnica: imagen, etiqueta y protocolo.

La infinidad de normas y prácticas sobre cómo vestirse, cómo comer y cómo interactuar, entre otras, pueden hacer la diferencia en el ascenso del ejecutivo. No por nada, hay agencias de talento humano y modelaje dedicadas a estos asuntos, que emplean un nutrido campo de consultores en el tema. Incluso, asociaciones universitarias de ex alumnos están ofreciendo cursos en imagen y etiqueta para sus miembros.

Desde cómo vestirse hasta cómo comportarse en eventos tan específicos como una salida a un hipódromo o un paseo en velero, el tema de imagen, etiqueta y protocolo es amplio. Sin embargo, hay tres temas que usted debe dominar para causar una buena impresión en eventos formales: modales en la mesa, vestuario y protocolo en reuniones.



A la mesa

Es común que muchos negocios y contactos se hagan en un almuerzo o una cena. Y por ello es importante sacar a relucir los mejores modales, tanto que ciertas empresas evalúan los modales de potenciales vendedores antes de contratarlos.

Los cubiertos no tienen por qué ser un misterio. Siempre se utilizan primero los de afuera hasta llegar a los de adentro. Los platos van pasando siempre de acuerdo con el ordenamiento de los cubiertos. Las cucharas, cuchillos y palas están a la derecha, mientras que los tenedores a la izquierda.

Hay prácticas que se consideran de mala educación. Primero, no es bien visto que el comensal se toque, ya sea introduciendo el dedo en la nariz, los oídos o rascándose. Hay que cuidar lo que haga con la comida en el plato. Es obvio que no se juega con ella, pero tampoco se debe comer las decoraciones del plato, utilizar el pan para limpiar el plato ni soplar la sopa. La sopa se debe revolver. Y la boca es solo para hablar o comer, no para hacer las dos cosas al mismo tiempo ni para bostezar. Tampoco es buena idea jugar con los cubiertos, saleros u otros elementos de la mesa. Esto distrae la atención de los demás comensales.



Vestuario y protocolo

Cómo vestir es otro dilema para los ejecutivos. Hay reglas sobre cómo combinar casi todas las prendas de ropa, desde corbatas y camisas y medias y pantalones hasta correas y zapatos. Las medias deben ser de colores parecidos al pantalón. La correa debe combinar con los zapatos. Nunca mezcle una camisa estampada, con una corbata estampada.

La ropa fina por sí sola no es suficiente. También hay aspectos físicos como el color de los ojos, piel, pelo y la contextura física de la persona. Siempre está "el poder del color", dice Silvia Meléndez consultora en imagen y etiqueta de la agencia de modelaje John Casablancas, "no todos se ven igual de bien con ciertas prendas". Meléndez sugiere ponerse la prenda bajo el mentón y luego una de otro color, con lo cual será más fácil detectar el mejor color para uno.

Con todo, hay que tener en cuenta las cosas básicas. Por ejemplo, en comidas, el traje para hombres tiene que ser oscuro, incluso el de mujeres, que pueden utilizar pantalones o faldas. Pero nunca de colores pasteles o llamativos. Así, nunca se debe hacer compras de afán, agrega Meléndez. Hay que asegurarse de que la prenda le quede bien en todo sentido.

Por último, hay que tener cuidado con los saludos protocolarios en un coctel o comida. El anfitrión estará encargado de presentar a sus invitados a los demás. Por regla general, en situaciones informales, la mujer debe ser presentada primero con nombre y ocupación. Si las personas son desconocidas, nunca se debe utilizar el beso. En situaciones formales, se presenta primero la persona de mayor jerarquía con su título respectivo como "Sr." o "Sra.".

Recuerde que la imagen, la etiqueta y el buen uso del protocolo son un paquete integral. Ninguno sirve por sí solo. Debe haber armonía entre lo que tiene puesto y lo que proyecta.
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