| 8/1/2008 12:00:00 AM

Tesoros del arte

El arte contemporáneo colombiano muestra la incursión en nuevos espacios y el uso de distintos elementos para señalar una realidad diferente a la que está acostumbrado el espectador.

En el arte colombiano de finales del siglo XX hasta nuestros días se evidencia una transformación tanto en las propuestas artísticas como en el papel del artista y el del espectador. A su vez, la manera de acercarse a los temas, el enfoque y los medios para expresar el planteamiento del artista trascienden el marco del cuadro para encontrarse en un universo de posibilidades como son el video, el performance, la instalación y la fotografía, además de otros recursos creativos.

En esta última entrega se muestran las piezas de arte contemporáneo de los artistas que han marcado esta etapa reciente del arte nacional y que son reconocidos en el ámbito internacional. En muchas de las obras presentadas se evidencia un arte centrado en el concepto y en una propuesta en la que el espectador hace parte de la obra, pues a partir de su interacción y entendimiento termina de completarla. El artista busca por medio de sus obras el señalamiento de nuevas temáticas.

Una cosa es una cosa. 1990
María Teresa Hincapié. Performance.
Un performance es una obra construida a partir de las acciones de un individuo o grupo en un lugar, en cualquier momento y sin un límite de tiempo. El crítico José Ignacio Roca explica que hay “disposición silenciosa, metódica y obsesiva de objetos cotidianos en un área considerable y durante un periodo aparentemente interminable de tiempo”. Esta acción se convierte casi en un ritual donde la relación personal de la artista con los objetos y su existencia misma se hacen palpables al espectador.

Crítico extático. 1993
Nadín Ospina. Escultura.
La figura desafiante de Bart Simpson como si fuera una reliquia arqueológica precolombina es una mezcla de sátira y humor que cuestiona los roles del arte, el público y los críticos. En lo que aparentemente hace parte de la cultura nuestra (objetos precolombinos), ahora está un Bart Simpson señalando cómo lo extranjero nos permea más de lo que creemos. 

Musa paradisíaca. 1994
José Alejandro Restrepo. Videoinstalación.
Esta obra es una instalación hecha a partir de racimos de bananos e imágenes de video tomadas de los noticieros de televisión que se proyectan en pequeños monitores visibles al espectador por medio de espejos. Restrepo usa la temática del banano que siempre ha estado ligado estrechamente con la violencia del país, como en la matanza de las bananeras y la álgida situación de Urabá. Musa paradisíaca es el nombre científico del banano común, pero a la vez se vuelve una metáfora de la contradicción entre el trópico como paraíso terrenal y la violencia que lo envuelve.
 
Aliento.1995
Oscar Muñoz
Instalación con espejos metálicos.
Presentada en la V edición de la Bienal de Arte de Bogotá, está compuesta por seis espejos circulares de acero inoxidable tratados previamente por el artista, expuestos sobre una pared. Al acercarse a los espejos, el espectador exhala su vaho sobre alguno de ellos donde su imagen desaparece para ser reemplazada por una que aparece del mismo espejo. Las imágenes son de personas desaparecidas que han sido reportadas en diarios locales. El juego espectral de desapariciones y apariciones lleva a una reflexión sobre la existencia e inexistencia, sobre la vida que se le da con “aliento” a quien se encuentra en una condición inerte, fantasmal.

Shibboleth. 2007
Doris Salcedo.
Salcedo es la artista colombiana más importante de hoy en día y esta obra es una de las más representativas. El hecho de que por primera vez una artista latinoamericana pueda intervenir el llamado “templo del arte contemporáneo”, como se denomina al museo Tate Modern de Londres, es un hecho sin precedentes. La artista optó por hacer una grieta en el suelo que tuvo muchas interpretaciones pero con el que ella, viniendo de un país tercermundista, quiso señalar esa clara división entre Europa y “el resto”. Y más en un país como Inglaterra donde la inmigración es gigantesca. La grieta, agresiva, incómoda para los espectadores que podían “caerse”, era una sutil metáfora de esa realidad.

Circo de Pulgas Cardoso. 1997
María Fernanda Cardoso.
Proyección de video. Colección del artista.
Dentro del arte contemporáneo todas las propuestas son válidas y esta obra es un ejemplo de ello. Cardoso construye un pequeño circo en el cual participan pulgas adiestradas por la artista, las cuales realizan diferentes actos de malabares y acrobacias. Dentro de las particularidades de la obra está el factor de incluir seres vivos, algo pocas veces visto en el arte. La obra generó mucha atención de los medios y se exhibió en el Centro Pompidou en París.
Desde Adentro. 2003
María Elvira Escallón.
Después de la tragedia ocasionada por la bomba detonada en el Club el Nogal, Escallón hace un registro aislado del lente de los medios donde se capturan imágenes de sombras y restos. Su lente logra capturar espacios que se mueven entre la energía de la vida y la muerte, como testigos de un acto de violencia.

David. 2005
Miguel Angel Rojas.
En una serie de 12 fotografías, Rojas muestra un soldado mutilado por una mina antipersonal, posando con su belleza incompleta como el David de Miguel Ángel. El artista propone una mirada distinta de la violencia. Este soldado posa con la dignidad propia de un gran guerrero, tal y como lo fue David, quien pasó a la inmortalidad y el contraste es evidente con tantos soldados en Colombia, mutilados, que mueren a diario sin que nadie los recuerde.

Color que soy. 2002
Delcy Morelos. Museo de Arte Moderno de la Universidad Nacional.
Estas pinturas cuentan con un gran formato, donde se presentan figuras que sugieren ataúdes. Cada ataúd es de un color diferente haciendo referencia a un tono de piel distinto. El color puede ser interpretado como una distinción racial, social o de estrato, temas muy presentes en la obra de la artista.
 
Flor y cápsula. 1999
Juan Fernando Herrán.
En esta obra hace referencia a la amapola, con lo que el artista muestra, por medio de fotografías, la legalidad de su cultivo en Turquía en grandes latifundios, mientras que en Colombia es ocultada, además de ser objeto de persecución.
Sin un discurso, el artista muestra dos espacios que convergen, el ideológico y el geográfico en medio de una problemática política. 
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?