| 9/30/2005 12:00:00 AM

Tipos de pensión

Hay varias modalidades para obtener el pago de su pensión. Comprenda sus diferencias para elegir la que más le convenga, llegado el momento. Asesórese.

Cuando se cumplen los requisitos para pensionarse en el régimen de ahorro individual, se pueden escoger tres diferentes opciones para recibir las mesadas. La primera es una renta vitalicia inmediata a cargo de una aseguradora. La segunda es un retiro programado que maneja la administradora de fondos de pensiones AFP y la tercera es una combinación de las anteriores que se conoce como un retiro programado con renta vitalicia diferida. Esto significará escoger entre (1) una renta mensual constante en términos reales, pues crece con la inflación, (2) una renta que dependerá de la rentabilidad que tenga la administradora, o (3) una renta que en la primera etapa la realiza la AFP, y después de una fecha convenida, la aseguradora paga una renta vitalicia.

No hay reglas generales para afirmar que una es más conveniente que otra pues depende de las condiciones de cada afiliado o beneficiario. Según el Departamento de Beneficios y Pensiones de Protección, "algunos factores para tener en cuenta al seleccionar la modalidad de pensión son el riesgo financiero y el temor o la capacidad de las personas para afrontarlo, la expectativa de vida del pensionado y sus beneficiarios, la rentabilidad obtenida, las herencias y el monto de capital existente para el financiamiento de la pensión".



Las opciones

En las rentas vitalicias, los ahorros que ha hecho un trabajador en su fondo de pensiones se le trasladan a una aseguradora. A cambio, esta se obliga a pagar una mesada constante en términos reales al pensionado o a sus beneficiarios. Esta mesada se calcula una sola vez y se va actualizando cada año con la inflación, para que no pierda poder adquisitivo. En este caso, la aseguradora asume el riesgo de que el pensionado o sus beneficiarios vivan más de lo que calculan sus actuarios, o que las tasas de interés del mercado no sean lo suficientemente altas para garantizar una buena pensión.

En la modalidad de retiro programado, las sociedades administradoras de pensiones toman los fondos ahorrados por el individuo y pagan una suma que depende de la rentabilidad del mercado. En esta modalidad, la mesada pensional puede variar, pues anualmente se recalcula con base en tres elementos: el saldo de la cuenta individual, la expectativa de vida del pensionado y sus beneficiarios; y la rentabilidad esperada por la AFP sobre las inversiones del fondo. Por esto, si la tasa de interés aumenta el monto de la pensión con la modalidad de retiro programado aumenta, mientras que en renta vitalicia permanecería estable.

Siguiendo con el ejemplo de la edición anterior, un hombre de 60 años con una cónyuge de 55, que acumuló un capital estimado de $856'898.497, tendría una pensión de vejez bajo la modalidad de retiro programado de $4'928.122 y con renta vitalicia de $3'883.478. Esto es suponiendo, como afirman las administradoras consultadas, rentabilidades alrededor del 6%. Mientras que las aseguradoras son mucho más conservadoras y realizan sus cálculos con una rentabilidad del 4% pues deben garantizar un monto fijo de pensión. Cabe aclarar que estos porcentajes varían en cada aseguradora y administradora.

Pero mientras en retiro programado cuando hay una rentabilidad inferior a la estimada (por ejemplo 5%) se podría disminuir la mesada pensional (a $4'569.875) y cuando crezca la rentabilidad subiría la mesada; en una renta vitalicia no importa la rentabilidad. Siempre se le garantiza al pensionado el mismo monto de pensión de manera permanente.

Si bien la desventaja del retiro programado es el riesgo financiero, su ventaja es que el capital sigue siendo patrimonio del pensionado. Por tal razón, si fallece y no hay beneficiarios con derecho a pensión de sobrevivencia, los saldos que queden en la cuenta individual acrecentarán la masa sucesoral. Mientras en renta vitalicia como es un seguro, si no hay beneficiarios, el capital existente se queda en la aseguradora.

En la última modalidad, que es una combinación de la dos, el valor de la prima con la que se contrata la renta vitalicia diferida se traslada a la aseguradora desde el momento inicial en que contrata, aunque el pago de la mesada comience después. Sin embargo, el tiempo que la aseguradora tiene el dinero en su poder antes de pagar la prestación, se tiene en cuenta en el cálculo de la mesada que se compromete a pagar.
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